Fragmentos de The Waste Land – de T. S. Eliot

Es evidente que La tierra baldía expresa el derrumbe de una época, especialmente la de Inglaterra y Londres de los años 20. La guerra ronda como antecedente y consecuente;
aunque Eliot nos muestra ya que el quiebre es más profundo. No por nada el título: es el colapso de una civilización, la agonía de Occidente. Pero es, al mismo tiempo, el derrumbe, el colapso y la agonía del propio poeta… del Rey Pescador.

La desolación del Rey; la naturaleza de la enfermedad que está sufriendo, y el efecto reflejo que ella tiene sobre su tierra y su pueblo corresponde, de modo muy notable, a la íntima relación que existe entre el soberano y su tierra: relación que descansa básicamente en la identificación del .Rey con el Principio Divino de la Vida y la Fertilidad. (Weston, 108).

del prólogo a la edición de Descontexto

*

I. El entierro de los muertos

Abril es el mes más cruel, engendrando
Lilas de la tierra muerta, mezclando
Memoria y deseo, removiendo
Pálidas raíces con lluvia de primavera.
El invierno nos mantuvo abrigados, cubriendo
La tierra con nieve que olvida, alimentando
Una pequeña vida con tubérculos secos.
El verano nos sorprendió, viniendo por el Starnbergersee
Con un aguacero; paramos en la columnata,
Y seguimos bajo la luz del sol, hacia el Hofgarten,
Y bebimos café, y conversamos por una hora.
Bin gar keine Russin, stamm’ aus Litauen, echt deutsch.
Y cuando éramos niños, estando en lo del archiduque,
Mi primo, me sacó a pasear en trineo,
Y tuve miedo. Dijo, Marie,
Marie, agárrate fuerte. Y bajamos.
En las montañas, ahí te sientes libre.
Leo, casi toda la noche, y en invierno me voy al sur.

¿Qué son estas raíces que se aferran, qué ramas brotan
De esta basura pedregosa? Hijo de hombre,
No lo puedes decir, o suponer, ya que conoces sólo
Un montón de imágenes rotas donde golpea el sol,
Y el árbol muerto no da refugio, el grillo ningún alivio,
Y la piedra seca sonido de agua alguno. Sólo
Hay sombra bajo esta roca roja
(Ven bajo la sombra de esta roca roja),
Y te mostraré algo distinto de
Tu sombra por la mañana dando zancadas detrás tuyo
O de tu sombra por la tarde ascendiendo para encontrarte;
Te mostraré el miedo en un puñado de polvo.

                  Frisch weht der Wind
                  Der Heimat zu.
                  Mein Irisch Kind,
                  Wo weilest du?  

«Me diste jacintos hace un año;
Me llamaron la chica de los jacintos».
—Pero cuando volvimos, tarde, del Jardín de los Jacintos,
Tus brazos llenos y tu pelo mojado, no podía
Hablar, y mis ojos fallaban, no estaba ni
Vivo ni muerto, y no sabía nada,
Mirando en el corazón de la luz, el silencio.
Oed’ und leer das Meer.

*

I. The Burial of the Dead

April is the cruellest month, breeding
Lilacs out of the dead land, mixing
Memory and desire, stirring
Dull roots with spring rain.
Winter kept us warm, covering
Earth in forgetful snow, feeding
A little life with dried tubers.
Summer surprised us, coming over the Starnbergersee
With a shower of rain; we stopped in the colonnade,
And went on in sunlight, into the Hofgarten,
And drank coffee, and talked for an hour.
Bin gar keine Russin, stamm’ aus Litauen, echt deutsch.
And when we were children, staying at the archduke’s,
My cousin’s, he took me out on a sled,
And I was frightened. He said, Marie,
Marie, hold on tight. And down we went.
In the mountains, there you feel free.
I read, much of the night, and go south in the winter.

What are the roots that clutch, what branches grow
Out of this stony rubbish? Son of man,
You cannot say, or guess, for you know only
A heap of broken images, where the sun beats,
And the dead tree gives no shelter, the cricket no relief,
And the dry stone no sound of water. Only
There is shadow under this red rock,
(Come in under the shadow of this red rock),
And I will show you something different from either
Your shadow at morning striding behind you
Or your shadow at evening rising to meet you;
I will show you fear in a handful of dust.

