Tres poemas: Hidalgo 81 (Inédito) | José Javier Villarreal

José Javier Villarreal (Tijuana, Baja California, México, 1959). Poeta, ensayista y traductor. Ha publicado: Estatua sumergida (1981), Mar del Norte (1988), La procesión (1991), Portuaria (1997), Bíblica (1998), Fábula (2003), La santa (2007), Campo Alaska (2012), Una señal del cielo (2017), El murmullo de un río -Antología personal- (2018) y Un cielo muy azul con pocas nubes (2019). Como ensayista: Los fantasmas de la pasión (1997), El oro de los siglos (2011), Por una nueva anunciación (2011), Las penas del guardador de rebaños. Tras la huella del Polifemo (2013) y la antología crítica sobre Rubén Darío, por su 150 aniversario, Darío/La crónica de un adelantado (2017). Ha traducido a Ezra Pound, Manuel Bandeira, Oswald de Andrade, Czesław Miłosz, Murilo Mendes, Lêdo Ivo, Ferreira Gullar, Paulo Leminski, Nuno Júdice, Armando Freitas Filho. Tradujo y antologó La poesía del Siglo XX en Brasil (2012); así como la selección Nueve poetas portugueses para un nuevo siglo (2016), preparada por el poeta Nuno Júdice. Obtuvo el Premio Nacional de Poesía Aguascalientes, el Premio Nacional de Poesía Alfonso Reyes, el Premio a las Artes UANL, el World Cultural Council y el Barbón de Oro, en dos ocasiones. Desde 2006 ha sido Miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte. Actualmente se desempeña como director de la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria de la Universidad Autónoma de Nuevo León y es Tutor del Programa de Jóvenes Creadores del FONCA. Produce y locuciona el programa “Aventuras Sigilosas” para Radio Nuevo León, 102.1 FM. Es Maestro de la Facultad de Filosofía y Letras (UANL). 

No es el plan leer los libros que tú leíste, aunque la biblioteca sea una
…………y ésta apenas comience a notar tu ausencia en el polvo que cubre los tomos
…………de María Moliner.
Buscar tus huellas en el arreglo de la casa,
comprar un cuadro, un tapete, ir a la tienda por un juego de toallas.
Internarme en el súper e ir directamente a la sección de frutas y verduras
…………con el firme propósito de comprar aguacates sin pedir ayuda alguna.
Las persianas tienen su ritmo. Por la mañana un cuarto; después de las dos,
…………totalmente abiertas y el cerro de La Silla aparece. También el destello metálico
…………del Estadio del Monterrey, el hospital de Ginecología, la joroba de Félix U. Gómez
…………y la avenida Garza Sada que se pierde hacia el sur.
Por la noche la ciudad se transforma. Se destaca el Paseo Santa Lucía,
…………se iluminan sus árboles, la gente va de aquí para allá. El Museo de Beisbol,
…………las lanchas y el Parque Fundidora al fondo del paisaje. El cerro de La Silla
…………está ahí, pero ahora su presencia, pese a todas sus señales, se va convirtiendo
…………en un acto de fe.
Está ahí, pero es de noche, como un enorme San Juan de la Cruz que reza
…………por todos nosotros.
Yo sigo con mis rutinas. Pocas veces hago la siesta y me obstino en leer o corregir
…………o de plano escribir.
Durante ese tiempo, que va de la comida a la cena, hago mis rondines.
Las puertas deben estar abiertas y los focos apagados. Entro y enciendo, apago y salgo.
Me siento aquí y allá, voy al baño, recorro el pasillo, tomo un vaso de agua, dos o tres.
…………Evito el alcohol llegada la noche
y uso pantuflas en el interior de la casa. Cerradas en invierno, abiertas en verano.
Cada vez leo menos en mi diván y más en la cama. Antes de cenar me obligo a caminar,
…………y salgo de paseo.
El ascensor parece una moneda que se lanza al aire y nunca cae, nunca se resuelve
…………el misterio que implica ir o volver de la planta baja al piso catorce.
Hoy, fuera de este espacio por ser domingo, en Higueras, en el porche, en piyamas,
…………frente al sol,
he leído un libro de Louise Glück que te regalé. Todos los libros
de Louise Glück que hay en la biblioteca los compré yo, y los leíste tú.
En El iris salvaje, publicado por Pre-Textos en 2006 y traducido por el poeta peruano
…………Eduardo Chirinos que murió de cáncer,
hay versos que subrayaste y un poema donde dibujaste en un rincón de la página una flor.
…………Este poema lo transcribí por WhatsApp y lo envié a tus hijos, que son los míos,
…………y a tu hermana Adriana, que fue mi cuñada.
Me parece que es un poema ejemplar con una retórica sumamente madura
…………y una preocupación moral, de vida, muy de lengua inglesa en su tradición.
Siguiendo con las peripecias del día a día que parecen ser los ejes de cuanto escribo
me pregunto:
una vez que haya calentado la comida, que haya puesto orden y empacado
…………y guardado todo lo que me he de llevar. Que haya cerrado la llave del gas,
…………apagado el boiler, las puertas y dejado el dinero a Leonor.
Que conduzca por la carretera, y haya dejado atrás el aeropuerto, Apodaca, Guadalupe,
…………y llegue con mi mochila y hielera al piso catorce
¿Qué haré con las persianas, las abriré, pondré la comida en el refrigerador
…………y volveré a cerrarlas como lo hago todas las noches?
¿O dejaré la comida en la hielera en medio de la cocina y avanzaré por el pasillo
…………con la confianza de que afuera, sobre la ciudad, el cerro de La Silla,
…………que hoy no veré –como tú no lo ves-,
…………estará ahí como un enorme San Juan de la Cruz, inmóvil, en su sitio, rezando
…………por todos nosotros?

