Perseverancia | Alessandra Corbetta

Alessandra Corbetta nació en Erba el 4 de diciembre de 1988. Es doctora de investigación en Sociología de la Comunicación y Medios. Master en medios sociales. Dirigió la web para “La Casa della poesía di Como”, donde también colaboró como escritora de contenido y en la organización de lecturas y eventos poéticos, incluido el Festival Europa en Versi.
Con Flower-ed publicó la monografía poética “L’amore non ha via” y con Silele Edizioni la novela “Oltre Enrico (Cronistoria di un Amore sul finale)”.
Escribe sobre poesía y cultura para el blog Tanti Pensieri y de nuevos medios y sociedad para el periódico virtual Gli Stati Generali. Para el blog Menti Sommerse dirige la columna poética “I Fiordalisi”.
Recientemente ha sido publicada su nueva colección de poesía “Essere gli altri” con la editorial Lieto Colle.

 

IL SUONO DEL SILENZIO

Il peso è delle prossimità,
la distanza una scusa detta
per fare prima: la Madonna
si fa sorda, muta la tua voce
non arriva alle orecchie
di Dio.

Per questo la morte
è silenzio, un bacio senza schiocco.

EL SONIDO DE SILENCIO

El peso es de la proximidad,
la distancia una excusa dicha
para ser el primero: la Virgen
se vuelve sorda, muda tu voz
no llega a las orejas
de Dios.

Por eso la muerte
es silencio, un beso sin chasquido.

ALLE MADRI

Immense, dietro un grembiule a fiori,
noi non vediamo le madri,
inumani giganti con le mani in altri altrove.
Pirati,
di fronte alle flotte dei nostri pensieri
………………………………………………………………maldestri
non si spaventano e fa paura la loro tranquillità:
il mare burrascoso teme la placida onda;
ma c’è già profumo di pane nell’aria
e le lenzuola sono fresche.
Forse si può ricominciare.
Noi, madri, non sappiamo ricominciare;
io, mamma, non so come si fa.
Niente grida, nessun’imprecazione:
solo un pianto, ogni tanto, per non disturbare
un sorriso reale smagliante di dolore che voi avete vinto,
tu sai come si fa.
Noi no.
Io no, mamma.
Figli con piccolo fardello d’amore egoista
vi guardiamo, madri, figlie di un’epoca diversa dalla nostra
ma non vi vediamo, avvolte dal vostro amore
non comprensibile, non misurabile.
Siete acqua, terra, fuoco e aria;
noi solo fili d’erba fragili esistenti in dipendenza al moto del vento:
disperati d’incanto vi osserviamo e dal solo lamento,
fischio di quel vento, vi amiamo,
come sappiamo, come possiamo,
come ciechi.
Perché noi, madri, non vi vediamo.

A LAS MADRES

Inmensas, detrás de un delantal floreado,
no vemos las madres
súper humanos gigantes con las manos en todo
Piratas,
de frente a las flotas de nuestros pensamientos
……………………………………………………………………………..torpes
no se asustan y su tranquilidad da miedo;
el mar tempestuoso teme la plácida ola;
pero ya se percibe el olor a pan en el aire
y las sábanas limpias.
Tal vez se puede iniciar de nuevo.
Nosotros, madres, no sabemos empezar de nuevo;
yo, mamá, no sé cómo hacerlo.
Sin gritos, sin blasfemias:
sólo un llanto, de vez en cuando, para no molestar
una deslumbrante sonrisa del dolor que has vencido
tú sabes como se hace.
Nosotros no.
Yo no, mamá.
Hijos con una pequeña carga de amor egoísta.
las miramos, madres, hijas de una época diferente a la nuestra
pero no las vemos, envueltas en su amor
no comprensible, no medible.
Sois agua, tierra, fuego y aire;
nosotros sólo filamentos de hierba frágiles
existentes en dependencia al movimiento del viento:
desesperados de encanto les observamos y del único lamento,
silbato de ese viento, las amamos,
como sabemos, como podemos
como los ciegos.
Porque nosotros, madres, no las vemos.

PERSEVERANZA

Avremmo bisogno dell’immutabilità del passo,
perseverare sull’orma del vecchio
e trattenere il cappello alla folata di vento:
riconoscerci allo specchio sarebbe la vittoria
sul demone della scelta, l’inclusione dello scarto.
Lo sguardo si ferma, allunga sé stesso
oltre la longitudine parallela alla bellezza
delle tue gambe, si fa sfera intorno
ai tuoi seni sbagliati per incuranza…

Non aver trattenuto gli anni
sarà l’eterna spada di Damocle.

PERSEVERANCIA

Necesitaríamos la inmutabilidad del paso,
perseverar sobre la huella del viejo
y sostener el sombrero frente a la ráfaga de viento:
reconocernos en el espejo sería la victoria
sobre el demonio de la elección, la inclusión de lo descartado.
La mirada se detiene, se prolonga a sí misma
más allá de la longitud paralela a la belleza
de tus piernas, se hace esfera entorno
a tus senos equivocados por indiferencia…

No haber retenido los años
será la eterna espada de Damocles.


Traducción de Marisol Bohórquez Godoy, Buenos Aires Poetry. 2019.