Good Hours – de Robert FROST

Robert Frost (1874-1986) nació en San Francisco. En 1912, buscando un mejor futuro, viajó con su familia a Inglaterra  donde permaneció tres años en los cuales publicó su primera colección de poemas a Boy´s Will (1913). De regreso a Norteamérica y apoyado por amigos poetas como Ezra Pound, adquirió gran fama y fue reconocido como uno de los grandes poetas de su país, con trabajos como New Hampshire (1923), Design (1936) y Directive (1947).

Horas Propicias

En mi paseo de atardecer invernal
No tuve a nadie con quien conversar,
Pero sí las casas alineadas en fila
Con sus ojos abiertos que en la nieve fulgían.

Pensé entonces tener a quienes moraban allí:
Hice mío el tañer de un violín;
Tuve un vislumbre tras visillos de encaje
De formas juveniles, juveniles semblantes.

Tal compañía tuve mientras me distanciaba
Hasta llegar adonde ya no había casas.
Me volví, arrepentido, pero al regreso,
No vi ventanas ya, sino negror espeso.

Mis pasos, al crujir sobre la nieve tersa,
Turbaban la aldeana calleja soñolienta
Como profanación, si así puedo exponerlo,
Cuando daban las diez de una noche de invierno.

Good Hours

I had for my winter evening walk—
No one at all with whom to talk,
But I had the cottages in a row
Up to their shining eyes in snow.

And I thought I had the folk within:
I had the sound of a violin;
I had a glimpse through curtain laces
Of youthful forms and youthful faces.

I had such company outward bound.
I went till there were no cottages found.
I turned and repented, but coming back
I saw no window but that was black.

Over the snow my creaking feet
Disturbed the slumbering village street
Like profanation, by your leave,
At ten o’clock of a winter eve.

∇ Extraído de North of Boston. ©Henry Holt and Company, 1914. Traducción de Salustiano Masó.