Walking Around – de Pablo Neruda

Ricardo Eliecer Neftalí Reyes Basoalto, conocido mundialmente como Pablo Neruda, nace el 12 de julio de 1904, en la ciudad de Parral, situada en la región central de Chile.
Desde su primera infancia Neruda muestra interés por el rico mundo natural que lo rodea, que es el del bosque nativo austral chileno, el que, junto con el mar, se convertirán en temas de inspiración importante de su obra poética.
Cuando es alumno del Liceo de hombres Temuco, conoce a la poeta Gabriela Mistral – quien también recibirá el Premio Nobel de Literatura -, y que trabaja en esa ciudad como directora del Liceo de Niñas.
En 1921, Neruda se traslada a Santiago, la capital, para seguir la carrera de Pedagogía en francés, en el Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile.
En Santiago conoce a otros jóvenes escritores, participa en la bohemia literaria de la época y en las actividades de la Federación de Estudiantes de Chile, lee con avidez, y escribe poesía. En 1923 publica su primer libro, Crepusculario, que es muy bien recibido por la crítica. Al año siguiente aparece la que será la más popular de sus obras, Veinte poemas de amor y una canción desesperada, que se convertirá en uno de los poemarios amorosos más conocidos en la poesía contemporánea.


WALKING AROUND

Sucede que me canso de ser hombre.
Sucede que entro en las sastrerías y en los cines
marchito, impenetrable, como un cisne de fieltro
navegando en un agua de origen y ceniza.

El olor de las peluquerías me hace llorar a gritos.
Sólo quiero un descanso de piedras o de lana,
sólo quiero no ver establecimientos ni jardines,
ni mercaderías, ni anteojos, ni ascensores.

Sucede que me canso de mis pies y mis uñas
y mi pelo y mi sombra.
Sucede que me canso de ser hombre.

Sin embargo sería delicioso
asustar a un notario con un lirio cortado
o dar muerte a una monja con un golpe de oreja.
Sería bello
ir por las calles con un cuchillo verde
y dando gritos hasta morir de frío.

No quiero seguir siendo raíz en las tinieblas,
vacilante, extendido, tiritando de sueño,
hacia abajo, en las tripas mojadas de la tierra,
absorbiendo y pensando, comiendo cada día.

No quiero para mí tantas desgracias.
No quiero continuar de raíz y de tumba,
de subterráneo solo, de bodega con muertos
ateridos, muriéndome de pena.

Por eso el día lunes arde como el petróleo
cuando me ve llegar con mi cara de cárcel,
y aúlla en su transcurso como una rueda herida,
y da pasos de sangre caliente hacia la noche.

Y me empuja a ciertos rincones, a ciertas casas húmedas,
a hospitales donde los huesos salen por la ventana,
a ciertas zapaterías con olor a vinagre,
a calles espantosas como grietas.

Hay pájaros de color de azufre y horribles intestinos
colgando de las puertas de las casas que odio,
hay dentaduras olvidadas en una cafetera,
hay espejos
que debieran haber llorado de vergüenza y espanto,
hay paraguas en todas partes, y venenos, y ombligos.

Yo paseo con calma, con ojos, con zapatos,
con furia, con olvido,
paso, cruzo oficinas y tiendas de ortopedia,
y patios donde hay ropas colgadas de un alambre:
calzoncillos, toallas y camisas que lloran
lentas lágrimas sucias.

Extraído de Pablo NERUDA, Residencia en la Tierra 2, Universidad de Chile Biografía extraída de Fundación Pablo Neruda. Todos los derechos pertenecen a la Fundación Pablo Neruda.