Dolor, de Theodore ROETHKE

 

Conozco la inexorable tristeza de los lápices,
nítidos en sus cajas, el dolor de las libretas y los pisapapeles,
toda la miseria de los folders de manila y la goma,
la desolación en inmaculados lugares públicos,
salones de recibo solitarios, lavabos, conmutadores
eléctricos,
el inalterable pathos de la jofaina y la jarra,
el ritual del multígrafo, los clips, las comas,
interminables duplicados de vidas y de cosas.
Y he visto el polvo de las paredes de las instituciones,
mas fino que la harina, vivo, más peligroso que el sílice,
cayendo colado, casi invisible, en las largas tardes de tedio
cubriendo de una fina película las uñas y cejas delicadas,
patinando el pálido pelo, los grises rostros duplicados y
standard.

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∇ Traducción de Juan Carlos Villavicencio.