“Me visitó”, de Alan JENKINS

ME VISITÓ


El hombre que toma tu vida
y la pone al revés,
de pies a cabeza,
me visitó.
Y vio que no tenía esposa,
y vio las cosas por las que había trabajado sin cesar
y sonrió, como si supiera lo que sucedía aquí.


Visitó el rincón de mi departamento
donde a diario le servía de a cucharadas la comida
a mi gato fino y delicado.
Para el verano las sobras a medio masticar
habían emanado olores densos al ambiente.


Las moscas visitaban los olores,
levitaban en el calor
como helicópteros vistos desde la distancia.
Se babeaban, se alimentaban de la carne picada podrida
y allí depositaban sus huevos.
El pequeño zumbido insistente
debió haberme advertido,
el gato ni se acercaba.


Mis amigos me visitaban
pero ninguno notó nada.
Y cuando levantó la alfombra, el hombre,
no miento, casi vomito hasta las tripas.
Vi algo amarillo y blanco bullir en una lata
llena de aserrín húmedo,
un camino de sirga junto a un dique.


Visité a mi padre en la ribera
donde él y yo solíamos pescar cada fin de semana.
Los arbustos, el dique, las compuertas y el río se encogieron,
las bicicletas habían desaparecido alrededor de una curva
y la marea alta se había llevado todo nuestro equipo.


Visité a mi padre en los bares
donde lo había visto beber hasta agotar las horas
de charla o de silencio
y apilar en ceniceros las colillas
de cigarrillos agrios y amargos,
pero lo amargo tenía un dejo de temor.


Visité a mi padre junto al mar
donde me había refregado con una toalla llena de arena,
y me sostuvo hasta que me retorcí y me liberé.
Escuché a las gaviotas gritar y al viento del mar aullar.
El agua helada me enroscó y me arrojó.


Visité a mi padre en su tumba
y escarbé hasta encontrar lo último que quedaba,
una caja de fósforos llena de gusanos. LLóralo, llóralo,
me susurraban cuando la sostuve en el aire
LLóralo, llora tu pena, cuando la puse junto a mi oído.

Visiting/ He visited, the man who takes your life /and turns it upside down, from floor / to ceiling; and he saw I had no wife, / and saw the things that I had worked hard for/ and smiled, as if he knew what went on here. // He visited the corner of my flat / Where daily I had spooned out food / For my dainty-footed, air-sniffing cat / And through the summer, chunks left half-chewed/ Had poured rich smells into the atmosphere. // Flies visited the smells. They hung in heat / Like helicopters seen from a distance, / They drooled and fed on rotting processed meat, / They laid their eggs. The buzzing small insistence / Should have warned med, the cat no going near.// Friend visited, but no-one noticed anything. /And when he tore my carpet up, the man – / No lie, I nearly puked my ring. / I saw yellow-white seethe in a silver can / Full of dank sawdust, a towpath by a weir – // I visited my father on the bank / Where he and I went fishing each wee-end; / The shrubs, the weir, the lock and river shrank, / Our bicycles had vanished round a bend / And a high tide taken all our gear. / I visited my father in the pubs / Where I had watched him drink away the hours / Of talk or silence, piling up the stubs / In ashtrays, but the cigarettes were sour / And the bitter had an aftertaste of fear. // I visited my father by the sea / Where he had scrubbed me with a gritty towel / And held me till I squirmed and struggled free; / I hear the gulls scream and the sea-wind howl, / The freezing water writhed and flung me clear. / I visited my father in his grave / And grubbed until I found all that was left – / A matchbook of maggots. Grieve, grieve / They whispered when I held it aloft, / Grieve, grieve when I put it to my ear.

— Extraído de Alan JENKINS, Harm. Penguin Random House, UK, 1994. Traducción de ©Araceli Lacore, 2016.