Luz de los Infames: Testimonios | Viridiana Blanco Anzurez

Nace en Otatitlán Veracruz, el 01 de febrero de 1985. Integrante del Taller Literario de Tuxtepec Oaxaca y jefa de redacción de la revista literaria Plan de los Pájaros. Ha publicado en los libros colectivos Tuxtepec en la vertiente poética, La fiesta de las letras, Tres ventanas a la literatura oaxaqueña, 40 barcos de guerra, Amantes de mar y tierra (Perú), Testimonio de una década, Desde el fondo de la tierra poetas jóvenes de Oaxaca, Atlixco la palabra escrita en el agua, Guelaguetza poética. En las revistas Plan de los Pájaros, Albatros, Bitácora Pública, entre otras. Cuenta con una plaquette de poesía titulada El Café florece en abril, editada por la Universidad Autónoma de Querétaro y el libro de poesía En lo oscuro del vientre, auspiciado por la Secretaría de Cultura del Estado de Oaxaca, tras participar en la Convocatoria Parajes edición 2011. Ha sido editora de varios libros de poesía y narrativa, además de coordinar talleres literarios para niños, jóvenes y adultos. En abril 2017 gana el premio Ramón Figuerola, en el Certamen de Poesía XXXI Juegos Florales de Coatzacoalcos, Veracruz.

PRELIMINAR

Porque te sueño te escribo.

Cuando sabes que el camino es estrecho
vienes con tu sábana de lino
y tus sueños libertarios.

Eres un visitante que espero.

Te recibo con mi traje gris
el que desata tu aullido y abre el escenario
ante ti la degradación me contiene.

Rigor mortis.
Un sollozo en la ebriedad del viento.

Putrefacción, soy para los buitres un escombro
una piel que apenas se sujeta:

Ampollas, heridas abiertas,
rutas migratorias de la moscarda.
Un olor dulzón las llama, doy vida
he parido la eternidad desde la niebla
vuelvo al barro
en la turbia sustancia de la memoria.

Sepulto
la fragancia-ritual de los dolientes.
Cadáver
congoja
he de estar con el cuerpo en andrajos
y en la extrañeza de la forma enumero:

La soledad terminal de un cáncer, incendio, cuchilla,
olvido, válvula de los justos,
accidente profano.

Porque te sueño te escribo:

I

La cuchilla lame los huesos
con su lengua despiadada
irrumpe en la escena del lamento.

Fue tu condena la intemperie
el hacha del segundero te recorre.

Es la sangre limosna en tus ojos
en tu boca el gesto de la herida se desmembra.

¿Cuál fue tu pecado?

Al colgar tu mirada bajo los puentes
la periferia es el miedo
y un murmullo encendido te sofoca.

II

En el orinal hay cascajos color violencia,
cicatrices te circundan
no dejan que tu cuerpo segregue sus venenos.
Los moretones hacen planes para agobiarte:
forman un complejo fúnebre
y una luz amarillenta desprende sus filamentos.
No hay reparos para inundarte la piel.

Se redime la hora del canto gregoriano,
tu musa alcoholizada
te desprende las costras.
Lamentas lo que has decidido,
escarbar tu propio orificio
por donde un líquido en desamparo
se lleva la memoria.

III

Este es mi país
donde ser joven es encontrar las fauces de una cueva
ciega y siente como la propia justicia.
Justicia que se subyuga ante sus demonios
y sólo conoce sociedades de masacre.

Los desaparecidos gritan ¡Yo soy!
en voz de quienes guardan la hora.

Dormimos sobre fosas,
un sueño del que nunca se despierta
ni ellos ni nosotros
los que parimos quemaduras y desconsuelo.

En la descomposición del ser
todos somos víctimas
todos somos victimarios
quedamos al amparo de la redención
la que no sabemos si llega…… si existe
pero es la esperanza maltrecha.

Ellos aguardan una seña
un restrojo en el fuego redentor y asesino.
Es un martillo golpeando en movimientos sordos
desde ahora y hasta que los restos o la muerte
nos olviden.

IV

A orillas del río descansas,
junto al árbol de apompo
tus piernas vírgenes se conmueven.

Aquella tarde las piedras
remojaban sus pasos
mientras las risas carcomían el silencio.

Era divertido,
arrojar una flor a la tempestad y olvidarla
sumergirse en el origen de tu cuerpo
desterrar las pesadillas en un adiós placentero,
la conciencia en el revolotear del agua
te amorata el rostro.
No estás en el vaivén de las hojas.

Por un momento tu recuerdo,
sólo la flor
el regreso a casa con la noticia de tu abandono.

Quizá te encuentren a la vuelta de la esquina
acumulando soledades –esa era tu costumbre‒
días más tarde ………………………..río abajo
te descubren con la batalla perdida y los ojos ausentes.

V

La ventana es un cementerio
de pájaros que se marchitan.
Sólo sus endebles picos me vigilan.

¿Ellos morirán conmigo?

Ya te aguardo
el fruto está maduro en mi garganta
y no hay más espacio entre las sombras.

Construyo un puente de gardenias
serán mi último olfato,
registro las opciones para escapar
del silencio.

Ya te acercas
son tus señales las que insisten
en la ventana.

No importa el juicio
la llovizna final me refresca.

Encontraré con quien compartir la inexistencia
con quien desmontar todas mis ruinas.

Extraído de Luz de los Infames: Testimonios (próximo a ser publicado por Buenos Aires Poetry, 2021) | Poesía México | Buenos Aires Poetry