Caracas, sé que encontraré mi nombre en tu falta – de Oriette D’ Angelo

Oriette D’Angelo (Caracas, 1990). Estudió Derecho en la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB). Editora y fundadora de la plataforma literaria http://www.digopalabratxt.com. Autora del poemario Cardiopatías (Monte Ávila Editores, 2016; Premio para Obras de Autores Inéditos, 2014). En 2015 obtuvo el segundo lugar en el I Concurso de Crónicas de la Fundación Seguros Caracas con su crónica Observar desde la quietud y en 2016 el tercer lugar en el Concurso Iberoamericano de Poesía “Letras de Libertad” de Un Mundo Sin Mordaza. Sus poemas aparecen en diversas antologías publicadas en Venezuela, Argentina, México y Ecuador. 

 

Caracas, sé que encontraré
mi nombre en tu falta


El que con plomo viene, con plomo se va.
FAMASLOOP

Caracas es una mujer con el pecho lleno de balas. Soy extranjera junto a tanto plomo. Nos observa el mito del volcán dormido, se burla de nosotros por incapaces. La ciudad de los padres y de los abuelos. La Caracas entre los dientes que no queremos soltar. La del torrente congestionado. Ciudad a la que temo. Esa, la de comunidades en forma de avalancha que presume ser comuna, la de las arterias tapadas. Caracas, oxígeno sin tanque y sala de emergencia de todos los días. Morgue. La de los hierros. La que no quiero ser cuando me vaya y que no quiero que me sea.

Caracas, única mujer que obliga a quererla mientras te apunta en la sien.

Quince minutos para ser póstumo

A Yani

Ciudad de accidentes cardiovasculares. Avenidas como venasrotas de tanta grasa. Ciudad de misiles en dosruedas. Ciudad de Yani Conte asesinado. Sueño incompleto sin poder dormir. Dicen los cuchillos que un hombre es un delito común, que un asesinato impune es prontuario negligente. ¿Han visto alguna vez una mancha de sangre en el concreto? Se asemeja a una mancha de aceite, pero más espesa, más humilde que el petróleo, más sincera. Todo lo de Yanise quedó póstumo, y en lo póstumo, él no deja de cantar. Los cuchillos dicen lo que la ciudad calla y aun así hablan más de la cuenta. Salgo a la calle y veo a un asesino en cada hombre. Una puñalada / dos puñaladas/seis puñaladas. No hay número exacto en las variables del duelo. El cuerpo roto hace entender la cobardía del ataque: la raja inexacta del asesino inexperto. El lugar de la coincidencia: la Caracas extraviada. Tres y cincuenta y cinco. Cuatro y diez de la mañana. Quince minutos para ser póstumo. La otra parte de la historia está borrada por la huida.

Cobardía se escribe con [C] de Caracas. Una mano asesina es una huella adulterada, un ADN intervenido. Quince minutos y Yani Conte no dice. Sólo queda una ciudad para tragar en seco y recordar.

∇  Extraído de Cardiopatías. Premio del Concurso para Autores Inéditos, mención Poesía, edición 2014. © MONTE ÁVILA EDITORES LATINOAMERICANA C.A., 2016