Prudencia | Jean Follain

JEAN FOLLAIN (Canisy, 1903 – París, 1971). En plena efervescencia social, política y literaria, se unirá a los poetas de Sagesse (Orlan, Fargue, Reverdy). A pesar de su mala vista y su delicada salud, fue movilizado como artillero en 1940. Tras la guerra, renunció a su puesto de magistrado para viajar por todo el mundo como miembro del club PEN. Recibió el premio Mallarmé en 1939 y el Gran Premio de las Letras de la Academia francesa poco antes de su trágica muerte en París, atropellado por un automóvil, a la salida de un banquete homenaje. Su nacimiento en una aldea normanda lo marcaría con la impronta de su amor por el campo.


 

Prudencia

No es por cierto la poesía, dice Paulhan “un monstruo sin contacto con cualquier cosa que fuese”. Al contrario, agregaría que ella se asocia con todos los seres y cosas particulares, con todos los llamados y sentimientos que ella tiende a recobrar y a transfigurar. Aunque, puede ser también que parta de una visión fulgurante y que el poema no traduzca, incluso, esta visión sino algo que no parece tener relación con ella.
También el punto de partida del poema, el llamado a veces obscuro que la suscitó, frecuentemente será bien difícil revelarlo. ¿Es necesario repetir con Eluard que el poeta es aquél que inspira más bien que aquél que está inspirado?
Aquí tenemos al poeta convertido en objeto al margen de las glosas que puedan hacerse sobre él y de todas las relaciones que se puedan intentar descubrir. Aún es Eluard quien escribe: “se sueña sobre un poema como se sueña sobre un ser”.
Las síntesis, proyecciones, juegos de luz y sombra de la poesía permanecen difícilmente reductibles a los razonamientos de la especulación.
Inclusive en el trabajo de la poesía, quien vuelve el poema verdaderamente existente, le es imposible descubrir las leyes y medidas. En cuanto a su esencia, el saber diario, al mismo tiempo que todo los conocimientos, pueden servir a la poesía. Así todo conocimiento conserva su poesía profunda.
Se deduce que no se puede hacer crítica poética, sino haciendo poesía y evitando de servirse de las direcciones y razonamientos de la filosofía.
Como cualquier cosa, la filosofía puede conservar bien su poesía. Por otra parte, dice Benedetto Croce, que la filosofía no tiene ningún poder sobre la poesía que nace sin ella y antes de ella, pero cuando la filosofía se le acerca, lejos de darle vida o de fortificarla, la mata.


Textos publicados en el número 121 de POESIA. La traducción del francés fue realizada por Reynaldo Pérez Só. Tomados de Le Journal des Poétes | Colaboración enviada por Víctor Manuel Pinto (Venezuela) | Buenos Aires Poetry, 2019.