The Book of Ephraim… – James MERRILL

Estos poemas nacen de una ouija. James Merrill (1926– 1995) y su pareja disponen las letras y esperan. Ephraim, el espíritu familiar, irrumpe y de a poco va dictando la estructura del universo: un laboratorio de almas con niveles y reencarnaciones, al borde del Apocalipsis. El ritual –el poema– se transforma en un instrumento polifónico donde armonizan las voces de seres queridos y figuras como las de Auden y Stevens. Voces del otro mundo, del inconciente. De ambos.
¿Cómo traducir esta experiencia? Veinte años después, JM retoma las charlas para escribir una novela. Pero el manuscrito se pierde y el resultado de este “accidente” es un poema estructurado de la A a la Z. Una densa corriente de texturas prosódicas –pareados, cuartetos, sonetos, terza rima–, temas y motivos: El Libro de Ephraim, el cierre de Divinas Comedias.
Entramando transcripciones y experiencias, historia y mito, Merrill emprende un viaje visionario en plena década del ’70. Su cosmografía forma, diría Stevens, lo contrario al caos en el caos. Y más allá de lo esotérico, el resultado es profundamente terrenal: una meditación en torno al vínculo de la poesía y la vida; la naturaleza del tiempo y la imaginación; el misterio de lo que cambia y perdura.

Daniel Horacio Lipara¹


A

Admito que erré al llevar a cabo
esto en su forma actual. Iba mejor
una prosa simple de entrevista
que pudiera llegar a un mayor público
en el menor tiempo posible. El Tiempo
se reveló como esencial.
El Tiempo, la propia esencia de Rosa
se agotaba. Aunque con la fecha límite
ya éramos antiguos enemigos.
También mi tema me dio que pensar:
tan íntimo, tan nuevo. Al final
¿mejor hacerlo como una novela?
A mi alrededor vi personajes
humanos y no (la distinción
no sé si en la ficción tiene sentido).
Encontré mi camino hacia la trama,
o al menos a una que todavía
me procurara sorpresa y placer.
Sabía mi escenario y ya contaba
desde el principio con un tema cuya luz
inalterable parecía brillar
reflejada en cada mínimo detalle.
Lo vi como a uno antiguo y elevado:
la encarnación y retirada de un dios.
Esa frase pertenece a Nothrop Frye.
Lo que es más, tenía esperanzas estilísticas.
Tanto y de tanta forma alimentado
por las pociones de la artificiosa
narrativa de nuestro tiempo, ansié
ese relato sin condimentar
de las leyendas y los cuentos de hadas,
tono pulido por las lenguas suaves
de abuelitas a retoños a través
de los siglos, anónimo y sereno.
Sin esa voz, el brillante a su modo
nouveau roman (incluso el que escribí)
resultó como una forma huérfana
cuyos adeptos –a quienes Woolf, no Mann,
amamantó– escucharon historias
contadas como mucho en la niñez
por adultos a quienes no pudieron
amar ni honrar. Así mi narrativa
buscó ser cristalina, sin fragmento;
mis personajes más bien estereotipos
afectados en el grado más mínimo
por experiencia y personalidad:
una bruja, un eremita, amantes
inocentes y jóvenes, como esos
seres que heredamos de los Grimm,
Jung, Verdi y la commedia dell’arte.
Que el proyecto me excediera meramente
incitó nuevas tentativas fútiles.
Mi perdición fue “pintar con palabras”.
Exquisitos plumajes cu-cú,
brillantes miembros extendiéndose por pura
grandilocuencia hasta la troposfera
cuya implosión de habitantes hacia la tierra
alarmó a un pequeño grupo de mortales:
mis lectores, pensé, desde el sitial
en mi secretaría angelical.
Más me esforzaba por ser simple, más
atado al manierismo. ¿Para qué?
Ya que nunca calzó muy bien la cosa
¿por qué usar el zapato de la prosa?
En verso el pie anda libre. Las medidas
además, están siempre definidas
por la emergencia. Fueron impulsos ciegos
los que al final pusieron a dormir
la errónea idea en el oscuro Macon
(cf. “The Will”) y sólo quedé yo
para contar mi historia. Porque el Tiempo
–el canoso que lava sus manos
apareciendo, por decirlo así,
en un espacio engarzado de espectros
sobre el agua caliente– al parecer
el Tiempo no lo haría por sí solo.
Sea porque corría como el agua
o porque enero dibuja esta línea
brillante sobre la nueva página
finalmente me pongo a escribir:
el “Libro de las mil y una noches
con David Jackson en la tabla de Ouija
ante Ephraim, nuestro espíritu familiar”.

