Notas para una historización de Georg TRAKL (y poemas) por Pablo Ascierto

El suelo es pobre, amigos, hay que esparcir abundantes

semillas, para que nos medren moderadas cosechas.

Novalis

Tenemos, pues, un libro de poco más de 100 años de edad que todavía sigue haciendo hablar, donde acaso habría a veces tan sólo que callar. Del conjunto, la nuestra es la sexta versión en español, y así y todo aún es algo que habla. Este texto es todavía un algo parlante. Precisamente, volver a esa cuasi cosidad indefinida, que habita el original, fue uno de nuestros puntos de partida: Es el alma algo extraño en la tierra. – ein Fremdes: siempre, todos los traductores del español tendieron a personificar esa forma neutra, cuando no, a humanizarla. Forma de la que nuestra lengua carece, aunque no del todo; al menos la posee de forma deficiente. De ahí el recurso algo + el elemento que nos permite modelar la expresión en español. Otro rasgo que llamó poderosamente nuestra atención fue una característica en extremo singular del lenguaje de Trakl, que siempre se menciona, no obstante, parece que las obligaciones editoriales o los impulsos poetizantes han apartado mayormente de la tarea a los que la han perpetrado. Se suele caracterizar el lenguaje trakliano como escaso o reducido en palabras. Acotado a un puñado de términos –decimos– con los que el poeta hace girar la lengua –permítasenos la expresión– de modo centrípeto, donde cada palabra parece ensamblarse en otra, y así hace avanzar la lengua hacia su horizonte: el poema. La hace avanzar, no expandiéndola, sino ampliando y tensando los usos y sentidos para concentrarlos en su sistema, en su arquitectura significante. Una suerte de radicalidad en el uso de las palabras, propiciadora de una tensión: ese lenguaje reducido es simple, a veces hasta demasiado simple, pero con un entramado complejizante; simple, sí, pero sólo de modo aparente. Quizá en esto haya que buscar uno de los motivos por el que muchos críticos y estudiosos todavía se siguen preguntando: ¿qué hace que esta obra, entonces pero también hoy, siga cautivando aún a tantos, incluso más allá de la lengua alemana? Agregamos: ¿o que haya llegado, en ese cautivar, más allá no sólo de la lengua alemana, sino a más de 30 lenguas, y a veces con varias (re)traducciones? Nosotros tampoco tenemos una respuesta. Acaso este libro sea parte de una posible.

[…]

Pasemos ahora al frío aspecto de las estadísticas. La palabra que más se reitera en estos 50 poemas es el verbo sein, que pasa a nuestra lengua como ser o estar, además de haber en algunas formas verbales compuestas. 68 veces aparece el verbo sein. No menor fue nuestra sorpresa al advertir que la conjugación ist (3ª sing.) está contenida en las iniciales del título: S-i-T. Fuera de los usos gramaticales obligados (por cierto, utilizada 46 veces por Trakl, y 7 veces en pretérito simple), esta presencia de la 3ª persona cobra aún más fuerza al advertir las formulaciones traklianas características tales como: «Tierno es el lamento», «Un instante azul es tan sólo alma.», «Dura es la vida», «ese es tu ocaso.», «La noche es negra», «inefable es el vuelo de aves», entre muchos otros pasajes. Más arriba, hablábamos de arquitectura significante. Nos referimos a un armazón lexical de voces que retornan una y otra vez, que pulsan suaves aunque incesantes a lo largo de las páginas, y que van recubriendo o se van constituyendo –de la mano con otros elementos– en el edificio poetológico de Trakl. No en sí que lo porten, sino más bien una materia inasible formadora del sentido, que recorre los versos, tramándolos, casi en retahíla, hasta que se advierte. Unos sonidos con propiedades edificantes que, en ese pulsar incesante, van arrastrando al lector a un espiral de resonancias y correspondencias hacia dentro de la obra misma. En el original es algo extremadamente patente, no así siempre en traducciones. Además de las formas del neutro –en el uso excesivamente trakliano, ¿acaso compartido con Hölderlin?–, ese lenguaje, caracterizado antes como acotado a un puñado de términos, es otro de los pilares principales de nuestra tarea. Se trata quizás de una de las características fundamentales que conforman el núcleo de su edificio poetológico, la cual no ha sido del todo atendida y escuchada en las traducciones preexistentes.

Kindheit

Voll Früchten der Hollunder; ruhig wohnte die Kindheit
In blauer Höhle. Über vergangenen Pfad,
Wo nun bräunlich das wilde Gras saust,
Sinnt das stille Geäst; das Rauschen des Laubs

Ein gleiches, wenn das blaue Wasser im Felsen tönt.
Sanft ist der Amsel Klage. Ein Hirt
Folgt sprachlos der Sonne, die vom herbstlichen Hügel rollt.

Ein blauer Augenblick ist nur mehr Seele.
Am Waldsaum zeigt sich ein scheues Wild und friedlich
Ruhn im Grund die alten Glocken und finsteren Weiler.

Frömmer kennst du den Sinn der dunklen Jahre,
Kühle und Herbst in einsamen Zimmern;
Und in heiliger Bläue läuten leuchtende Schritte fort.

Leise klirrt ein offenes Fenster; zu Tränen
Rührt der Anblick des verfallenen Friedhofs am Hügel,
Erinnerung an erzählte Legenden; doch manchmal erhellt sich die Seele,
Wenn sie frohe Menschen denkt, dunkelgoldene Frühlingstage.

