The Dreams Songs: 153 | John Berryman

Extraído de John Berryman, Selected poems, 1938-1968, Faber and Faber, London, 1972, p. 120 | Traducción de Juan Arabia | Buenos Aires Poetry, 2021.

153

Estoy enfurecido con Dios que ha destrozado a esta generación.
Primero tomó a Ted, luego a Richard y Randall; ahora Delmore.
Entre tanto, se sació con Sylvia Plath.
Fue un botín de primera clase. Sólo dejó vivos
a tontos que podría contar como un cuchillo de cocina
pero a Robert Lowell no llegó a tocar.

En algún lugar la empresa continúa,
—un sol amarillo reposa en la blusa de un bebé—
no el el tambaleante pensamiento de Henry.
La palabra sería, supongo, debemos rendirnos.
Adiós.
Cuelgo, y no seré parte de esto.

Un amigo de Henry contrasta la carrera de Dios
con la de Mozart, dejando a Henry sin nada que decir
más que elogiar una palabra tan acertada.
Sufrimos día tras día, día tras día.
Y que nunca más puedan volver, como un hombre abofeteado,
noticias como esta

153

I’m cross with god who has wrecked this generation.
First he seized Ted, then Richard, Randall, and now
Delmore.
In between he gorged on Sylvia Plath.
That was a first rate haul. He left alive
fools I could number like a kitchen knife
but Lowell he did not touch.

Somewhere the enterprise continues, not—
yellow the sun lies on the baby’s blouse—
in Henry’s staggered thought.
I suppose the word would be, we must submit.
Later.
I hang, and I will not be part of it.

A friend of Henry’s contrasted God’s career
with Mozart’s, leaving Henry with nothing to say
but praise for a word so apt.
We suffer on, a day, a day, a day.
And never again can come, like a man slapped,
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Buenos Aires Poetry, 2021