Una despedida prematura en Wakanoura | José Antonio Albarrán

José Antonio Albarrán (Ciudad de México, 1990). Realizó sus estudios superiores dentro de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, en la licenciatura en Filosofía. Ganador del primer concurso de ensayo “¿Por qué es vigente la tauromaquia?” de la Fundación Tauromaquia Mexicana. Obtuvo la beca de literatura para asistir al Festival Cultural Interfaz ISSSTE, Hidalgo 2017. Es director de la revista digital de creación literaria Campos de Plumas. Sus poemas han sido publicados en diversas revistas físicas y digitales de literatura en América Latina.

A LORD BYRON

Para Luis Antonio de Villena

Yo también iba en aquella barca oscura
en un mar de azabache y tiniebla que navegaba hacia la luna
cuando te desgarraste el alma aullándole a los dioses.
Yo también me cubrí con el manto
de la efímera paz
que trae la espuma del sexo femenino.
Y después de eso, regresábamos solos al castillo,
caminando a medio paso
a través de las praderas humedecidas por la brisa,
mientras una escarcha de nieve o de invierno
ya se posaba sobre tus rizos y yo los sacudía
para verte un día más, para vivirte un minuto más.
Pero a ti, aunque se te dio el cielo, siempre quisiste
caer, el brillo de los astros lastimaba tus visiones,
y preferiste cantar tus himnos a un ángel negro
en un banquete de dignidad y de caprichos.
A obtener un nuevo conocimiento partiste
en tu nave de diamantes hacia el río del olvido.
Y ya no pude encontrarte más,
te fuiste con el rumor del viento
a la hora en que la fiebre me azotaba
y sólo me dejaste dos rubíes para mis ojos.
Algunas veces regreso por las noches a la costa
de la cual ya no volviste,
y me parece ver tu rostro que se forma
en la arena, cuando mi llanto
inconsolable, se posa sobre ella.
Mirando el océano me pregunto,
si habrás de cruzarlo nuevamente
para rescatar mi corazón del fuego.

Lu

Aguardo la primavera para cruzar el Río Amarillo,
un viejo duraznero me aguarda,
acaso después de mil años siga en pie
tan alto y delicado como tu recuerdo.

Me gusta pensar que volviste a aquel árbol
que abrazaste a tus pequeños
y detuviste el río de lágrimas
me gusta pensar que los pétalos flotan todavía.

Aunque pocos comprenden, yo sé por qué permaneciste
en tus verdes montañas fuera de este mundo
ojalá las penas se hayan detenido
ojalá la niebla me permita encontrarte en el Pabellón del Vino.

UNA DESPEDIDA PREMATURA EN WAKANOURA

Adiós, amigo,
mi corazón se hiela
y aún no cae nieve.

Sobre mi cuerpo
hay lunares de nieve.
Pesa tu ausencia.

Nadando juntas
carpas en un estanque.
¿Cómo olvidarte?

Llegó tu carta.
Lágrimas de alegría
mojan mis ropas.

Bajo el cerezo
te encontraré de nuevo
un día de abril.

A SU PARTIDA

La pluma del Fénix cayó en el estanque fragante
y el canto de la cigarra se detuvo con un halo de luna,
de inmediato supe lo que significaba,
fugitivas nostalgias y tristezas empañadas con los errores de años
llegaron hasta las puertas de mi morada solitaria.

Fue tu partida un designio prematuro,
injurié a los inmortales por sus tiranías,
y me eché a llorar bajo la noche perfumada.

Ya pasado el tiempo, he llegado a comprender,
que tu huida de este mundo representa
algo más que una simple calamidad,
yo perdí un amigo,
pero un loto alcanzó el Nirvana.

José Antonio Albarrán | Poesía México | Buenos Aires Poetry, 2020.