Infancia

Pleno de frutos el saúco; serena moraba la infancia
en madriguera azul. Sobre senda pretérita,
donde ya bruna zumba la hierba salvaje,
medita el calmo ramaje; el susurro del follaje

algo similar a cuando el agua azul resuena en la roca.
Tierno es el lamento del mirlo. Un pastor
sigue sin habla al sol que rueda de la colina otoñal.

Un instante azul es tan sólo alma.
En la linde del bosque asoma un venado esquivo y en paz
reposan en el fondo viejas campanas y lóbregos caseríos.

Más piadoso conoces el sentido de años oscuros,
frescor y otoño en habitaciones solitarias;
y en sagrado añil resuenan lucientes pasos.

Suave vibra una ventana abierta; arranca
lágrimas ver en ruinas el cementerio en la colina,
recuerdo de leyendas narradas; pero a veces se ilumina el alma,
si piensa hombres alegres, días primaverales de oro oscuro.

An die verstummten

O, der Wahnsinn der großen Stadt, da am Abend
An schwarzer Mauer verkrüppelte Bäume starren,
Aus silberner Maske der Geist des Bösen schaut;
Licht mit magnetischer Geißel die steinerne Nacht verdrängt.
O, das versunkene Läuten der Abendglocken.

Hure, die in eisigen Schauern ein totes Kindlein gebärt.
Rasend peitscht Gottes Zorn die Stirne des Besessenen,
Purpurne Seuche, Hunger, der grüne Augen zerbricht.
O, das gräßliche Lachen des Golds.

Aber stille blutet in dunkler Höhle stummere Menschheit,
Fügt aus harten Metallen das erlösende Haupt.

A los que enmudecieron

Oh, la demencia de la gran ciudad, al atardecer
cuando en el muro negro miran fijo achaparrados árboles,
desde máscara argéntea asoma espíritu del mal;
luz con azote magnético despoja la noche pétrea.
Oh, el abismado repique de campanas vespertinas.

Puta, con temblores glaciales, pariendo un niñito muerto.
Furiosa fustiga ira de Dios la frente del poseído,
peste púrpura, hambre, quebrando ojos verdes.
Oh, la horrenda risa del oro.

Pero calma sangra en oscura madriguera más muda humanidad,
montando con duros metales la cabeza redentora.

Abendland
Else Lasker-Schüler in Verehrung

1

Mond, als träte ein Totes
Aus blauer Höhle,
Und es fallen der Blüten
Viele über den Felsenpfad.
Silbern weint ein Krankes
Am Abendweiher,
Auf schwarzem Kahn
Hinüberstarben Liebende.

Oder es läuten die Schritte
Elis’ durch den Hain
Den hyazinthenen
Wieder verhallend unter Eichen.
O des Knaben Gestalt
Geformt aus kristallenen Tränen,
Nächtigen Schatten.
Zackige Blitze erhellen die Schläfe
Die immerkühle,
Wenn am grünenden Hügel
Frühlingsgewitter ertönt.

2

So leise sind die grünen Wälder
Unsrer Heimat,
Die kristallne Woge

Hinsterbend an verfallner Mauer
Und wir haben im Schlaf geweint;
Wandern mit zögernden Schritten
An der dornigen Hecke hin
Singende im Abendsommer,
In heiliger Ruh
Des fern verstrahlenden Weinbergs;
Schatten nun im kühlen Schoß
Der Nacht, trauernde Adler.
So leise schließt ein mondener Strahl
Die purpurnen Male der Schwermut.

3

Ihr großen Städte
Steinern aufgebaut
In der Ebene!
So sprachlos folgt
Der Heimatlose
Mit dunkler Stirne dem Wind,
Kahlen Bäumen am Hügel.
Ihr weithin dämmernden Ströme!
Gewaltig ängstet
Schaurige Abendröte
Im Sturmgewölk.
Ihr sterbenden Völker!
Bleiche Woge
Zerschellend am Strande der Nacht,
Fallende Sterne.

Occidente
En veneración de Else Lasker-Schüler

1

Luna, como si algo muerto
surgiera de azul madriguera,
y caen de las flores
muchas sobre la senda en las rocas.
Argénteo llora algo enfermo
en el estanque vespertino,
en negro bote
amantes cruzaron muriendo.

O suenan los pasos
de Elis por la floresta
la jacinta
perdiéndose de nuevo entre robles.
Oh del muchacho figura
formada de lágrimas de cristal,
de sombras nocturnales.
Rayos dentados alumbran la sien
la siempre fresca,
cuando en la colina verdeciente
retumba tormenta de primavera.

2

Tan suaves son los bosques verdes
de nuestro terruño,
la ola de cristal

muriendo junto al muro en ruinas
y dormidos hemos llorado;
andan con pasos vacilantes
bordeando el seto espinoso
cantantes en el verano vespertino,
en sagrada paz
de la viña que irradia a lo lejos;
sombras ya en el fresco seno
de la noche, águilas de duelo.
Tan suave cierra un rayo lunar
las marcas púrpura de la melancolía.

3

¡Oh grandes ciudades
de piedra construidas
en el llano!
Así sin habla sigue
el apátrida
al viento con frente oscura,
a árboles pelados en la colina.
¡Oh ríos crepusculares a lo lejos!
Majestuoso inquieta
horrible arrebol vespertino
en el nubarrón de la tormenta.
¡Oh pueblos moribundos!
Ola pálida
rompiendo contra la playa de la noche,
estrellas que caen.

∇ De Sebastian en el Sueño (traducción y edición crítica Pablo Ascierto), Rosario: Abend, 2016