NINFAS (no musas) – de Eugenia Straccali

Eugenia Straccali nació en La Plata en 1970. Es docente e investigadora en la UNLP. Poeta y dramaturga. Escribió: Antígona ningún dios respira sobre el mundo (2006); Electra, ¿es posible matar a un muerto? (2010); Abismadas (2016) libro que se recupera y amplía en esta edición.

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FEDRA

(Boceto final)

Fedra
se va.
Tiene sus oídos heridos
los dioses ven y escuchan a los lejos
y ella es infiel.
¿Cómo puede una mujer no serlo?
Un fuego apagado
la alumbra
tenuemente
llega el anuncio
cansada
de alejarme de las ciénagas
cruzo el bosque.
¿Quién sabe hasta dónde me hubiera llevado ese dolor?
me acuso
quizás,
si no me faltara la voz,
la verdad se me hubiera escapado.
Y soñé lo mismo
te cuento:
Imágenes del naufragio
(poema interior).
Cuando el mar desata su tormenta más intensa,
un relámpago nos cruza y
abre el cielo:
revelación en tu abrazo extendido
que nos salva del naufragio.
En ese momento se desplegaron
todas las constelaciones
y los planetas brillaron armando figuras;
también las velas de tu barco
flamean espectrales.
La marea lleva un oleaje sereno
que se instala en tus ojos,
tristes los míos,
miradas que alumbran.
La estela que deja la espuma
en la orilla,
trae nuestro amor antiguo
que es calma y desasosiego.
“Suspendé el tiempo para mí”- te digo.
Entonces
en el fulgor del instante
fluimos
tan secretamente…
Y en el umbral de esa suspensión infinita
nos contemplamos
una y otra vez.
Las estrellas son:
destellos,
imágenes de mí que vuelven
a tu memoria
como rayos.
Sos navegante
de océanos aguamarina.
Te veo
y te sigo…
Epifánica
visión la nuestra
que nos empuja al deseo más verdadero
tal vez el único posible
no sé.
Fatigados los cuerpos,
somos
náufragos
ahora.
No importa,
el paisaje
se enciende
para nosotros
en plena noche,
la luna quiere
que flotemos juntos,
“puedo salvarte de tus pesadillas”- dijiste.
Yo te creo.
En la sombra iluminada
nos encontramos,
en el revés del tiempo
volvemos a amarnos.
Y ese momento es la eternidad.
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CASANDRA

(Acuarela)


También me enamoró
tu frágil promesa,
y el don de la videncia
trae a mi ojo lunar
una vez más la leyenda.
Yo, tu esclava nupcial;
yo, que en mis labios
pude saber de tu miedo al Hado,
te regalo una profecía:
es Orestes el que vuelve
por la burla de los amantes.
¿Nadie me cree?
¿Entonces ésta es otra profecía sorda?
Los traidores van a morir.
¿Por qué te hiere su muerte
si es una asesina?
No sufras por ella,
doncellas y Erinias
la cubrirán de laurel
y tu lágrima caerá en su tierra.
En la muerte volverá a llorar…
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EURÍDICE LE CUENTA A ORFEO


Lámparas en la oscuridad…
Te cuento:
era una práctica común
entre los primeros
egipcios, griegos y romanos
sellar
los sepulcros de sus muertos
con lámparas encendidas como una ofrenda
al Dios de la Muerte

Lámparas encendidas en mí…

… se creía que
el difunto
podría usar estas luces
encontrando su camino
a través del Valle de la Sombra.
Luego,
cuando la costumbre se estableció,
no sólo se enterraron con el muerto
las lámparas reales
sino también miniaturas
en terracota.
Algunas de las lámparas
eran colocadas
en vasos redondos
para protección;
en ciertos casos
el aceite original
que se encontró en ellas
estaba en un perfecto estado de
conservación después de
dos mil años

Lámparas como luciérnagas mágicas…

… hay muchas pruebas de que
estas lámparas estaban ardiendo
cuando los sepulcros fueron
sellados
y todavía
estaban encendidas
cuando las bóvedas
se abrieron
centenares de años después
¿es posible que
los antiguos sacerdotes
fabricaran lámparas
que ardieran,
si no indefinidamente,
al menos durante
largos períodos de tiempo?
¿qué pensás?
¿me escuchaste?

Lámparas de luz ámbar prendidas en la eternidad…

©Eugenia Straccali, Ninfas (no musas), BUENOS AIRES POETRY, 2017.  144P. ; 20×13 CM.  ISBN 978-987-4197-08-5.  COLECCIÓN PIPPA PASSES.

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