Pushkin: Trueno de Cañon | Víctor Toledo (ensayo & traducciones)

Alexandr Serguiévich Pushkin (Moscú, 26 de mayo de 1799 – San Petersburgo, 29 de enero de 1837) es el poeta símbolo de Rusia, el más grande por su dimensión histórica: fundó no sólo la época de oro de esta literatura sino, prácticamente, la lengua rusa.
Adelantó al modernismo casi cien años (Ruslán y Liudmila, La leyenda de la zarina muerta y los siete caballeros, Cuento sobre el zar Saltán, etc.), volvió al idioma semi bárbaro de esclavos (muzhiks), y al extremo cortesano pesadamente litúrgico, una lengua sumamente musical y bella, ligera, versátil, de infinitos destellos significantes: la economía de Pushkin es varias veces mayor a la de Shakespeare. Es más notorio si vemos que no había una mínima tradición (el inicio fue el griego), pues los cultivados -incluyéndolo- escribían y hablaban en francés (la invasión napoleónica terminó con la victoria rusa y el surgimiento del nacionalismo). Hacia poco que Mijail Lomonósov había logrado configurar el alfabeto. Pushkin fijó el diccionario casi en un 100 por ciento, su lengua al fin se hizo literaria, clásica, elegante. Así, Pushkin -su nombre significa trueno de cañón- irrumpe explosivamente inaugurando el espíritu y la saga moderna rusos. Para Nikolai Gógol (ni Gógol supera los cuentos en verso de Pushkin) era un extraordinario fenómeno, único del espíritu ruso “el ruso en el grado de desarrollo que alcanzará quizás dentro de doscientos años”. La preceptiva contemporánea rusa se despliega de esta genial fundación, su gran tradición poética se basa en él (Blok, Tsvietáieva, Mandelshtam, Pasternak, Brodsky, etc.). El mago saltó de golpe de la nada hasta el clasicismo, el romanticismo y la modernidad. Los apenas antecesores: Dierzhavin, Zhukovsky, eran el balbuceo de una métrica medieval a comparación del lujo extraordinario de la musicalidad y profundidad conceptual (en la forma más sencilla) del genio que inauguró todo: la novela (La hija del capitán -nueva prosa rusa-, Yevgeni Onegin -en verso-, etc.), el teatro (Mozart y Salieri, Borís Godunov -en prosa y en verso-, etc.), la crítica (apreciaciones estéticas y éticas contra Hegel, por ejemplo), la crónica histórica, y participó relevantemente en la primera gran revolución, el movimiento patriótico democrático de los decembristas (1) (Pushkin se salvó de la tragedia porque andaba de juerga con unos gitanos y no supo la fecha fijada para el levantamiento, sorpresivo, donde murió la mayoría de sus amigos revolucionarios, la flor de la aristocracia eslava que pretendía abolir la esclavitud de los muzhiks, los medievales campesinos rusos. Una amiga gitana, al leerle la mano, le dijo que no regresara a la ciudad, la misma que predijo y quiso evitar su muerte posterior). Por esto se ganó la enemistad del zar y siendo aristócrata (nieto de un esclavo abisinio arrebatado a los turcos que, por su origen noble y gran inteligencia, Pedro El Grande convirtió en cortesano) las intrigas morbosas de la corte. El padre de la poesía y la lengua rusa, que no era tan agraciado físicamente, además, se había casado con la misma belleza: Natalia Goncharova. Sus agudos epigramas antizaristas se difundían fervorosamente entre los jóvenes nobles revolucionarios. Nicolás I, perdonándolo (su predecesor lo había deportado al Cáucaso) pero imponiendo su censura, trató de reconciliarse con la opinión pública. El duelo contra el apuesto oficial francés, hijo adoptivo del embajador holandés (en realidad asesino a sueldo) D’ Anthés, se urdió a costa del supuesto romance de éste con la joven esposa del libre pensador. El día señalado, el Poeta presentía su muerte (quizá ya estaba decretada por los límites extremos del destino del genio): se había ido a despedir de sus amigos, la gitana vio en la constelación de su mano el infortunio, el caballo se resistía a trotar, un gato negro cruzó por su camino.
Formado en el Liceo militar Imperial de Tsárskoie Sieló, alcanzó a disparar primero pero un botón desvió el acierto del corazón de su adversario. Las bajas murmuraciones (con conocimiento del zar) que lo arrastraron a su (des)tino fueron por envidia pero también por su quemante sol (2). Su sucesor, por su grandeza poética y patriótica, Mijail Lérmontov (1814- 1841) saltó a la cúspide de la fama con La muerte del poeta dedicado a Pushkin: por este poema empezó a correr la misma suerte: primero fue deportado al Cáucaso, después asesinado en un duelo planeado y provocado por intrigas (3).
La inauguración de la literatura rusa es trágica pero legendaria y deslumbrante.
Los doscientos años del aniversario de Alexandr Pushkin, son la edad del nacimiento de la lengua rusa.


A K… (4)

Recuerdo aquel mágico instante:
apareciste frente a mi
como visión fugaz
cual genio de la belleza pura.

