Entrevista a Charles WRIGHT – por Adalber Salas Hernández

 

Charles Wright es una suerte de discreta leyenda de la poesía estadounidense. Ha estado activo en las letras de su país desde la publicación de The Grave of the Right Hand en 1970 y desde entonces ha sido muy leído. Huidizo ante las cámaras, las entrevistas y los honores, ha recibido sin embargo varios de los premios literarios más importantes de su país, como el Pulitzer –para el cual fue finalista en varias ocasiones antes de ganar–, el Griffin Poetry Prize y el Bollingen Prize. Recientemente ha sido nombrado Poeta Laureado de Estados Unidos, reconocimiento que recibe con algo que sólo podría llamarse precaución, ya que se trata de un galardón que previamente ha rechazado. Con casi ochenta años, lee y escribe con asiduidad, a tal punto que la publicación de sus libros se ha hecho más frecuente con el paso del tiempo –contrario a lo que muchos podrían esperar.
Lo conocí gracias a una antología de su obra que encontraba elaborando –la cual será publicada a finales de este mismo año. Pero había empezado a traducirlo mucho antes de siquiera ver su rostro: cada palabra suya me sonó entonces con la cadencia de sus versos. Cuando surgió la idea de realizar una entrevista, me pidió que se la hiciera llegar por correo electrónico y me advirtió: en lo que a entrevistas respecta, ya ha dicho todo lo que tiene que decir. Una semana después, recibí sus respuestas –concentradas, dichas en voz baja, escritas con la misma parquedad de sus últimos poemas. Cerraba la carta con esta frase referida a sus réplicas: “Lacking a Grand Dasein, I offer you the above”, “a falta de un Gran Dasein, te ofrezco lo que está ahí arriba.”

ADALBER SALAS HERNÁNDEZ

Has traducido tanto a Eugenio Montale como a Dino Campana, dos poetas notables. Siendo tú mismo poeta, ¿qué has aprendido del oficio de traductor? ¿Cómo ha cambiado tu propia escritura?

Resulta que Montale terminó por volverse una gran influencia en mi propia escritura. Los espacios en blanco que dejaba, los saltos que hacía, el modo en que estiraba las imágenes, todo ello. No tanto el tema, el asunto. Pero debo decir que la única manera de entender a un poeta perteneciente a otra lengua es traducirlo. Aún tiene la magia que te llevó a él, pero luego de traducirlo entiendes mejor de dónde proviene esa magia y cómo llegó ahí.

¿Hay una lengua en especial que quisieras conocer?

La lengua de los muertos, para así poder hablar con ellos y entender lo que dicen.

En tu “cuaderno de lugares comunes” te refieres a la tentación de la técnica pura en el oficio poético. ¿Es tal cosa posible? De ser así, ¿cuáles escritores dirías que se inclinan hacia la técnica en estado puro?

No creo que sea posible, pero si lo fuera, nominaría a James Merrill y Charles Bernstein, quienes dirían que estoy loco.

A menudo has relatado cómo, al empezar a leer a Pound, tuviste la suerte de encontrar en los lugares que menciona en algunos de sus poemas (Sirmione, Verona, el lago Garda). ¿Cómo esa experiencia, de algún modo vivir bajo la piel del poema, ha afectado tu manera de leer poesía?

Me gusta que la poesía esté anclada geográfica y literalmente, sin importar cuánto pueda elevarse. Sin mencionar el hecho de que todos esos lugares que nombras son hermosos y están repletos de historia.

∇ Entrevista completa a Charles WRIGHT por Adalber SALAS HERNÁNDEZ en ©Buenos Aires Poetry n°6.

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