Soy tan lenta como una gota de aceite sobre la superficie del teflón,
la quemadura o la pequeña herida en el dedo que, poco a poco, va desapareciendo;
la moneda en la alfombra, entre los cojines, la mancha del vaso sobre la mesa,
la mesa que no se cansa de contemplar el cuadro; la pared, de sostenerlo.

Soy tan lenta, pero no me detengo, tampoco me distraigo con los autos
…………que pasan bajo mi ventana,
el reflejo del sol, las grúas, las máquinas, los obreros que transitan entre ellas.

Hay un silencio que se interrumpe y me sobresalta, un gato que no está, un perro
…………que no me sigue cuando salgo del baño y me siento frente al televisor.

Afuera el aire circula, muchas luces se encienden, pero no las veo
…………y me cubro. Cierro los ojos, y no los quiero volver a abrir.

Tal vez esas luces ya se han ido y en su lugar sólo queden rincones en penumbra,
luces mortecinas que lamen la tela de las cortinas, estremecimientos que no logro entender.

Soy tan lenta como mis lentos y perezosos intestinos, mi digestión tan asoleada
…………por tantos años, paseos inútiles, circunvalaciones que no llevan a ninguna parte
que no sea mi baño, la taza, la tina, el lavamanos, el tapete que me protege del frío,
de la triste tentación de verme frente al espejo.

Pero eso fue ayer, hoy es distinto. Es la una y las grúas y las máquinas
…………se han quedado solas,
los operarios se han ido a comer bajo la sombra de los árboles o al amparo de un muro.

El mundo no se detiene, se lentifica, baja el ritmo, va por un refresco,
se te pierde, pero reaparece con su facha y su paso. Lo descubres en la tabla de picar,
en la sartén, en los frascos que ya no puedes abrir, en el peso cada vez mayor
…………de la licuadora,
en la distancia de los números, en la lentitud que se levanta y lo moja todo.

Soy tan lenta a la hora en que me siento a la mesa, ante mi plato vacío.
…………Detrás de mí está el cuadro;
detrás, la pared con un clavo. Más allá no sé. Quizá un valle con lomas redondas,
una puesta de sol, una carretera que no termina y una paz llena de rosales
…………y buganvilias que un día fue de los dos.