En la angustia opresora de la desesperanza
en la zozobra del trajín escandaloso
largo tiempo sonó tu dulce voz
y soñé líneas armoniosas.

Pasaban los años. Tormenta de rebeldes
temporales los sueños ahuyentó
y olvidé tu cariñosa voz
tus líneas celestiales.

En la espesura lóbrega de la prisión
mis días silenciosos se estiraban
sin la divinidad o inspiración
sin lágrimas, sin vida, sin amor.

El alma un día se despertó:
Y otra vez apareciste tú
como fugaz visión
el genio más puro de belleza.

Pulsa encantado el corazón
para él nacieron otra vez
divinidad e inspiración
y vida y lágrimas y amor.

EL PROFETA (5)

Ciego vagaba en tétrico desierto
Mi espíritu sediento padeció,
Alado serafín, de pronto,
En una encrucijada apareció.
Con leves dedos como sueño
mis párpados tocó.
Se abrieron proféticos mis ojos
los ojos de un águila en peligro.
Rozó mis oídos,
De clamores se llenaron, de sonidos:
oí las vibraciones del éter y el vuelo de los ángeles
el discurrir de los peces bajo el mar
y el crecer silencioso de la vid.
Me apartó los labios, me arrancó la lengua
maliciosa, locuaz y pecadora.
Con mano ensangrentada
puso entre mis labios yertos
bífida lengua llena de sabiduría.
Abrió mi pecho con su espada,
sacó mi palpitante corazón
y un ascua ardiente en la herida me incrustó.
Exánime yacía sobre el desierto
cuando la voz de Dios me despertó:
“Levántate, Profeta, abre tus ojos, tus oídos,
y a través del mar y de la Tierra, de los pueblos
tu verbo abrase el corazón”.

EL DEMONIO

En los días en que eran nuevas
las impresiones de la vida:
un mirar puro, el rumor de las hojas,
el ruiseñor de la noche
los elevados sentimientos
de libertad, amor y gloria
y en que las artes inspiradas
mi sangre hacían bullir,
mis horas de gozo y esperanza
sombreando angustia repentina,
empezó un maligno genio
secretamente a visitar.
Nuestros encuentros eran tristes:
su sonreír, su mágico mirar
y sus sarcásticos discursos
me inoculaban frío veneno.
Él, con calumnia inagotable,
la Providencia denostaba;
A lo sublime sueño, le llamaba
la inspiración él despreciaba.
Ni en el amor o libertad creía
miraba irónico la vida,
y nada en la naturaleza bendecía.

Hay una rosa divina:
Ante el Céfiro asombrado
Se abre roja y vaporosa
Y por Venus bendecida.
Vano, a Kífer y Entusiasmo,
Asesina el soplo helado.
Entre instantes rosas brilla
Imperecedera rosa…

ROSA

¿En dónde está nuestra rosa
Amigos míos?
Se marchitó la rosa
El bebé de la Aurora.
No digas:
¡He ahí de la vida juventud!
Ni repitas:
¡Así se marchita la alegría!
Dile a la flor:
¡Perdona, lo lamento!
Y condúcenos hacia el lirio blanco.

EPIGRAMA

DIFERENCIA

¿Quisieras saber, querida
Cuál es la diferencia entre Vualo y yo?
Drepeo sólo tenía ,
Y yo : y ,

YO LA AMÉ A USTED

Yo la amé a usted: amor aún pudiera ser
No se apagó en mi alma por completo
Pero ojalá no vuelva a importunarla
No quiero entristecerla ya con nada.
Yo la amé a usted, callado, sin remedio
Ya tímido o celoso: atormentado.
Yo la amé a usted, tan cariñoso, tan sincero
Como Dios quiera la vuelvan a querer.

