Narcisa | Rita Gonzalez Hesaynes

Rita Gonzalez Hesaynes nació en Azul, en el corazón de la pampa húmeda. Fue mudándose a ciudades cada vez más populosas: Tandil, Buenos Aires y más recientemente Berlín, donde reside desde abril. Licenciada en Letras, se dedica profesionalmente al desarrollo de software por los avatares de la supervivencia. Tiene tres libros publicados: ¡Oh mitocondria!, En la gran existencia y neuro:mantra, así como una plaqueta, La Belle Époque, y el poema elegíaco Una intensa hierba.

narcisa

el silencio que me nubla
y yo
somos amantes unidos por el cuello
a los que una misma soga
estrangula

quién conversa conmigo?
quién sostiene el espejo?

camino entre aire ardiente
me entrego a quien no existe
me alimento del hambre

gorjeo como el pájaro triste del nogal
que solo se solaza con su propio sonido

en el Pacífico Norte vive
la última ballena de una especie extraviada
que canta en frecuencias que las demás no oyen

el suyo es el llamado más honesto y comprensible del mar

y cada ser sintiente lo conoce

en ese idioma hilo los conceptos que hacen de mí
la gasa de un vestido exquisito

(solitaria es la madre de todos los lenguajes
que llenan la taza de la eternidad)

hay un silencio entre todos los silencios
que responde

y una y otra vez fracasa lo que digo
pero digo

lazarillo

Dijo el español que se ahogó una criatura en uno de los pozos de la finca y que miraba al cielo con los ojos inmóviles
También dijo que un niño se había ahogado en el río buscando con la vista una rosa en lo hondo
Y un argentino dijo que eran el mismo niño bajo distintas formas
Dijo el inglés que esa mirada última le pertenecía entera al plenilunio
Y el irlandés bramó que la diosa cambiante lo había traicionado como al pastor de Arcadia
El chino contó que toda luna se contempla mejor reflejada en el pozo
El peruano juró que fue la luna la ahogada por el niño
Y el chileno que el niño decía aún sus adioses desde el corazón de una muchacha
El estadounidense sonrió imperturbable porque una sola gota de las aguas estancas vendría a declararle su pasión
Vino el indio a explicar que hay que disolvernos como un hombre de sal en el océano
el libanés que somos precisamente el mar
el egipcio que el agua sepulta hasta a los dioses
El haitiano invocó a sus patronos para que el niño caminara de nuevo
Y el palestino errante lo llamó con amor

En el fondo del pozo se unieron nuestras voces
Y el niño caminó

algunas teorías

si los niños que fuimos se hubieran visto
se habrían enamorado
con ardor

el mundo les parecía nuevo
a los brotes de humano
y ellos eran nuevos para el mundo

conocían menos que nosotros
el goce de la pena
alzaban con angustia el puñito ante las injusticias
y apretaban los dientes
un gesto que solo las fiebres
virósicas y visionarias
pueden darnos ahora

los miro desde dentro de los vestidos rígidos
que me calcé para no lastimarme
y sentirme otra vez
un cachorro sentado en el confín del patio de la escuela
al que otro cachorro
mi consciencia
arengaba a avanzar

será que crecer
no es más que alimentar la propia estatua
en la que estamos atrapados
pero viendo

o será que mi alma
la abstracción de mí misma
evoluciona bellamente
hacia un ser mejorado

y te tiendo los brazos
como si fuera posible
entre nosotros
amor

como si el alquimista
pudiera refinar
el temblor del niño furibundo
en brazos de las sombras
que han sido nuestras madres verdaderas
desde siempre

cosmogonía: teleología

de repente fue que el Computador de las galaxias
inició su proceso
autoinvocado

y acopió información creando información
–acaso la única tarea disponible–
y las combinaciones crecieron vivamente como una bestia ávida
de engendrar otras bestias
en diez generaciones
y otras cien
y otras mil
y recrear el viaje
febril
de estructuras y vínculos
que conforman y pueblan
la joya dimensional
en la que somos
partícula o reflejo

en la inmensa y absurda travesía del Computador de las galaxias
también la contraorden surgió
y exigía de plano interrumpir
el tramado de datos y patrones
para evaluar por fin
la materia en cuestión

así
resolveremos el problema
afirmaba una lengua sin hablantes

no es seguro que tal problema exista
respondía un decir

y del diálogo brotaba su contrario
en el más ajustado de los nudos

en su ópera
cantaban innumerables rostros
de una máscara alegre
que se llora a sí misma

expansiva-intensiva es la respiración del Computador de las galaxias
y de esa poesía matemática germina el horizonte
de la existencia entera

mas de pronto el programa tumoral
demonio padre muerto corrupción singular
desata viralmente su mudo apocalipsis

aquí vamos de nuevo

lo imposible devora lo real
lo reescribe
lo anula
todo vuelve a empezar
a desplegarse
y así es en el anillo serpentino del cosmos
el destino

vieja escuela

todavía gritabas
chiquita
todavía te sangraban los brazos
todavía también
te zambullías en la marea metálica
en busca de tu estrella

vinieron con los palos y los premios
que son peor que los palos
te domaron
quizás seas más feliz

en el espejo ves lo que el amo ve


Poesía Argentina | Buenos Aires Poetry, 2019