A

Admittedly I err by undertaking
This in its present form. The baldest prose
Reportage was called for, that would reach
The widest public in the shortest time.
Time, it had transpired, was of the essence.
Time, the very attar of the Rose,
Was running out. We, though, were ancient foes,
I and the deadline. Also my subject matter
Gave me pause–so intimate, so novel,
Best after all to do it as a novel?
Looking about me, I found characters
Human and otherwise (if the distinction
Meant anything in fiction). Saw my way
To a plot, or as much of one as still allowed
For surprise and pleasure in its working-out.
Knew my setting; and had, from the start, a theme
Whose steady light shone back, it seemed, from every
Least detail exposed to it. I came
To see it as an old, exalted one:
The incarnation and withdrawal of
A god. That last phrase is Northrop Frye’s.
I had stylistic hopes moreover. Fed
Up so long and variously by
Our age’s fancy narrative concoctions
I yearned for the kind of unseasoned telling found
In legends, fairy tales, a tone licked clean
Over the centuries by mild old tongues,
Grandam to cub, serene, anonymous.
Lacking that voice, the in its fashion brilliant
Nouveau roman (even the one I wrote)
Struck me as an orphaned form, whose followers,
Suckled by Woolf not Mann, had stories told them
In childhood, if at all, by adults whom
They could not love or honor. So my narrative
Wanted to be limpid, unfragmented;
My characters, conventional stock figures
Afflicted to a minimal degree
With personality and past experience–
A witch, a hermit, innocent young lovers,
The kinds of being we recall from Grimm,
Jung, Verdi, and the commedia dell’ arte.
That such a project was beyond me merely
Incited further futile stabs at it.
My downfall was “word-painting.” Exquisite
Peek-a-boo plumage, limbs aflush from sheer
Bombast unfurling through the troposphere
Whose earthward denizens’ implosion startles
Silly quite a little crowd of mortals
–My readers, I presumed from where I sat
In the angelic secretariat.
The more I struggled to be plain, the more
Mannerism hobbled me. What for?
Since it had never truly fit, why wear
The shoe of prose? In verse the feet went bare.
Measures, furthermore, had been defined
As what emergency required. Blind
Promptings put at last the whole mistaken
Enterprise to sleep in darkest Macon
(Cf. “The Will”), and I alone was left
To tell my story. For it seemed that Time–
The grizzled washer of his hands appearing
To say so in a spectrum-bezeled space
Above hot water–Time would not;
Whether because it was running out like water
Or because January draws this bright
Line down the new page I take to write:
The Book of a Thousand and One Evenings Spent
With David Jackson at the Ouija Board
In Touch with Ephraim Our Familiar Spirit.