Notas

(1) “Revolucionarios rusos, surgidos de la nobleza, organizadores de la sublevación que estalló en diciembre de 1825 contra la autocracia y el régimen de servidumbre. Al referirse a la etapa nobiliaria del movimiento de liberación en Rusia, Lenin señaló a los decembristas y a Herzen como a los representantes más notables de la misma. Los decembristas fundaron organizaciones secretas («Sociedad del Norte», 1821; «Sociedad del Sur», 1821; «Sociedad de los eslavos unidos», 1823); sin embargo, su influencia rebasaba el marco de tales organizaciones, llegaba a las capas avanzadas de la sociedad rusa. El levantamiento armado de los decembristas fue aplastado. Los organizadores e ideólogos más destacados del movimiento (Pável Pestel, Konstantín Riléiev, Serguéi Muraviov-Apóstol, Piotr Kajovski y Mijaíl Bestúzhev-Riumin) fueron ejecutados; se condenó a más de cien hombres a trabajos forzados. El movimiento decembrista era un reflejo del descontento de las masas populares que luchaban contra el régimen feudal. Los decembristas se proponían aniquilar la autocracia, poner fin a la arbitrariedad, al feudalismo, establecer las libertades democráticas. La limitación que el hecho de pertenecer a la nobleza imponía a los decembristas se manifestaba en el miedo a la revolución popular, en la vacilante táctica que se siguió durante el levantamiento armado. Indicaba Lenin que estos revolucionarios se hallaban terriblemente alejados del pueblo. Los planes de los decembristas sobre la organización futura del estado ruso están expuestos, sobre todo, en «La verdad rusa», de Pestel, en el «Proyecto de Constitución», escrito por Nikita Muraviov, en las «Reglas de los Eslavos Unidos» y en otros documentos. Muchos decembristas (Pestel, Riléiev y otros) procuraban demostrar que era necesario implantar la república. Entre ellos [107] había asimismo partidarios e una monarquía constitucional (Nikolái Turguév, G. Bátenkov, &c.), lo que se reflejó en la Constitución de Muraviov. Lenin llamaba la atención sobre la tradición republicana establecida por los decembristas en la ideología rusa avanzada. Los proyectos e ideas de los mismos ponían de manifiesto su orientación burguesa. Consideraban que la misión de la filosofía radica en la «búsqueda de la verdad en la ilustración del entendimiento, que ha de dejarse limpio de prejuicios, en la formación del amor por la patria y en el humanismo. Las concepciones de los decembristas se inspiraban sobre todo, en el materialismo de Lomonósov y de Radíshchev, así como en las ideas de la filosofía materialista francesa. Los decembristas se manifestaron contra la ideología del régimen de servidurnbre, contra la religión, el misticismo y el idealismo. Entre los mismos, fueron materialistas Iván Iakushkin, Nikolái Kriúkov, P. Borísov, I. Gorbachevski, Vladímir Raievski y otros. Su materialismo se apoyaba en las ciencias naturales. Iakushkin por ejemplo, en su trabajo «¿Qué es la vida? escribía que los objetos de la naturaleza existen objetivamente; la materia se compone de átomos («unidades»), que se encuentran en eterno movimiento y llenan el espacio infinito. La concatenación de los átomos llevó a la formaciónde los cuerpos del universo. El mundo material, a juicio de los decembristas, está subordinado a leyes «inmutables», entre las cuales la fundamental es la de causalidad. Según Iakushkin, la materia engendra a los seres vivos, en cuyo desarrollo el hombre ocupa el lugar más elevado. Pero el hombre se distingue en principio de los animales porque posee la facultad de pensar. El pensamiento constituye una propiedad peculiar de una sustancia material: el cerebro. Los decembristas no reducían el pensamiento a la materia, subrayaban lo que tiene éste de específico, pero no comprendían su naturaleza social. Creían que el mundo es cognoscible y señalaban dos vías de conocimiento: la experiencia (o los sentidos) y la razón. Bajo la acción de los objetos, los sentidos proporcionan representaciones, sensaciones. En cambio la razón descubre lo que, es general, el nexo entre los fenómenos y las leyes del mundo. La veracidad de los conocimientos se comprueba poniendo en concordancia los nuevos conceptos con los viejos, y eliminando las contradicciones que entre unos y otros se produzcan . Los decembristas materialistas criticaban el dualismo de Descartes y la filosofía alemana idealista, se manifestaban contra los partidarios del idealismo entre los adheridos al movimiento (Ievgueni Obolienski, Wilhelm Küchelbecker, Mijaíl Lunin y otros). La filosofía materialista y el conocimiento de las ciencias naturales ayudaron a algunos decembristas a llegar al ateísmo. Los decembristas veían las raíces de la religión en el anhelo de los oprimidos de embellecer su dura situación con la esperanza de alcanzar una vida mejor en un mundo de ultratumba. Aunque en su tiempo resultaba avanzada, la filosofía de los decembristas poseía un carácter metafísico y contemplativo. En la explicación de los fenómenos sociales, los decembristas eran idealistas y atribuían a la instrucción un valor decisivo en la vida de la sociedad. Muchos de ellos hacían suya la teoría del derecho natural y del contrato social. El movimiento decembrista influyó poderosamente sobre la segunda generación de revolucionarios rusos: los demócratas revolucionarios.
Diccionario soviético de filosofía, Ediciones Pueblos Unidos, Montevideo 1965, pp. 106-107
(2) El único que se atrevió -contra la censura directa del conde Benkendorv- a dar la noticia sobre su muerte, después de una agonía de 48 horas en que sobre todo disculpaba a su esposa Natalia, fue Andrei Kraievsky, en un suplemento, Los anexos literarios escribió: “¡Se puso el sol de nuestra poesía! Ha muerto Pushkin, nuestro poeta, nuestra alegría, nuestra gloria popular”. En aquella época -contra todo y contra el intento de silenciar el asesinato- más de 32 000 personas asistieron al entierro.
(3) Quizá por esto y por una especie de magia simpática o imitativa -muy usada en Rusia- Pasternak recomendaba a los jóvenes no escribir poemas sobre la muerte.
(4) Traducción literal.
(5) Esta versión parte de una traducción de Vera Vinográdova.
Es un poema que nos sirve para ilustrar los comentarios de nuestros prólogos-ensayos, como el de Mandelshtam.


Colaboración enviada por Víctor Toledo (MX) | Buenos Aires Poetry, 2019.