“Paterson – William Carlos Williams” – de J. Hillis Miller

J. Hillis Miller es Catedrático Distinguido UCI de Literatura Inglesa y Comparada en la Universidad de California, Irvine. Es autor de numerosas obras sobre literatura de los siglos XIX y XX y sobre teoría literaria, que incluyen el título Poets of Reality: Six Twentieth Century Writers.

A lo largo de toda su carrera, Williams se inspiró en la idea whitmaniana de crear una poesía distintivamente americana con un ritmo y un lenguaje distintivamente americanos. Una gran poesía nacional, pensada, debería tener sus grandes y ambiciosos poemas largos, que incluyeran crónicas de la vida y de los ideales nacionales del país, en la misma forma que los griegos tenían la Iliada y Roma la Eneida. Paterson fue el intento de Williams de crear un poema tal, una épica americana. Es, tal como dice en el epígrafe, una respuesta a los griegos y latinos con las manos desnudas.
Paterson es un poema a un tiempo local, sobre la historia de Paterson, esa ciudad industrial a orillas “del sucio Passaic”, cerca de la ciudad natal de Wiliams, Rutherford, y al mismo tiempo universal:

“Empezar,
a partir de particularidades
y hacerlas generales”,

como dice en las primeras líneas del “Prefacio”.
Williams consideraba a T.S. Eliot como un hombre de gran talento poético que se había vendido a Europa y que por tanto era enemigo del proyecto de Williams de crear una poesía americana indígena. No obstante, Paterson está profundamente influido por La tierra baldía de Eliot. Al igual que La tierra baldía, Paterson está formado por fragmentos yuxtapuestos —porciones y piezas de la historia de Paterson y de las experiencias de Williams como médico y ciudadano.
Como La tierra baldía, Paterson se organiza en torno a una oscura narración mitológica, en el caso de Williams dos figuras gigantes en un abrazo durmiente, la ciudad y su amado, el parque:

“Paterson yace en el valle bajo las cataratas del Passaic
sus aguas agotadas formando el contorno de su espalda
… Y allí, frente a él, se entiende la montaña baja.
El Parque es su cabeza, tallada, sobre las Cataratas, a orillas del tranquilo
río.”

A diferencia de La tierra baldía, sin embargo, Paterson no está regulada estructuralmente como un todo por una sola acción mitológica subyacente. Es, más bien, peculiarmente americano desde la perspectiva de estar escrito gradualmente a lo largo del tiempo en una serie de descubrimientos o improvisaciones de alguna manera fortuitas e impredecibles, conforme Williams escribo lo que se le ocurre o nace en su imaginación —fragmentos de la historia y folclore de Paterson, cartas que ha recibido, imágenes de revistas o descripciones de personas que ha visto en la calle o en el parque el domingo, versos que se le vienen a la mente, lemas o meditaciones sobre la poesía inspirados, a veces, por la lectura de partes anteriores de Paterson.
Paterson cambia constantemente de dirección y constantemente cambia de tono o registro. Como la lista potencialmente infinita de particularidades de la vida americana presente en el Canto a mí mismo de Whitman o como el carácter serializado de los Cantos de Pound, aunque de alguna manera distinta a ambos, el Paterson de Williams permanece inacabado o inacabable, como el propio Estados Unidos, con fragmentos del Libro Seis encontrados entre los papeles del poeta a su muerte.

Extraído de Columbia University Press, 1991 – Emory ELLIOT Ed. – Traducción de María COY.