Para ser primero de mayo una luz muy intensa que no permite abrir del todo
…………las persianas.
El blackout hace que la sala parezca un estrecho camarote. En cualquier momento
…………se puede abrir una puerta que no existe y entra el protagonista del “El fogonero”,
…………de Franz Kafka.
Igual a la escena del verdugo en el privado del banco al tiempo que unos artistas,
…………de Corea del Norte, entonan, entre aplausos y vítores, la Internacional.
No olvidemos a nuestros héroes, a esos fantasmas que nos han dado todo,
nuestros derechos laborales, las ocho horas de trabajo, aquellas mujeres
…………que no salieron más de su taller de costura, o las sufragistas
…………cuyas cenizas se confundieron, al salir de un desagüe, con las aguas de un río.
He tomado un desayuno que no me compromete, me permite flotar y no atorarme
…………en los sargazos de la orilla, ir navegando junto a la princesa,
hacer bucitos en la alberca, quedarme sostenido con el agua a la cintura.
Pero no me comprometo. Mi desayuno lo pude haber tomado en un hotel de Ávila,
también en otro muy semejante en Concepción. En los dos los meseros no sonreían
y su cortesía se veía asaltada por problemas familiares que no pudieron dejar en casa.
El de la micro venía cargado, el de cercanías muy desprovisto, y yo, en silencio,
…………casi sin levantar la cabeza, llevaba la cucharita del yogur a mis labios.
Mi pan tostado, que en la literatura argentina se describe como tostada,
…………me veía a la derecha junto a las dos rebanadas de queso. El jamón,
…………como la mantequilla o manteca, un poco más lejos. Pero todo, lo confieso,
…………al alcance de mi mano.
Todo parecía estar al alcance de mi mano. Me decidí por Concepción
…………y dejé lejos a mis amigos de Ávila. Los dejé descansar en un invierno
…………que ha de durar mucho; muchos serán los días que transcurran, pero ellos
…………se levantarán, a la mañana siguiente, como si nada, más gustosos y alegres
…………y se reunirán en el centro a desayunar unos huevos rotos. Nadie se acordará.
Me quedé en Concepción. Estoy desayunando en el Araucano,
…………frente a la terraza, adentro, porque afuera hace frío y un sol que quema.
No hay sombrilla que lo logré atajar. Si estás tomándote un café o una limonada,
…………si te acompaña María Luisa o Edson, tendrás que mover tu silla,
…………buscar el ángulo donde no pegue el sol, donde no te alcance el humo del cigarro,
…………y a pesar de todo, el viento jugará su apuesta poniendo las cartas sobre la mesa.
Pero no estoy ahí. Recordemos al coro que irrumpe en la escena del juicio a Galileo
…………en la obra de Brecht.
No estoy ahí en esa grieta que se descubre en la casa gracias a la luz de la luna
…………en el relato de Poe.
No soy el personaje de la literatura rusa que por la tarde lo tiene todo y al amanecer
…………se pega un tiro.
Estoy solo; es cierto, sentado a la mesa. Abandoné Ávila, pero no por eso
…………estoy en Concepción;
y si estuviera tan lejos podría no estar hospedado en el Araucano. Podría caminar
…………por calles angostas, esquinas húmedas y arboladas que pudieran semejar
…………los suburbios de Varsovia en una película filmada por Kieślowski.
Tengo todo a mi alcance, pero no estoy en Concepción, tampoco imagino,
…………por el sol de las ventanas, estar en Varsovia.
Sí, es primero de mayo. He visto, escuchado, vivido y leído todo lo aquí nombrado.
…………Son evocaciones, pálidas sombras que ya ocurrieron o que podrían suceder,
…………repetirse como en un sueño, ser un cuadro que honre y dignifique a nuestros héroes,
…………a esos mártires hoy evocados en la efemérides del día. No hay desfiles
…………ni concentraciones. Sólo cinco espacios a la mesa que me acompañan,
lo mismo aquí que en cualquier otro lugar.

de Hidalgo 81 (Inédito)

Colaboración enviada por Víctor Toledo (MX) | Poesía : México | Buenos Aires Poetry, 2020 | Fotografía : Santiago Javier Villarreal