4 poemas de Rudyard Kipling

Rudyard Kipling. Poeta y narrador británico nacido en Bombay (India) el 30 de diciembre de 1865 y fallecido en Londres el 18 de enero de 1936. Autor de una interesante producción poética en la que exalta la libertad individual y la capacidad creativa del ser humano, es fundamentalmente recordado en la actualidad por sus espléndidas prosas de ficción, en las que indaga en las complejas relaciones entre el individuo y la sociedad, y postula la necesidad de otorgar primacía a unas leyes morales que controlen los impulsos primarios del hombre. Fiel defensor, a lo largo de toda su obra, del colonialismo británico, fue el primer ciudadano de dicha nacionalidad que recibió el Premio Nobel de Literatura.

Arterial

 I

FROST upon small rain—the ebony-lacquered avenue
…..Reflecting lamps as a pool shows goldfish.
The sight suddenly emptied out of the young man’s eyes
…..Entering upon it sideways.

II

In youth, by hazard, I killed an old man.
…..In age I maimed a little child.
Dead leaves under foot reproach not:
But the lop-sided cherry-branch—whenever the sun rises,
…..How black a shadow!

Arterial

I

Escarcha sobre lluvia pequeña – la avenida lacada en ébano
…..Reflejando farolas como un estanque muestra peces.
La vista se vació de pronto de los ojos del joven.
…..Ingresando a él de costado.

II

En la juventud, por azar, maté a un hombre viejo.
…..Entrado en edad mutilé a un niño.
Hojas muertas bajo pie no reprochan:
Pero la rama de cerezo ladeada – cuando sale el sol,
…..¡Qué sombra negra!

The Juggler’s song

WHEN the drums begin to beat
Down the street,
When the poles are fetched and guyed,
When the tight-rope’s stretched and tied,
When the dance-girls make salaam,
When the snake-bag wakes alarm,
When the pipes set up their drone,
When the sharp-edged knives are thrown,
When the redhot coals are shown,
To be swallowed by-and-by—
Arré, Brethren, here come I!
Stripped to loin-cloth in the sun,
Search me well and watch me close!
Tell me how my tricks are done—
Tell me how the mango grows?

Give a man who is not made
To his trade
Swords to fling and catch again,
Coins to ring and snatch again,
Men to harm and cure again,
Snakes to charm and lure again—
He’ll be hurt by his own blade,
By his serpents disobeyed,
By his clumsiness bewrayed,
By the people laughed to scorn—
So ’tis not with juggler born!

Pinch of dust or withered flower,
Chance-flung nut or borrowed staff,
Serve his need and shore his power,
Bind the spell or loose the laugh!

Canción del malabarista

Cuando los tambores empiezan a redoblar
En la calle,
Cuando se toman y se amarran las varas,
Cuando la soga está tirante y atada,
Cuando las bailarinas dicen salam,
Cuando el saco de la serpiente despierta alarma,
Cuando las gaitas afinan su zumbido,
Cuando los cuchillos de bordes afilados se lanzan,
Cuando las brasas se muestran al rojo vivo,
Ser tragado tarde o temprano —
Arré, hermanos, ¡acá vengo!
Al sol sin telas,
¡Observen atentos!
Díganme cómo se hacen mis trucos —
¡Díganme el truco del mango!

Denle a un hombre que no está hecho
Para su oficio
Espadas para lanzar y atrapar de nuevo,
Monedas que hacer sonar y arrebatar de nuevo,
Gente a quien dañar y curar de nuevo,
Serpientes para encantar y atraer de nuevo —
Será herido por su propia espada,
Por sus serpientes desobedecido,
Por su torpeza traicionado,
Por la gente burlado con desprecio —
¡Tal no es con el que nació malabarista!

Pizca de polvo o flor marchita,
Nuez arrojada al azar o bastón prestado,
Sirven a su necesidad y apuntalan su poder,
¡Ata el hechizo o desata la risa!

