Museo de Bellas Artes | W. H. Auden

Se llamó Thirties (también War Generation) a un conjunto de poetas ingleses de la década del 30 (Auden, MacNeice, Day Lewis), que asumió un rol activo frente a la contingencia de una sociedad en crisis, con variables colectivas dramáticas y urgentes. Este grupo era, por un lado, epígono de la Primera Guerra Mundial, con su rémora de cerca de diez millones de muertos; por el otro, antesala de la Segunda, con sus siguientes millones de vidas por cobrar.
“Los Thirties”: autores que hicieron propaganda de una poesía al servicio del socialismo [¡La burguesía tiene que esperar un poco de dolor, una penitencia!].
A. T. Tolley, en THE POETRY OF THE THIRTIES, sencillamente decía hacia 1975: “Un cambio que está asociado en los nuevos poetas de los años treinta: la aparición de una preocupación por temas políticos”.

Wystan Hugh Auden nació en York, Inglaterra, en 1907. Publicó su primer libro, Poems, en 1930. Look, Stranger, de 1936, lo convirtió en el arquetipo antifascista británico. A fines de 1938, luego de haber viajado por España, Islandia y China, se radicó en los Estados Unidos, adoptando la ciudadanía norteamericana a partir de 1946. Publicó varios libros de poemas, entre los que se destacan For the Time Being (1944), The Age of Anxiety (1947) y The shields of Achilles (1955. Autor de obras teatrales, libretos, de ópera y libros de memorias, le fueros otorgados el Pulitzer y el Bollinger, entre otros premios. ). Murió en Viena en 1973

Museo de Bellas Artes

Los Viejos Maestros nunca se equivocaron
sobre el sufrimiento: cuán bien comprendieron
su lugar en la vida humana; cómo toma forma
mientras alguien come o abre una ventana o camina distraído;
cómo, mientras los ancianos esperan reverenciales
y apasionados el milagroso alumbramiento, debe haber
siempre niños a los que los trae sin cuidado,
patinando a la orilla del estanque de un bosque:
nunca olvidaron
que incluso el martirio más terrible debe seguir su curso
a como dé lugar en una esquina, en algún sitio sucio
donde los perros continúan su vida de perros y el caballo del verdugo
restriega su inocente culo contra un árbol.

En el Ícaro de Brueghel, por ejemplo: cómo todo se aleja
tan sigilosamente del desastre; el labrador pudo
haber oído el chapoteo del mar, el grito desconsolado,
pero para él no fue un fracaso conmovedor; el sol brillaba
como debía brillar sobre las pálidas piernas
que desaparecían en aguas verdes, y ese barco suntuoso y elegante
que debió atisbar algo asombroso; un joven desplomándose en el cielo,
tenía que llegar a otra orilla y siguió mansamente navegando.

Musee des Beaux Arts

About suffering they were never wrong,
The old Masters: how well they understood
Its human position: how it takes place
While someone else is eating or opening a window or just walking dully along;
How, when the aged are reverently, passionately waiting
For the miraculous birth, there always must be
Children who did not specially want it to happen, skating
On a pond at the edge of the wood:
They never forgot
That even the dreadful martyrdom must run its course
Anyhow in a corner, some untidy spot
Where the dogs go on with their doggy life and the torturer’s horse
Scratches its innocent behind on a tree.

In Brueghel’s Icarus, for instance: how everything turns away
Quite leisurely from the disaster; the ploughman may
Have heard the splash, the forsaken cry,
But for him it was not an important failure; the sun shone
As it had to on the white legs disappearing into the green
Water, and the expensive delicate ship that must have seen
Something amazing, a boy falling out of the sky,
Had somewhere to get to and sailed calmly on.

W.H. Auden, Musée des Beaux Arts (1938) in Collected Poems p. 179 (E. Mendelson ed. 1976) | Traducción de Rodrigo Arriagada Zubieta para Buenos Aires Poetry, 2020.