La célula invisible (fragmento) | Paúl Puma y Ernesto Carrión

Paúl Puma (Quito, 1972) Escritor y crítico literario ecuatoriano. Doctorando en Literatura Hispanoamericana por la Universidad de Alicante. Miembro del Comité de Lectura de Editorial Alfaguara (2005). Publicó en poesía: La teoría del absurdo (V.A., Premio FACSO, UCE, 1994), Los Versos Animales (1995), Eloy Alfaro Híper Star (2001), Felipe Guamán Poma de Ayala (Premio Nacional de Literatura Aurelio Espinosa Pólit de Poesía, Editorial Planeta, 2002), Pi, (2010), Paúl Puma: Antología Personal (2011), Mischa, (2012), Filamentum (Mención de honor Juegos Florales, Ambato, 2013), B2, Editorial Cascahuesos (Premio Universidad Central del Ecuador, 2016), Sharapova (Premio Gobierno de la Provincia de Pichincha, 2017). Ha escrito para teatro: El Pato Donald tiene Sida o cómo elegir los instrumentos de la desesperación (Premio Montefiridolfi, Florencia, 1996), Mickey Mouse a gogo (Premio Joaquín Gallegos Lara) y El tesoro de los Llanganatis (2017). En crítica literaria publicó: Exponentes del Teatro Ecuatoriano Contemporáneo (Alicante, 2013), Breve acercamiento a la ensayística de Miguel Donoso Pareja (El Telégrafo, 2013), Literaturas del Ecuador (co-edición Pumaeditores, Ianua Editora de Toledo España, 2017).

Ernesto Carrión (Guayaquil, 1977). Narrador y poeta ecuatoriano, es autor de los libros Cementerio en la luna, Tríptico de una ciudad, Un hombre futuro, Ciudad Pretexto y Cursos de francés. La novela Incendiamos las yeguas en la madrugada ganó el Premio Casa de las Américas 2017 y su novela El día en que me faltes, el Lipp (versión hispana de Le Prix Cazes de París) de Novela 2017. En poesía, escribió el tratado lírico titulado “ø” que comprende trece poemarios divididos en tres tomos. I. La muerte de Caín: El libro de la desobedienciaCarni valeLabor del Extraviado La bestia vencida. II. Los duelos de una cabeza sin mundo: Fundación de la nieblaDemonia FactoryMonsieur MonstruoLos diarios sumergidos de Calibán y Viaje de Gorilas. III. 18 Scorpii: El cielo ceroNovela de diosVerbo (bordado original) y Manual de ruido. Por ellos ha recibido numerosos premios literarios, entre los que destaca: Premio César Dávila Andrade 2002, Premio Jorge Carrera Andrade 2008 y 2013, Premio Latinoamericano de Poesía Ciudad de Medellín del Festival Internacional de Poesía de Medellín y La Beca para creadores de Iberoamérica y Haití en México, 2009.

Un hombre se sienta sobre la célula invisible de un
poema.
El poema es un brazo de otro tiempo en otro espacio.
Un brazo que ha sido elevado al cielo cuando ha sido
cortado por una locomotora de juguete.
Me interesa sobre todo el sonido que realiza la rodela
vacía sobre el riel cuando corta el brazo.
Me interesa el sonido que realiza calladamente el
brazo algunas vidas antes de que su dueño lo imagine.
Luego el hombre se sienta sobre la célula del horror
(la palabra horror parecería ser aquí un adminículo de
utilería).
Sin embargo, no hay nada Gore en esto.
Es una especie de gemido ininteligible (de alegría:
¿ah?) el gesto que realiza el corazón del brazo, pues
hay en el dichoso miembro una constancia ajena, una
innegable incertidumbre elegíaca.
Algo diciéndole, de manera subrepticia, que No al
hombre que se ha sentado sobre la célula inexistente
(¿dije invisible?) del futuro (¿dije poema?).
Si los brazos hablaran…, este brazo diría:
“Vos no construyes el poema, él te construye a ti”.

En un pedazo de pierna, además, la célula invisible
que alguien quiso nombrar rueda veloz —y alguien
más: bolo del lenguaje, materia primitiva, botón botánico
del Uno en Uno—, está el poema girando sobre la
esfera de la pálida rodilla, a punto de hacerse añicos.
Tú crees en el hombre que camina con esa misma rodilla
intensificada por el sol, al que su brazo le comenta
de otras vidas. Yo creo en ese hombre que tuvo un poema
antes de tener un apellido. Y que hasta el día de
hoy duerme en la cáscara de la célula que es un asteroide
ignorado por un caníbal divino y creador.
Algo le habla al oído a ese caníbal-creador en un medio
día de estrellas sobre el espantoso terciopelo de su camastro.
“Un cuerpo no es un cuerpo: sus retamas están allí para
tatuar la tormenta”.

Bien sabido es que Cinicus (Antístenes, discípulo de
Sócrates) orinaba sobre metales preciosos a la vista de
todos mientras gesticulaba su teoría del cuerpo enjaulado
en el alma.
Nadie sabía, luego, qué hacía con sus manos.
Sus manos eran lágrimas raídas por delirios de frutas
indecibles a lo lejos.
Tomaba fotografías silvestres con el encuadre de sus
dedos:
N + N = N a la N potencia, susurraba.
Más allá del algoritmo de una absurda metafísica se
consume la belleza de su paisaje anfibio:
……+……=……a la N potencia.
Una desbandada de pájaros es una micro-partícula de
nada que aterriza en el desierto de la razón para deslumbrar
al vacío: un sofisma.
Apenas un ápice sediento de poesía.
Como la apertura total de un determinado sistema
metafórico, que nunca llega a devolver la mirada horrible
de lo que es un hombre anestesiado, llenándose
de híbridas figuras, resignándose pese a las perturbaciones,
pese a la perfección del blanco olor de un sueño:
otra máquina de letras donde un cangrejo repite unas
cuantas erratas.


Extraído de La célula invisible de Paúl Puma y Ernesto Carrión, Editorial Cascahuesos (Arequipa, 2017).