El entierro del poeta | Luis Rogelio Nogueras

Poeta, narrador y guionista de cine, Luis Rogelio Nogueras (La Habana 1945-1985) fue un genuino intelectual de Cuba y la Revolución. La producción poética de Nogueras publicada en libros se encuentra conformada por Las quince mil vidas del caminante (1997), Imitación de la vida (1981, Premio Casa de las Américas), El último caso del inspector (1983), Nada del otro mundo (1988, antología preparada por el propio autor antes de su muerte), La forma de las cosas que vendrán (1989), Hay muchos modos de jugar (1990) y Las palabras vuelven (1994). Dejó inédito en su totalidad el cuaderno El gato y la liebre, que según él “no hizo el peso”, aunque una parte la dio a conocer en Nada del otro mundo. También publicó, ya en el campo de la novela, El cuarto círculo (1976), escrita en colaboración con Guillermo Rodríquez Rivera y merecedora del Premio Aniversario de la Revolución, Y si muero mañana (Premio UNEAC 1977) y Nosotros los sobrevivientes (1982), esta última llevada al cine, con guión suyo, por Tomás Gutiérrez Alea. 

El entierro del poeta

A Víctor Casaus

Dijo de los enterradores cosas francamente
……….impublicables.
Blasfemaba como un condenado
y a sus pies un par de águilas lloraban pensando
……….en las derrotas.
En el entierro estaba Lautréamont,
yo lo vi desde mi puesto en la cola:
dejaba el sombrero al borde de la tumba
y cantaba algo triste y oscuro
(lloraba honradamente, ya lo creo, y los
……….caballos devoraban higos en silencio).
Hubo discursos,
sonrisitas de Rimbaud junto a la cruz,
paraguas abiertos a la lluvia como
a él le hubiera gustado.
Hubo más:
hubo viernes y
canciones funerarias,
palomas que volaban sin sentido, como niños,
versos oscuros,
la hermosa voz de Aragón,
suicidios deportivos de Georgette y nunca más
……….y hasta siempre.
A la hora más triste del asunto
no quería bajar porque decía que allí estaba
……….oscuro.
Pero estaba muerto y hubo que bajarlo.
Los sombreros abandonaron las cabezas,
se alzaron copas, adioses, letreros de nunca te
……….olvidamos.
(Un joven poeta a mi derecha le mesaba las
……….rodillas a la muerte).
Lo bajaron.
Se aplaudió en forma delirante;
la gente corría como loca asumiendo lo grave
……….del momento.
Lo bajaban.
Las mujeres lloraban en silencio
porque bajaban las águilas, los sueños, países
……….enteros a la tierra.
Se intentó una última sentencia:
Nerval se acercó con una tiza y escribió con
……….letra temblorosa:
Su cadáver estaba lleno de mundo.
Desde el fondo, Vallejo sonreía sin descanso
……….pensando en el futuro,
mientras una piedra inmensa le tapaba el
……….corazón y los papeles.

LOS ESTADO SOBRENATURALES

3

País de las fiebres que me devoran, mi risa es la máxima celebración
De mi nueva cabeza, te siento sobre mis piernas de mujer
Hombre mascando las flores de tu espalda y mi piel podrida
Me conduce al encuentro del ombligo, muerdo las bellas plantas
Del mito poniéndome invendible, huyendo de tus pantanos medicinales,
Durmiendo con mis piojos en ese estado de vagancia, donde
Mi vicio echa raíces, flores que mastico después de cada misa.

5

El loco de ojos vidriosos ama las piedras y las palomas que nunca
Han sido tantas y los pensamientos que han sido muchos,
La más sagrada de las salivas proviene de su dedo sin uña, un día
Mira las manos y se enamora de sus ojos, otro día rasca el oído
Una pata de gallina y ve la luz, agua cayendo en nuestra señora
De los locos, no hay nada más allá de toda trampa consigo mismo,
Soñando como el más solitario de los reyes en este patio.


Poesía CUBA | Buenos Aires Poetry | 2019