                  Frisch weht der Wind
                  Der Heimat zu,
                  Mein Irisch Kind,
                  Wo weilest du?

«You gave me hyacinths first a year ago;
They called me the hyacinth girl».
—Yet when we came back, late, from the Hyacinth garden,
Your arms full, and your hair wet, I could not
Speak, and my eyes failed, I was neither
Living nor dead, and I knew nothing,
Looking into the heart of light, the silence.
Oed’ und leer das Meer.

*

III. El sermón del fuego

La choza del río se ha roto: los últimos dedos de las hojas
Se aferran y se hunden en la húmeda ribera. El viento
Atraviesa la tierra parda, sin ser oído. Las ninfas se han marchado.
Dulce Támesis, fluye suavemente, hasta que termine mi canto.
El río no lleva botellas vacías, envoltorios de sándwiches,
Pañuelos de seda, cajas de cartón, colillas
Ni otros testimonios de noches de verano. Las ninfas se han marchado.
Y sus amigos, los haraganes herederos de los directores de la ciudad,
Se han marchado, no dejaron direcciones.
Junto a las aguas del Leman me senté y lloré…
Dulce Támesis, fluye suavemente hasta que termine mi canto,
Dulce Támesis, fluye suavemente, pues no hablo fuerte ni demasiado.
Pero a mis espaldas en una fría ráfaga oigo
El zarandeo de los huesos, y las risitas desplegadas de oreja a oreja.

Una rata se deslizó sigilosamente a través de la vegetación
Arrastrando su baboso vientre por la ribera
Mientras yo pescaba en el turbio canal
Una tarde de invierno detrás del gasómetro,
Meditando sobre el naufragio de mi hermano el rey
Y sobre la muerte de mi padre el rey antes que él.

Blancos cuerpos desnudos en el pobre y húmedo suelo
Y huesos arrojados en un pobre y seco desván,
Zarandeados tan sólo por la pata de la rata, año tras año.
Pero a mis espaldas de cuando en cuando oigo
El sonido de bocinas y motores, que llevarán
A Sweeney a Mrs. Porter en primavera.
Oh la luna relució brillante sobre Mrs. Porter
Y sobre su hija
Ellas se lavan los pies con soda.
Et O ces voix d’enfants, chantant dans la coupole!

*

III. The Fire Sermon

The river’s tent is broken: the last fingers of leaf
Clutch and sink into the wet bank. The wind
Crosses the brown land, unheard. The nymphs are departed.
Sweet Thames, run softly, till I end my song.
The river bears no empty bottles, sandwich papers,
Silk handkerchiefs, cardboard boxes, cigarette ends
Or other testimony of summer nights. The nymphs are departed.
And their friends, the loitering heirs of city directors;
Departed, have left no addresses.
By the waters of Leman I sat down and wept…
Sweet Thames, run softly till I end my song,
Sweet Thames, run softly, for I speak not loud or long.
But at my back in a cold blast I hear
The rattle of the bones, and chuckle spread from ear to ear.

A rat crept softly through the vegetation
Dragging its slimy belly on the bank
While I was fishing in the dull canal
On a winter evening round behind the gashouse
Musing upon the king my brother’s wreck
And on the king my father’s death before him.

White bodies naked on the low damp ground
And bones cast in a little low dry garret,
Rattled by the rat’s foot only, year to year.
But at my back from time to time I hear
The sound of horns and motors, which shall bring
Sweeney to Mrs. Porter in the spring.
O the moon shone bright on Mrs. Porter
And on her daughter
They wash their feet in soda water
Et, O ces voix d’enfants, chantant dans la coupole!


Extraído de La tierra baldía / The Waste Land · (1922) [Texto impreso] / T. S. Eliot © Edición de Braulio Fernández Biggs y Juan Carlos Villavicencio, Primera edición, 132 páginas. The Waste Land, by T. S. Eliot © 1969, Valerie Eliot. Publicado por acuerdo con Faber and Faber Limited. © Set Copyrights Limited © Juan Carlos Villavicencio y Braulio Fernández Biggs (de la traducción) I.S.B.N. 978-956-9438-14-1 Fotografía de T. S. Eliot, de Lady Ottoline Morrell (1924. Descontexto Editores (descontexto.blogspot.com)