Instrucciones finales | Cecil Day-Lewis

Se llamó Thirties (también War Generation) a un conjunto de poetas ingleses de la década del 30 (W. H. Auden, Louis MacNeice, Cecil Day-Lewis, Stephen Spender, Christopher Isherwood), que asumió un rol activo frente a la contingencia de una sociedad en crisis, con variables colectivas dramáticas y urgentes. Este grupo era, por un lado, epígono de la Primera Guerra Mundial, con su rémora de cerca de diez millones de muertos; por el otro, antesala de la Segunda, con sus siguientes millones de vidas por cobrar.
“Los Thirties”: autores que hicieron propaganda de una poesía al servicio del socialismo [¡La burguesía tiene que esperar un poco de dolor, una penitencia!].
A. T. Tolley, en THE POETRY OF THE THIRTIES, sencillamente decía hacia 1975: “Un cambio que está asociado en los nuevos poetas de los años treinta: la aparición de una preocupación por temas políticos”.

Cecil Day-Lewis (Ballintogher, 1904 – Hadley Wood, 1972). Poeta lírico irlandés, de exquisito talento, que destacó también como crítico y novelista policíaco. Realizó  traducciones de Virgilio y Paul Valéry y fue Poeta Laureado desde 1968.

Instrucciones finales

Para el sacrificio, hay ciertos principios –
Unos pocos, pero esenciales.
No me refiero a tu ritual. Aquél ya lo aprendiste –
la guirnalda, la sal, la destreza en clavar el cuchillo,
y qué hacer con la sangre:
aunque no está de más recordarte que nunca
dos sacrificios resultan idénticos-
no a los ojos de este dios.

La actitud del oficiante puede resumirse
en tres palabras – paciencia, alegría y desdén.
Recuerda, no sacrificas para tu propia gloria
o tranquilidad mental:
estás ahí para complacer a los espectadores
y agradar al dios.

Hace falta decir
que sólo lo mejor es digno para el dios.
Pero lo mejor – debo ser majadero – incluso lo mejor,
por ningún motivo será considerado digno de él.
No te desalientes:
Algún lagarto o gato errante pueden experimentar tu sacrificio
y encomiar al dios: no será inútil.

Pero lo crucial es esto:
sólo te está dado oficiar el sacrificio:
si el dios participa o no es asunto de él;
y lo que sea te enseñen los manuales,
no puedes ordenar su presencia ni interpretarla.

Todo lo que puedes, es hacerlo posible.
Si el sacrificio se incendia en llamas por su cuenta,
es buena señal. Pero no presumas que tu piedad y devoción
han obrado el milagro: apenas lo han permitido.

De modo que suerte es todo lo que puedo desearte.
Y cada vez que te dispongas a inclinarte
sobre el altar y ofrecer cada vez lo que tienes que ofrecer,
recuerda, hijo mío, esas palabras:
paciencia, alegría, desdén.

FINAL INSTRUCTIONS

For sacrifice, there are certain principles –
Few, but essential.

I do not mean your ritual. This you have learnt –
The garland, the salt, a correct use of the knife,
And what to do with the blood:
Though it is worth reminding you that no two
Sacrifices ever turn out alike –
Not where this god is concerned.

The celebrant’s approach may be summed up
In three words – patience, joy,
Disinterestedness. Remember, you do not sacrifice
For your own glory or peace of mind:
You are there to assist the clients and please the god.

It goes without saying
That only the best is good enough for the god.
But the best – I must emphasize it – even your best
Will by no means always be found acceptable.
Do not be discouraged:
Some lizard or passing cat may taste your sacrifice
And bless the god: it will not be entirely wasted.

But the crucial point is this:
You are called only to make the sacrifice:
Whether or no he enters into it
Is the god’s affair; and whatever the handbooks say,
You can neither command his presence nor explain it –
All you can do is to make it possible.
If the sacrifice catches fire of its own accord
On the altar, well and good. But do not
Flatter yourself that discipline and devotion
Have wrought the miracle: they have only allowed it.
So luck is all I can wish you, or need wish you.
And every time you prepare to lay yourself
On the altar and offer again what you have to offer,
Remember, my son,
Those words – patience, joy, disinterestedness.

Extraído de Cecil Day-Lewis, The Completed PoemsRandom House2012 | Traducción de Rodrigo Arriagada Zubieta para Buenos Aires Poetry, 2020.