C

Correctos y cautos, la primera noche
le preguntamos a nuestra visita
su nombre, era, hábitat. EPHRAIM
fue la respuesta. Un griego judío
nacido 8 DC en JANTOS ¿Dónde?
en Grecia QNDO LOBOS Y CUERVOS
ESTABAN EN ROMA (al día siguiente
el diccionario clásico reveló
un Jantos en la costa de Asia Menor)
AHORA, UDS QUIENS SON Le dijimos
SON CRSTIANS Digamos que sí.
Q CATACUMBA acogedora Cristo
HA HECHO ESTRAGOS en su familia,
TENTÓ A MI PADRE LO ALEJÓ DEL LECHO
DE MI MADRE (yo también salí
de un hogar roto— la primera
de tantas coincidencias). Después
fue favorito de TIBERIO MUERTO
36 DC en CAPRI estrangulado
por la guardia imperial por haber
AMADO A SU SOBRINO EL MOUNSTRO (sic)
CALIGULA Siguió inmediatamente
¿cambiando el tema? sobre un largo
manuscrito incriminatorio guardado
en una caja de bronce que descansa
BAJO PÓRFIDO en un pozo hondísimo.
El nos ayudaría a encontrarlo, pero
por favor había que apurarse
porque Tiberio lo quería destruido.
¿Eh? Y dónde, preguntamos al vacío,
está Tiberio por estos días NIVEL TRES
¿Y por qué nos contaba a nosotros?
Ya nos había escuchado con SIMPSON
¿Simpson? Su CONEXIÓN CON LA TIERRA
su REPRESENTANTE Una naturaleza
débil pero bestial, propensa a vidas
cortas y violentas —una hace poco
terminó entre las llamas, en un almacén
del ejército. Listo para renacer
aunque no lo suficientemente rápido,
dijo Eprhaim, como para evitar
que el muy tonto nos haga perder
justo ahora, en la copa, preciados
minutos de larga distancia—¡no cuelgues!
Tanta comicidad —y sí, nosotros
éramos jóvenes y estos asuntos
eran de vida o muerte— nos consternó.
¿Era un demonio? Su respuesta
MIS POBRES INOCENTES dejó el tema
en suspenso. A medida que fluía
su corriente de conciencia se volvía
más profunda. Había enterrada
una habitación, una CAMA FORJADA
EN PLATA PUEDO LLEVARLOS AHÍ SI
¿Si? ME ENTREGAN ¿Qué? JA JA SUS ALMAS
(Otro día nos contó que esa noche
malinterpretó nuestra inocencia
por insolencia, que trató de asustarnos)
Nuestros ojos se encontraron. Y si…
Hasta en la arteria más pequeña
unos barcos izaron velas negras.
Por cinco minutos interminables
nos quedamos tiesos por el miedo—
Pero tampoco éramos tan inocentes.
Los Rover Boys a los treinta
con la sangre todavía caliente
para no dejar pasar la diversión
y con los corazones lo bastante
puros como para vencer al diablo
encajando en el espíritu de las cosas,
por así decir, y anunciar que iríamos
a Capri esa mismísima semana.
Una pausa. Y entonces, como
si hubiéramos pasado la prueba,
todo el trato de Ephraim cambió.
Dejó el tema de Tiberio y quedó
encomendado para responder
como un guía lleno de experiencia
preguntas que por poca inteligencia
nosotros no sabíamos hacer.
Acá en la Tierra —largas extensiones
llenas de información fueron fijadas
en estas cápsulas sin gusto y rimadas
para ser mejor tragadas— En la Tierra
cada cuál es el REPRESENTANTE
de un PATRÓN— ¿Y hay muchos patrones?
SI OH SI Estos ángeles de la guarda
seculares impacientan, se crispan
por cómo se debe ver la eternidad
sobre nosotros. Les está prohibido
INTERVENIR Cuidan, por decirlo así,
el entr’acte entre una encarnación
y la otra. De vuelta a la escuela
va el alma luego de unas vacaciones
fatalmente largas y su patrón
la llena una vez más de savoir vibre.
¿El lento nunca va a memorizar
–por enésima vez— qué trucos vuelven
más rápido ese punto sin retorno,
cómo llegar al fin, poner el pie
en el menor de los NUEVE NIVELES
entre párrocos y magos menores?
Nosotros mismos al final patrones
subiendo un escalón por el tirón
de los mayores SOPORTARON TODO
PARA ESTO y recibir del Abismo
el encargo de vigilar a las almas
flamantes, pequeñas y salvajes.
Una diferencia: con cada ascenso
de nivel se nos da un grado de PAZ
DE REPRESENTACIÓN— extraña frase,
más como un eslogan para el arte
abstracto (o la autocracia) De hecho,
la cabeza nos da vueltas –del Este,
una luz—MES CHERS ESTÁN CANSADOS
MAÑANA POR LA NOCHE DULCES SUEÑOS

