Otoño Seco, de Kenneth Rexroth

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Mientras preparamos la cena, oímos, en lo
Alto de la loma occidental, perros
Que persiguen a un ciervo. Con increíble
Velocidad bajan la ladera, cruzan
El barranco, suben por la loma oriental y dan
La vuelta por encima de nosotros.
Cuando vuelven a bajar como centellas,
Corro tras ellos. Llegados al lecho
Del arroyo, cesan los ladridos. Mientras
Me acerco, oigo los últimos gemidos
Aterradores de un pequeño ciervo. Llego hasta
Él y ya está muerto. Al verme,
Los perros se escabullen avergonzados.
El pequeño ciervo no está desgarrado.
Murió de miedo y agotamiento.

Mi amor, aunque aún eres demasiado
Pequeña para entender, en este momento
Horribles perros negros con ojos
De fuego, largos dientes blancos y lengua
Babeante te persiguen por montañas
Tenebrosas para comerse tu tierno corazón.

(Extraído de En Defensa de la Tierra de 1956. Δ Traducción Porción Buenos Aires Poetry © 2013)
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