“Cumpleaños” – Fernando PESSOA (Como Álvaro de Campos)

Provocativo e industrial, Álvaro de Campos fue, probablemente, el heterónimo más intenso que el poeta portugués Fernando Pessoa (Lisboa, 1888 – 1935) bajó al mundo durante sus años de trabajo. Periodista, traductor, publicista, empleado administrativo, poeta, narrador, ensayista, historiador y astrólogo autodidacta, Pessoa es considerado uno de los mayores escritores en lengua portuguesa. Y no sólo en tanto escritor, sino en tanto prócer nacional: raro sería encontrar a un portugués que no haya escuchado el nombre, que no se haya creado una imagen propia del caudillo, que no lo haya idealizado. El crítico literario Harold Bloom lo consideró, junto a Pablo Neruda, como “el poeta más representativo del siglo XX”.

Gran parte de su juventud la pasó en Sudáfrica, por lo que la lengua inglesa tuvo un rol fundamental en su formación intelectual. Ya vuelto a Portugal llevó una vida más bien discreta, con pocas relaciones sociales, trabajando como periodista en los principales diarios de Lisboa, su adorada ciudad natal. También se armó una pequeña carrera como publicista, lo que le daría la estabilidad económica suficiente como para dedicarse de lleno a escribir con un compromiso y una perseverancia pocas veces visto en la historia de la literatura. Llegó a crear hasta 76 heterónimos, entre los que se destacan Ricardo Reis, Alberto Caeiro, Bernardo Soares y Álvaro de Campos. “Escribir poesía es mi manera de estar solo” escribiría en su monumental Libro del desasosiego, un conjunto de escritos de índole filosóficos, encontrados por su hermana en un viejo baúl y publicados tiempo después de su muerte: en vida llegó a publicar algunos poemas sueltos en revistas literarias, por lo que el reconocimiento le llegaría, como a otros grandes creadores del siglo, post-portem.

A raíz del consumo excesivo de alcohol, Pessoa falleció de problemas hepáticos en su ciudad natal, el 30 de noviembre de 1935. Fechada el 19 de septiembre del mismo año, dos meses antes de su muerte, puede leerse en una de las entradas de su Diario: “…and I know not what tomorrow will bring…

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Cumpleaños

En el tiempo en el que festejaban mi cumpleaños
Yo era feliz, y nadie estaba muerto.
En la casa antigua, que yo cumpliese años era
Una tradición de siglos,
Y la alegría de todos, y la mía, era tan segura
Como cualquier religión.

En el tiempo en el que festejaban mi cumpleaños,
Yo tenía esa gran salud de no entender cosa alguna,
De ser inteligente para con mi familia,
Y de no tener las esperanzas que los otros tenían en mí.
Cuando quise tener esperanzas, ya no supe tener esperanzas.
Cuando quise mirar hacia la vida, ya había perdido el sentido de la vida.

Sí, lo que supuestamente fui para mí,
Lo que fui de corazón y parentesco,
Lo que fui de seres de mi provincia,
Lo que fui de ser amado, de yo ser el niño,
Lo que fui –¡Ay, Dios mío!–, lo que sólo hoy sé que fui…
¡A qué distancia!…
(No lo encuentro…)
¡El tiempo en el que festejaban mi cumpleaños!

Lo que hoy soy es como la humedad del pasillo al fondo de la casa,
Hongo adherido a las paredes…
Lo hoy soy (y la casa de los que me amaron
tiembla a través de mis lágrimas),
Lo que hoy soy es que hayan vendido la casa,
Es que todos se hayan muerto,
Es estar sobreviviendo a mí –como un fósforo frío…

En el tiempo en el que festejaban mi cumpleaños…
¡Que mi amor, como una persona, ese tiempo!
Deseo físico del alma de volver ahí otra vez,
Por un viaje metafísico y carnal,
Con una dualidad de mí hacia mí…
¡Comerme el pasado como pan de hambre,
sin tiempo de manteca en los dientes!

Veo todo otra vez con una nitidez
que me ciega hacia lo que tengo aquí…
La mesa puesta con más lugares, con mejores
Dibujos en los platos, con más copas,
El aparador con muchas cosas –dulces, frutas,
el resto de la sombra bajo todo lo elevado–
Las tías viejas, los primos diferentes,
Y todo era por mi causa,
¡El tiempo en el que festejaban mi cumpleaños!

¡Para, corazón mío!
¡No pienses! ¡Deja el pensar en la cabeza!
¡Oh Dios mío, Dios mío, Dios mío!
Hoy ya no cumplo años.
Perduro.
Los días se me suman.
Seré viejo cuando lo sea.
Y no más nada.
¡Rabia de no haberme traído el pasado robado en la riñonera!

¡El tiempo en el que festejaban mi cumpleaños!…

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Aniversario

No tempo em que festejavam o dia dos meus anos,
Eu era feliz e ninguém estava morto.
Na casa antiga, até eu fazer anos era uma tradição de há séculos,
E a alegria de todos, e a minha, estava certa com uma religião qualquer.

No tempo em que festejavam o dia dos meus anos,
Eu tinha a grande saúde de não perceber coisa nenhuma,
De ser inteligente para entre a família,
E de não ter as esperanças que os outros tinham por mim.
Quando vim a ter esperanças, já não sabia ter esperanças.
Quando vim a.olhar para a vida, perdera o sentido da vida.

Sim, o que fui de suposto a mim-mesmo,
O que fui de coração e parentesco.
O que fui de serões de meia-província,
O que fui de amarem-me e eu ser menino,
O que fui — ai, meu Deus!, o que só hoje sei que fui…
A que distância!…
(Nem o acho… )
O tempo em que festejavam o dia dos meus anos!

O que eu sou hoje é como a umidade no corredor do fim da casa,
Pondo grelado nas paredes…
O que eu sou hoje (e a casa dos que me amaram treme através das minhas lágrimas),
O que eu sou hoje é terem vendido a casa,
É terem morrido todos,
É estar eu sobrevivente a mim-mesmo como um fósforo frio…

No tempo em que festejavam o dia dos meus anos …
Que meu amor, como uma pessoa, esse tempo!
Desejo físico da alma de se encontrar ali outra vez,
Por uma viagem metafísica e carnal,
Com uma dualidade de eu para mim…
Comer o passado como pão de fome, sem tempo de manteiga nos dentes!

Vejo tudo outra vez com uma nitidez que me cega para o que há aqui…
A mesa posta com mais lugares, com melhores desenhos na loiça, com mais copos,
O aparador com muitas coisas — doces, frutas, o resto na sombra debaixo do alçado,
As tias velhas, os primos diferentes, e tudo era por minha causa,
No tempo em que festejavam o dia dos meus anos…

Pára, meu coração!
Não penses! Deixa o pensar na cabeça!
Ó meu Deus, meu Deus, meu Deus!
Hoje já não faço anos.
Duro.
Somam-se-me dias.
Serei velho quando o for.
Mais nada.
Raiva de não ter trazido o passado roubado na algibeira! …

O tempo em que festejavam o dia dos meus anos!…

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Extraído de Fernando Pessoa, Antología selecta, Ambar, 2008, 183 P.P. Traducción Fermín Vilela, Buenos Aires Poetry 2020.