The Conundrum of the Workshops

When the flush of a newborn sun fell first on Eden’s green and gold,
Our father Adam sat under the Tree and scratched with a stick in the mould;
And the first rude sketch that the world had seen was joy to his mighty heart,
Till the Devil whispered behind the leaves: “It’s pretty, but is it Art?”

Wherefore he called to his wife and fled to fashion his work anew—
The first of his race who cared a fig for the first, most dread review;
And he left his lore to the use of his sons—and that was a glorious gain
When the Devil chuckled: “Is it Art?” in the ear of the branded Cain.

They builded a tower to shiver the sky and wrench the stars apart,
Till the Devil grunted behind the bricks: “It’s striking, but is it Art?”
The stone was dropped by the quarry-side, and the idle derrick swung,
While each man talked of the aims of art, and each in an alien tongue.

They fought and they talked in the north and the south, they talked and they fought in the west,
Till the waters rose on the jabbering land, and the poor Red Clay had rest—
Had rest till the dank blank-canvas dawn when the dove was preened to start,
And the Devil bubbled below the keel: “It’s human, but is it Art?”

The tale is old as the Eden Tree—as new as the new-cut tooth—
For each man knows ere his lip-thatch grows he is master of Art and Truth;
And each man hears as the twilight nears, to the beat of his dying heart,
The Devil drum on the darkened pane: “You did it, but was it Art?”

We have learned to whittle the Eden Tree to the shape of a surplice-peg,
We have learned to bottle our parents twain in the yolk of an addled egg,
We know that the tail must wag the dog, as the horse is drawn by the cart;
But the Devil whoops, as he whooped of old: “It’s clever, but is it Art?”

When the flicker of London’s sun falls faint on the club-room’s green and gold,
The sons of Adam sit them down and scratch with their pens in the mold—
They scratch with their pens in the mold of their graves, and the ink and the anguish start
When the Devil mutters behind the leaves: “It’s pretty, but is it art?”

Now, if we could win to the Eden Tree where the four great rivers flow,
And the wreath of Eve is red on the turf as she left it long ago,
And if we could come when the sentry slept, and softly scurry through,
By the favor of God we might know as much—as our father Adam knew.

La Adivinanza de los Talleres

Cuando el rubor de un sol recién nacido cayó por primera vez en el verde y oro del Edén,
Nuestro padre Adán se sentó bajo un Árbol y con un palo raspó en el moho;
Y el primer boceto bruto que el mundo había visto fue gozo en su valiente corazón,
Hasta que el diablo murmuró tras las hojas: “Es lindo ¿pero es Arte?”

Caín llamó a su esposa, y corrió a mostrar su obra —
El primero de su tipo al que le importó un rábano la primera, la más espantosa reseña;
Y dejó su ciencia al manejo de sus hijos — y eso fue un fruto glorioso
Cuando el diablo dijo riendo “¿Es Arte?” al oído de Caín, a quien ya habían puesto una marca.

Levantaron una torre para conmover el cielo y desgarrar las estrellas,
Hasta que el diablo mugió detrás de los ladrillos: “Es sorprendente, ¿pero es Arte?”
La piedra se soltó en la cantera y la vana grúa osciló,
Mientras cada uno hablaba de las tareas del Arte, confundiendo la lengua del otro.

Pelearon y hablaron en el norte y en el sur, hablaron y pelearon en el oeste,
Hasta que las aguas subieron sobre la lastimosa tierra, y tuvo descanso la arcilla roja —
Tuvo descanso hasta aquel húmedo albor de lienzo en blanco en que la paloma se disponía a pisar,
Y el diablo espumó debajo del casco: “Es humano ¿pero es Arte?”

La historia es antigua como el Árbol del Edén — y reciente como el recién cortado diente —
Porque cada hombre sabe que antes de que crezca el bigote él es el dueño del Arte y la Verdad;
Y cada hombre escucha, mientras se acerca el crepúsculo, los golpes de su corazón agonizante,
El diablo tamborilea en el cristal oscurecido: “Lo hiciste, pero ¿era arte?”

