El desdichado | Gérard de Nerval

Gérard de Nerval (1808-1855) es más que una excepción en el Romanticismo francés —“Nerval, Baudelaire, Rimbaud […] son nuestros verdaderos románticos”, dice Albert Béguin—; es también, como lo vio Giraudoux, una necesidad de la poesía francesa entera: “Asombra la escasez en nuestra literatura de los llamados escritos íntimos”, del “sentimiento de una identidad profunda —esa prueba de la existencia individual”; en cuanto a los románticos franceses, “lo dan muy poco, contra todo lo esperado y contra todo lo prometido por su nombre de románticos”. §¹


 

El desdichado

El Tenebroso —el Viudo— soy, el Desconsolado,
príncipe de Aquitania de la Torre abolida:
murió mi sola Estrella —mi laúd constelado
ostenta el negro Sol de la Melancolía.

De la tumba en la noche, tú que me has consolado,
devuélveme el Pausílipo, y el mar de Italia un día;
la flor que tanto amaba mi pecho desolado,
y la reja en que el pámpano a la rosa se alía.

¿Soy el Amor o Febo?… ¿Lusignan o Birón?
Está roja mi frente del beso de la Reina;
he soñado en la gruta donde nadas, Sirena…

y crucé el Aqueronte dos veces vencedor
—en la lira de Orfeo por turno modulaba
suspiros de la Santa y clamores del Hada.

El desdichado

Je suis le ténébreux, — le veuf, — l’inconsolé,
Le prince d’Aquitaine à la tour abolie :
Ma seule étoile est morte, — et mon luth constellé
Porte le Soleil noir de la Mélancolie.

Dans la nuit du tombeau, toi qui m’as consolé,
Rends-moi le Pausilippe et la mer d’Italie,
La fleur qui plaisait tant à mon cœur désolé,
Et la treille où le pampre à la rose s’allie.

Suis-je Amour ou Phébus?… Lusignan ou Biron ?
Mon front est rouge encor du baiser de la reine ;
J’ai rêvé dans la grotte où nage la syrène…

Et j’ai deux fois vainqueur traversé l’Achéron :
Modulant tour à tour sur la lyre d’Orphée
Les soupirs de la sainte et les cris de la fée.

Versos dorados

¡Y qué! ¡Todo es sensible!
Pitágoras

¡Oh libre pensador! ¡Hombre!, ¿el solo pensante
te crees del mundo?… ¡Estalla la vida en cada cosa!
Si hay fuerzas domeñadas que tu albedrío goza,
no todo el universo te hará de acompañante.

En la bestia, un espíritu alienta vigilante;
un alma se abre al mundo en cada nueva rosa;
un misterio de amor en el metal reposa:
¡Todo es sensible y se alza, ante ti, dominante!

¡Teme, en el muro ciego, la mirada que espía!
A la materia misma un verbo está aferrado:
no quieras doblegarla con intención impía.

Al ser oscuro habita un Dios disimulado;
bajo su piel la piedra un espíritu cría
como un ojo naciente en párpado cerrado.

Vers dorés

Eh quoi! tout est sensible!
Pythagore

Homme, libre penseur ! te crois-tu seul pensant
Dans ce monde où la vie éclate en toute chose ?
Des forces que tu tiens ta liberté dispose,
Mais de tous tes conseils l’univers est absent.

Respecte dans la bête un esprit agissant :
Chaque fleur est une âme à la Nature éclose ;
Un mystère d’amour dans le métal repose ;
“ Tout est sensible ! ” Et tout sur ton être est puissant.

Crains, dans le mur aveugle, un regard qui t’épie :
À la matière même un verbe est attaché…
Ne la fais pas servir à quelque usage impie !

Souvent dans l’être obscur habite un Dieu caché ;
Et comme un œil naissant couvert par ses paupières,
Un pur esprit s’accroît sous l’écorce des pierres !

 

 

§¹ Extraído de Las Quimeras | Gérard de Nerval, Les Chimères | traducción y ensayo de Ulalume González de León | Edición Víctor Manuel Mendiola | Ediciones El Tucán de Virginia, Ciudad de México, 2019.