El Mal de Amor de Oscar Hahn | Miguel Ángel Zapata

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A diferencia de los Veinte poemas de amor de Pablo Neruda, que ocurren al aire libre, en contacto con la naturaleza, Mal de amor es un libro de interiores. Todo pasa adentro de un dormitorio. El tema fúnebre, que le ha penado a Hahn desde su libro de juventud, Esta rosa negra, tampoco está ausente en este libro. Es el amor, claro está, pero sobre todo es la muerte del amor, y para expresarla, nada más natural que la figura de un fantasma.

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M.A.Z.


 

No hace mucho tiempo leí una entrevista a Oscar Hahn (Chile, 1938) realizada en 1977 a propósito de la publicación de Arte de morir. El entrevistador le pregunta por la ausencia casi total de poemas de amor en su poesía. Hahn responde de una manera que actualmente resulta sorprendente. Dice que siempre se ha sentido incapacitado para escribir poemas de amor. No es que no se haya enamorado alguna vez, reconoce, pero insiste en que no tiene dedos para ese piano. Cuatro años después aparecería Mal de amor, dedicado enteramente al tema amoroso. La publicación de Mal de amor en Chile no estuvo exenta de problemas. Poco después de que el libro fuera impreso y distribuido, el gobierno de Pinochet le aplicó la censura y ordenó al editor que lo retirara de las librerías. Hasta ahora mismo se discute en Chile acerca de la razón de esta censura, ya que el libro no contiene poemas críticos al gobierno. “Lo que pasa es que el amor es subversivo”, explicó alguien.
El lenguaje de Mal de amor es distinto al de Arte de morir. En Arte de morir el estilo es barroco y a ratos hasta manierista. En Mal de amor, en cambio, estamos frente a una forma poética más desnuda, más simple, si se quiere. Pero es una simplicidad de forma que esconde un mundo complejo, en el que resalta la figura del amante, que se transforma en fantasma después de la ruptura amorosa, porque el amor y la relación erótica era lo que le proporcionaba “corporeidad”. A la tradicional sábana que necesita el fantasma para materializarse, Hahn agrega otros elementos de la vida cotidiana: una funda de almohada, una toalla, una camisa sucia o, específicamente, una sábana de arriba. De esta forma el amante puede entrar en contacto con la mujer amada, sin que ésta se percate. A diferencia de los Veinte poemas de amor de Pablo Neruda, que ocurren al aire libre, en contacto con la naturaleza, Mal de amor es un libro de interiores. Todo pasa adentro de un dormitorio. El tema fúnebre, que le ha penado a Hahn desde su libro de juventud, Esta rosa negra, tampoco está ausente en este libro. Es el amor, claro está, pero sobre todo es la muerte del amor, y para expresarla, nada más natural que la figura de un fantasma.
Su libro siguiente es Versos robados (1995). Aquí el amor no es central, pero incluye cuatro poemas bastante contundentes sobre este tema, entre ellos “En una estación del Metro”, que ha terminado por convertirse en un clásico de la poesía amorosa. Asistimos de nuevo a la agudeza de Hahn para valerse de la experiencia diaria de la gente como escenario de la revelación erótica. El simple hecho de viajar en Metro se convierte en toda una metáfora sobre el amor. Otro poema digno de destacar es “Hipótesis celeste”. En este caso el romance ocurre en el espacio interestelar. Curiosa mezcla de mito clásico y de modernidad espacial, ahora asistimos a la presencia de una pareja que tiene relaciones sexuales en el cielo, como si fueran astronautas o dioses mitológicos. En la poesía de Hahn estos extremos son lo mismo. “Nuestro amor infinito / es más grande que otros infinitos”, es la paradoja con la que se cierra el poema. Por último, en este libro aparece también “Una noche en el Café Berlioz”, en el que la historia de un coqueteo en un Café termina convirtiéndose en un cuento fantástico.
A la altura de Apariciones profanas, Hahn ha desarrollado un lenguaje y un mundo amoroso absolutamente personales, que reitera los temas clásicos del amor, pero sólo para transformarlos y otorgarles una notable originalidad. Esta vez los poemas del género que nos ocupa son diez. En este punto sería oportuno hacer una diferencia entre poemas de amor y poemas sobre el amor. En los primeros, el sujeto que habla es el enamorado mismo; en los segundos hay una voz que reflexiona acerca de este sentimiento. El poema “El loco amor” está entre estos últimos. De su lectura se desprende que el amor surge de manera inesperada y misteriosa, ya que “sopla donde quiere”. Además, se trata de una experiencia peligrosa: al amor le gusta “jugar con fuego” y, por otra parte, es una forma de locura. Y siempre desde el pensamiento de Heráclito, tan central en la poesía de Hahn, en el amor coinciden los contrarios: el bien y el mal, Dios y el Diablo. Un texto bastante irreverente incluido aquí es “Cuerpos gloriosos”, en el que comete la audacia de citar versos del Himno Nacional de Chile en las últimas líneas, dándoles una dimensión erótica.
El libro más reciente de Oscar Hahn, En un abrir y cerrar de ojos, fue publicado por Visor de Madrid en 2006. En “Torres gemelas” da un paso adelante en su búsqueda de nuevos símbolos, al utilizar el acto terrorista del World Trade Center como metáfora de los amantes que se destruyen mutuamente. Mucho antes, en Mal de amor, ya había escrito: “La destrucción del ser amado por el ser amado / es una práctica común desde la Antigüedad”. El libro culmina con: “Lolitas”, un poema que ya está en vías de transformarse en otro clásico. El erotismo y la muerte, dos temas recurrentes en la obra de Hahn, se funden aquí de manera indisoluble, para culminar en un final estremecedor.
Y es así como Oscar Hahn, un poeta que alguna vez se sintió incapacitado para escribir poesía amorosa, se ha transformado libro tras libro en uno de los más originales poetas del amor en lengua castellana.


Colaboración enviada por Miguel Ángel Zapata (Perú) | Buenos Aires Poetry, 2019.