Hemos aprendido a esculpir, del Árbol del Edén, la forma de un perchero de vestiduras,
Hemos aprendido a dejar a nuestros padres en la yema de un huevo viejo,
Sabemos que la cola debe menear al perro, porque el caballo es tirado por la carreta:
Pero el diablo da alaridos, como lo hizo desde siempre: “Es inteligente, pero ¿es Arte?”

Cuando el destello del sol de Londres cae tenue sobre el verde y oro del salón del Club,
Los hijos de Adán los sientan y raspan con sus plumas en el moho —
Raspan con sus plumas en el moho de sus tumbas, y empiezan la tinta y la angustia,
Porque el diablo murmura detrás de las hojas: “Es lindo, pero ¿es Arte?”

Ahora, si pudiéramos ganar al Árbol del Edén donde fluyen los cuatro brazos de un río,
Y donde la corona de Eva yace roja sobre el pasto tal como la dejó hace tiempo,
Y si pudiéramos ir cuando el centinela duerme y escabullirnos suavemente,
Por el favor de Dios podríamos saber tanto — ¡tanto como sabía Adán!

The Fabulists
1914-18

When all the world would keep a matter hid,
Since Truth is seldom Friend to any crowd,
Men write in fable, as old Aesop did,
Jesting at that which none will name aloud.
And this they needs must do, or it will fall
Unless they please they are not heard at all.

When desperate Folly daily laboureth
To work confusion upon all we have,
When diligent Sloth demandeth Freedom’s death,
And banded Fear commandeth Honour’s grave—
Even in that certain hour before the fall,
Unless men please they are not heard at all.

Needs must all please, yet some not all for need,
Needs must all toil, yet some not all for gain,
But that men taking pleasure may take heed.
Whom present toil shall snatch from later pain.
Thus some have toiled, but their reward was small
Since, though they pleased, they were not heard at all.

This was the lock that lay upon our lips,
This was the yoke that we have undergone,
Denying us all pleasant fellowships
As in our time and generation.
Our pleasures unpursued age past recall,
And for our pains—we are not heard at all.

What man hears aught except the groaning guns?
What man heeds aught save what each instant brings?
When each man’s life all imaged life outruns,
What man shall pleasure in imaginings?
So it hath fallen, as it was bound to fall,
We are not, nor we were not, heard at all.

Los Fabulistas
(1914-1918)

Cuando todo el mundo mantendría oculto un asunto,
Ya que rara vez la verdad es amiga de la gente,
Los hombres escriben en fábulas, como hacía Esopo,
Bromeando con lo que nadie nombrará en voz alta.
Deben hacerlo,
Porque a menos que deleiten no son escuchados.

Cuando la locura desesperada trabaja día a día
Para crear confusión sobre lo que tenemos,
Cuando la pereza diligente demanda la muerte de la libertad,
Y el miedo partidista reclama las tumbas —
Incluso en esa hora antes de la caída,
A menos que agraden no se les escucha.

Este fue el candado en nuestros labios,
Este es nuestro yugo,
Negándonos asociaciones y compañerismos
Como en nuestro tiempo y generación.
Nuestros placeres sin buscar recuerdan una vieja época,
Y por nuestros dolores — no somos escuchados.

¿Quién escucha algo más que el gemido de las armas?
¿Quién ve algo más allá de lo que trae cada instante?
Cuándo la vida sobrepasa la vida imaginada,
¿Quién se complacerá con imaginaciones?
Así pasó, como estaba destinado a pasar,
No somos, ni fuimos, escuchados.

Extraído de The Collected Poems of Rudyard Kipling, Wordsworth Poetry Library, 2001 | Traducción de Ignacio Oliden | Buenos Aires Poetry | 2021.