En la cama desnuda, en la Caverna de Platón |Delmore Schwartz

Delmore Schwartz (Brooklyn, 1913 – NY, 1966) cursó estudios en las universidades de Harvard y de Nueva York. Durante los años treinta y cuarenta fue uno de los principales referentes de la vida literaria de Greenwich Village. En 1959, obtuvo el Premio Bollingen, por su colección de poesía Summer Knowledge. Dio clases de escritura creativa en diversas instituciones, incluyendo Syracuse, Princeton y Kenyon College. Murió en 1966, alcoholizado y aquejado de problemas de salud mental, en el Hotel Marlon, donde vivió aislado y apartado del mundo. Entre sus títulos se destacan: Shenandoah and Other Verse Plays (New Directions, 1941); Genesis: Book One (New Directions, 1943); The World Is a Wedding (New Directions, 1948) y Vaudeville for a Princess and Other Poems (New Directions, 1950).

En la cama desnuda, en la Caverna de Platón

En la cama desnuda, en la Caverna de Platón
En la cama desnuda, en la Caverna de Platón,
los focos reflejados se deslizan en la pared,
los carpinteros martillan bajo la ventana ensombrecida,
el viento sacude las cortinas toda la noche,
una flota de camiones cuesta arriba, traqueteando,
sus cargas cubiertas, como siempre.
El cielorraso iluminado de nuevo, el oblicuo diagrama
lentamente inclinado.
…………………….Al oír el ruido del lechero,
su afanoso ascenso por la escalera, el golpe de las botellas,
me levanto de la cama, enciendo un cigarrillo,
y camino hacia la ventana. La calle adoquinada
exhibe la tranquilidad en que los edificios se alzan,
la vigilia del farol de la calle y la paciencia del caballo.
La clara cúpula del cielo invernal
me hace volver a la cama con los ojos abatidos.

La extrañeza crece con aire inmóvil. La borrosa película
se hace gris. Temblor de carruajes, una cascada de pezuñas
resonando a lo lejos, aumentando, más agudos y cercanos.
Un automóvil tose al arrancar. La mañana, suavemente
evaporando el aire, levanta la silla semi cubierta
desde las profundidades, enciende el espejo,
y separa el vestidor de la blanca pared.
El pájaro aparece a tientas, llama, aletea,
borbotea y silba, ¡así!, perplejo, aún húmedo
de insomnio, tierno, hambriento y frío.
Oh, hijo de hombre, la noche que desconoce la ardua labor
del amanecer, el misterio de comenzar
una y otra vez
…………………….mientras la Historia queda sin perdón.

In the naked bed, in Plato’s cave,

In the naked bed, in Plato’s cave,
Reflected headlights slowly slid the wall,
Carpenters hammered under the shaded window,
Wind troubled the window curtains all night long,
A fleet of trucks strained uphill, grinding,
Their freights covered, as usual.
The ceiling lightened again, the slanting diagram
Slid slowly forth.
…………………….Hearing the milkman’s chop,
His striving up the stair, the bottle’s chink,
I rose from bed, lit a cigarette,
And walked to the window. The stony street
Displayed the stillness in which buildings stand,
The street-lamp’s vigil and the horse’s patience.
The winter sky’s pure capital
Turned me back to bed with exhausted eyes.

Strangeness grew in the motionless air. The loose
Film grayed. Shaking wagons, hooves’ waterfalls,
Sounded far off, increasing, louder and nearer.
A car coughed, starting. Morning, softly
Melting the air, lifted the half-covered chair
From underseas, kindled the looking-glass,
Distinguished the dresser and the white wall.
The bird called tentatively, whistled, called,
Bubbled and whistled, so! Perplexed, still wet
With sleep, affectionate, hungry and cold. So, so,
O son of man, the ignorant night, the travail
Of early morning, the mystery of beginning
Again and again,
…………………….while History is unforgiven.

Extraído de  Selected Poems (1938-1958): Summer Knowledge (New Directions Publishing Corporation, 1967) | Traducción de Rodrigo Arriagada Zubieta, Buenos Aires Poetry, 2020.