¡Qué desagradable conocer al Sr. Baudelaire! – de Julian Barnes

How Unpleasant to Meet Mr. Baudelaire!
Julian BARNES NOVEMBER 20, 1986 / THE NEW YORK REVIEW OF BOOKS
Selected Letters of Charles Baudelaire: The Conquest of Solitude
translated and edited by Rosemary Lloyd
University of Chicago Press

¿Qué famoso escritor francés del siglo XIX estoy describiendo?

Nacido en 1821, en una familia profesional. Expulsado de la escuela. En la juventud emprendió un viaje a lugares exóticos que dieron forma a su sensibilidad. Un frecuente entusiasta de las prostitutas, contrajo sífilis y durante gran parte de su vida se encontró en un estado de salud precario; un médico al que consultó lo declaró histérico, un juicio que él consideraba racional. Su madre viuda tenía un lugar psicológico clave en su vida—una madre a la que siempre intentaba calmar, y que siempre permanecía insuficientemente impresionada por su escritura. Ella tampoco estaba impresionada por su manejo del dinero: él la aterrorizaba con las facturas de sus sastres, y con el final de una vida financieramente arruinada. En su escritura buscó Belleza, y creyó que el Arte no debía tener una meta moral. En materia política, desconfiaba de la democracia, odiaba a la multitud y a menudo expresaba un odio por la vida contemporánea.

Su primera y más conocida obra fue procesada por obscenidad por el Fiscal Estatal Ernest Pinard en 1857, un juicio que provocó cierta difusión. Por muchos años se debatía entre vivir tranquilamente en Normandía con su madre y vivir más activamente en París. Se describió a sí mismo como un Viejo Romántico, se consideraba viejo a los cuarenta años, y realmente le disgustaban las plumas de acero.

¿Son las cebras animales blancos con rayas negras, o animales negros con rayas blancas? Del mismo modo, en esta áspera red de la vida, que suena como tanto como si perteneciera a Flaubert, también resulta pertenecer a Baudelaire. A veces, los paralelos son espeluznantes; a veces, también, puedes sentir pena por Ernest Pinard, ahora recordado sólo por dispararse a sí mismo dos veces en el pie en el mismo año.

Pero las vidas de Flaubert y Baudelaire divergen bruscamente en cuanto se refiere a las cuestiones prácticas literarias: el proceso de composición, la relación entre obra y carácter, la cuestión de la carrera política. En la composición, Flaubert (a pesar de las rituales protestas) trabajó duro y con fluidez—era como un camello (él mismo observó) que no podía detenerse una vez que comenzaba; Baudelarie era más bien como un viejo cacharro en una mañana de invierno, siempre zumbando y tosiendo en una vida fingida, y que probablemente sólo llegaría a encender por una fuerte patada, ya sea de su propietario o de un transeúnte irritado. En cuestiones de carácter, Flaubert trató de someter su lado neurótico; Baudelaire, volviendo a su vida en sus cuadernos privados, comentó: “Cultivé mi histeria con terror y placer”.

En política literaria, Flaubert observó el orgullo propio del escritor: su actitud es principalmente, aquí está mi trabajo, tómenlo o déjenlo; sus cartas nunca lo atrapan en momentos claves de su carrera. Baudelaire, a pesar de los bajos estándares de la vida literaria francesa en el siglo XIX—y a pesar de tener un concepto tan alto como Flaubert—es un “fawner”¹ y un “wheedler”², un calculador y un operador.

NOTAS

¹De “Fawn”: buscar atención y admiración, etc.
²De “Weedle”: persuadir o tratar de persuadir (a alguien) por palabras, halagos, etc.

Extraído de Julian BARNES, How Unpleasant to Meet Mr. Baudelaire!, The New York Review of Books, 1986. Traducción de Juan Arabia, 2017. Artículo Comleto en Buenos Aires Poetry n°7.