Brian Wilson: “Los Beatles eran grandes poetas de las cosas simples”

Cofundador de los Beach Boys, Wilson compuso buena parte de la atemporal banda sonora del pop más lisérgico —y no solo apto para los surferos— de los años setenta. Apartado del mundanal ruido de los setenta por enajenación mental transitoria, se doctoró en automedicación psicotrópica hasta conseguir finalmente dejar atrás tan dolorosos infortunios e instalarse en una confortable prosperidad, aceptándose con sus claroscuros. 

La gente halla de una rivalidad entre los Beatles y los Beach Boys, pero esa es una palabra equivocada. Intercambiamos mensajes transatlánticos. Ellos hacían algo, yo lo escuchaba y quería hacer algo igualmente bueno. Cuando tocaron en Ed Sullivan en febrero de 1964, el mundo enloqueció. Siete meses después nosotros también estuvimos en Ed Sullivan. Y sacaban discos tan frecuentemente como nosotros: The Beatles´Second Album y A Hard Day´s Night justo después del show de Sullivan, y poco después Beatles for Sale y Beatles VI y Help!

Pero el que verdaderamente me impresionó fue Rubber Soul, que salió a finales de 1965. Rubber Soul es probablemente el mejor disco de la historia. Quizá el disco de Navidad de Phil Spector está también a ese nivel, y sería difícil no incluir a Tommy, de The Who. Pero Rubber Soul salió en 1965 y me mandó directo al piano. Es un álbum completo de Los Beatles de canciones populares, un álbum donde todo fluye y todo funciona. Recuerdo que me impresionaron “You Won´t See Me”, “I´m Looking Through You” y “Girl”. No eran sólo las letras y las melodías, sino también la producción y sus armonías. Las armonías eran tan únicas, ¿sabes? En “You Won´t See Me” Paul canta en tonos bajos y George y John en altos. Hay un órgano tipo drone por ahí, una nota que permanece baja durante la última tercera parte de la canción, más o menos. Esos eran detalles artísticos que iban intentando. Lo mejor de los Beatles era que podías escuchar sus ideas muy claramente a través de su música. No estaban posando como otras bandas ni intentando meter demasiado significado en sus canciones. Podrían cantar una canción sobre la soledad o una canción sobre el enojo o una canción sobre estar triste. Eran grandes poetas de las cosas simples, pero eso también era fácil escucharlos. Nada de lo que hacían era torpe, el tono perfecto duraba la canción entera y todo aterrizaba bien. 

Lo mejor de los Beatles era que podías escuchar sus ideas muy claramente a través de su música.

Conocí a Paul McCartney a finales de los setenta, en un estudio. Yo casi siempre estaba en un estudio en esa época. Él pasó a Columbia Square cuando estábamos trabajando en algunos overdubs vocales y platicamos un poco sobre música. Ahora todo el mundo sabe que “God Only Knows” era la canción favorita de Paul, y no sólo su favorita de los Beach Boys, sino de sus favoritas y punto. Es el tipo de cosas que la gente escribe en los cuadernos de los discos o dice en programas de televisión. Cuando los leen, miran esa primera oración y luego continúan. Pero para mí fue muy importante la primera vez que lo escuché en Sunset Boulevard. Yo había escrito “God Only Knows” y ahí estaba otra persona, la persona que escribió “Yesterday” y “And I Love Her” y tantas otras, diciendo que era su favorita. Me voló la cabeza. Él no era el único Beatle que se sentía así. John Lennon me llamó después de Pet Sounds (“phone me up” creo que dicen los británicos) para decirme cuánto le había gustado el disco. 

Extraído de Brian Wilson, Yo soy Brian Wilson y tú no, con la colaboración de Ben Greenman. Traducción de Isabel Zapata y María Lebedev, Malpaso Ediciones | Buenos Aires Poetry, 2020. 

Brian Wilson