C

Correct but cautious, that first night, we asked
Our visitor’s name, era, habitat.
EPHRAIM came the answer. A Greek Jew
Born AD 8 at XANTHOS Where was that?
In Greece WHEN WOLVES & RAVENS WERE IN ROME
(Next day the classical dictionary yielded
A Xanthos on the Asia Minor Coast.)
NOW WHO ARE U We told him. ARE U XTIANS
We guessed so. WHAT A COZY CATACOMB
Christ had WROUGHT HAVOC in his family
ENTICED MY FATHER FROM MY MOTHERS BED
(I too had issued from a broken home–
The first of several facts to coincide.)
Later a favorite of TIBERIUS Died
AD 36 on CAPRI throttled
By the imperial guard for having LOVED
THE MONSTERS NEPHEW (sic) CALIGULA
Rapidly he went on–changing the subject?
A long incriminating manuscript
Boxed in bronze lay UNDER PORPHYRY
Beneath the deepest excavations. He
Would help us find it, but we must please make haste
Because Tiberius wanted it destroyed.
Oh? And where, we wondered of the void,
Was Tiberius these days? STAGE THREE
Why was he telling us? He’d overheard us
Talking to SIMPSON Simpson? His LINK WITH EARTH
His REPRESENTATIVE A feeble nature
All but bestial, given to violent
Short lives–one ending lately among flames
In an Army warehouse. Slated for rebirth
But not in time, said Ephraim, to prevent
The brat from wasting, just now at our cup,
Precious long distance minutes–don’t hang up!
So much facetiousness–well, we were young
And these were matters of life and death–dismayed us.
Was he a devil? His reply MY POOR
INNOCENTS left the issue hanging fire.
As it flowed on, his stream-of-consciousness
Deepened. There was a buried room, a BED
WROUGHT IN SILVER I CAN LEAD U THERE
IF If? U GIVE ME What? HA HA YR SOULS
(Another time he’ll say that he misread
Our innocence for insolence that night,
And meant to scare us.) Our eyes met. What if…
The blood’s least vessel hoisted jet-black sails.
Five whole minutes we were frightened stiff
–But after all, we weren’t that innocent.
The Rover Boys at thirty, still red-blooded
Enough not to pass up an armchair revel
And pure enough at heart to beat the devil,
Entered the spirit, so to speak,
And said they’d leave for Capri that same week.
Pause. Then, as though we’d passed a test,
Ephraim’s whole manner changed. He brushed aside
Tiberius and settled to the task
Of answering, like an experienced guide,
Those questions we had lacked the wit to ask.
Here on Earth––huge tracts of information
Have gone into these capsules flavorless
And rhymed for easy swallowing–on Earth
We’re each the REPRESENTATIVE of a PATRON
–Are there that many patrons? YES O YES
These secular guardian angels fume and fuss
For what must seem eternity over us.
It is forbidden them to INTERVENE
Save, as it were, in the entr’acte between
One incarnation and another. Back
To school for the disastrously long vac
Goes the soul its patron crams yet once
Again with savoir vivre. Will the dunce
Never–by rote, the hundredth time round–learn
What ropes make fast that point of no return,
A footing on the lowest of NINE STAGES
Among the curates and the minor mages?
Patrons at last ourselves, an upward notch
Our old ones move THEYVE BORN IT ALL FOR THIS
And take delivery from the Abyss
Of brand-new little savage souls to watch.
One difference: with every rise in station
Comes a degree of PEACE FROM REPRESENTATION
–Odd phrase, more like a motto for abstract
Art––or for Autocracy–In fact
Our heads are spinning–From the East a light–
BUT U ARE TIRED MES CHERS SWEET DREAMS TOMORROW NIGHT

¹ Daniel Horacio Lipara. Buenos Aires, Argentina, 1987. Poeta y traductor. Actualmente cursa la licenciatura de Letras en la Universidad de Buenos Aires. Sus traducciones incluyen a poetas como Charles Wright, John Burnside, James Merrill y Robert Lowell.