Spirits of the Dead | Edgar Allan Poe

En 1827, poco después de cumplir dieciochos años, Edgar Poe (1) publica su primer libro de poemas, Tamerlane and other poems. Su aparición en la escena literaria norteamericana fue, prácticamente, ignorada tanto por lectores como por críticos: recién en 1845, con la publicación en el Evening Mirror (2) de su poema más divulgado, The raven, Poe alcanzaría relativa fama en el escenario poético.

Según el crítico y traductor catalán José Francisco Ruiz Casanova, en Spirits of the dead “Poe traza un cosmos personal –y poético– en el que la Muerte se hace presencia necesaria, obligada, en la auscultación de los misterios, en el conocimiento de todo lo que, intuido, temido o ignorado, está presente, junto al hombre y en la otra orilla” (3). Compuesto en verso libre, Spirits of the dead concentra herramientas retóricas como la asonancia y la consonancia, además de ser musicalizado con rima (4). Hijo de una estética notablemente gótica, su relato ubica al lector en un espacio común tanto en la poesía como en la narrativa poeiana: el lúgubre cementerio, laboratorio donde se explora y confirma la soledad del Ser Humano ante el peso demencial –y bello, por sobre todas las cosas– de la muerte. Y aún más urgente, de su indefectible misterio. Lo que trasciende en Poe no es la mera confesión mística, tampoco su paisaje ético o moral, sino su innovación lingüística. La música contenida en cada expresión y fonema configurará el mapa que cada lector tendrá la fortuna de poder recorrer.

F.V.

(1) Si bien nunca fue adoptado oficialmente, Allan era su apellido adoptivo, siendo sus padres biológicos David Poe y Elizabeth Arnold, ambos actores de teatro, ausentes en la vida de su hijo a partir de los dos años de edad.
(2) Diario semanal norteamericano, publicado en Nueva York de 1823 a 1842.
(3) Edgar Allan Poe, Poesía completa, Ediciones Cátedra, 2016, 454 P.P
(4) En pos de mantener la correcta equivalencia de las distintas palabras y expresiones, sacrifiqué la notable musicalidad que Poe nos ofrece en su poema.


Espíritus de los muertos

I

Tu alma se encontrará sola
Entre pensamientos oscuros de la gris lápida–
Ni uno solo, en la multitud, para entrometerse
En tu hora de secreto.

II

Sé silencioso en ese aislamiento,
El cual no es soledad – pues
Los espíritus de los muertos que se pararon
En vida ante ti están otra vez
En muerte a tu alrededor –y su voluntad
Con su sombra te cubrirá: quédate quieto.

III

La noche –aunque clara– el ceño fruncirá–
Y las estrellas hacia abajo no mirarán
Desde sus altos tronos en el cielo,
Con luz como Esperanza dada a los mortales–
Sino que sus orbes rojos, sin rayo,
Se parecerán a tu cansancio,
Como un ardor y una fiebre
Que se pegarán a ti para siempre.

IV

Ahora son pensamientos que no expulsarás,
Visiones que no deben desvanecerse,
De tu espíritu ellos pasarán
No más –como gotas de rocío en la hierba.

V

La brisa –el aliento de Dios– está quieta.
Y la niebla sobre la colina,
Oscura –oscura –aún intacta,
Es un símbolo y una señal–
¡Cómo se cuelga sobre los árboles,
El misterio de misterios!

Spirits of the dead

I

Thy soul shall find itself alone
’Mid dark thoughts of the gray tombstone—
Not one, of all the crowd, to pry
Into thine hour of secrecy.

II

Be silent in that solitude,
Which is not loneliness—for then
The spirits of the dead who stood
In life before thee are again
In death around thee—and their will
Shall overshadow thee: be still.

III

The night –tho’ clear– shall frown—
And the stars shall look not down
From their high thrones in the heaven,
With light like Hope to mortals given—
But their red orbs, without beam,
To thy weariness shall seem
As a burning and a fever
Which would cling to thee for ever.

IV

Now are thoughts thou shalt not banish,
Now are visions ne’er to vanish;
From thy spirit shall they pass
No more—like dew-drop from the grass.

V

The breeze—the breath of God—is still—
And the mist upon the hill,
Shadowy—shadowy—yet unbroken,
Is a symbol and a token—
How it hangs upon the trees,
A mystery of mysteries!


Extraído de Edgar Allan Poe, The Complete Poetry, Signet Classics, 2008, 144 P.P | Traducción de Fermín Vilela | Buenos Aires Poetry, 2019.