Alabanza a una Urna – de Hart CRANE

El poeta norteamericano Hart Crane (1899-1932) difícilmente pueda ser comparado con algún otro poeta estadounidense. Al igual que Rimbaud, superó a todos los extraordinarios poetas desde una edad muy temprana. De un suicidio mitológico (saltó de un barco luego de saludar al puente de Brooklyn con sólo 32 años), acaso su obra encierra nuevos misterios y profecías. “Praise for an Urn” (Alabanza a una Urna), escrito a los 22 o 23 años y publicado en White Buildings, fue el poema que inspiró a Jim Morrison a escribir “Riders of the Storm”: His thoughts, delivered to me / From the white coverlet and pillow, / I see now, were inheritances– / Delicate riders of the storm (Sus pensamientos, a mí entregados / desde la colcha blanca y la almohada, / ahora lo veo, fueron legados — / delicados jinetes en la tormenta).

Juan Arabia

Alabanza a una Urna

Era un amable rostro del norte
en el que se mezclaban disfrazados de exilio
los ojos eternos de Pierrot
y la carcajada de Gargantúa.

Sus pensamientos, a mí entregados
desde la colcha blanca y la almohada,
ahora lo veo, fueron legados —
delicados jinetes en la tormenta.

La pendiente luna en la colina inclinada
una vez nos acercó hacia los presentimientos
de lo que la muerte conserva, aún en vida,
y todas esas valoraciones del alma.

Reposado en la antesala del crematorio,
el insistente reloj y sus comentarios,
tocando así sobre nuestra alabanza
las propias glorias de la época.

Aun así, teniendo en mente el cabello dorado,
no puedo ver esa destrozada cima
y extrañar el zumbido seco de las abejas,
extendiéndose por un lúcido espacio.

Dispersa estos modismos afortunados
en la humosa primavera que llena
a los suburbios, donde se perderán.
No son trofeos para dejar al sol.

Praise for an Urn

[In Memoriam: Ernest Nelson]

It was a kind and northern face
That mingled in such exile guise
The everlasting eyes of Pierrot
And, of Gargantua, the laughter.

His thoughts, delivered to me
From the white coverlet and pillow,
I see now, were inheritances–
Delicate riders of the storm.

The slant moon on the slanting hill
Once moved us toward presentiments
Of what the dead keep, living still,
And such assessments of the soul.

As, perched in the crematory lobby,
The insistent clock commented on,
Touching as well upon our praise
Of glories proper to the time.

Still, having in mind gold hair,
I cannot see that broken brow
And miss the dry sound of bees
Stretching across a lucid space.

Scatter these well-meant idioms
Into the smoky spring that fills
The suburbs, where they will be lost.
They are no trophies of the sun.

∇ Extraído de Hart CRANE, White Buildings, Liveright (May 2001). Traducción de ©Juan Arabia, 2015.