Haciendo/Construyendo la contracultura – de Kenneth REXROTH (Segunda Parte)

Haciendo/Construyendo la contracultura – (Making of the counterculture) de Kenneth REXROTH – Traducción al español de ©Fernando CORREA-NAVARRO, 2015.

II

Fue de este trasfondo que el gran interés superficial y real del Budismo Zen compartido por Kerouac y Ginsberg vino, no, como se imagina, del contacto con los militares que volvieron de China, Japón y Corea. La influencia de la religión Oriental en San Francisco es en parte indígena. Hay muchas y florecientes iglesias Budistas en el Bay Area, en la mayoría congregaciones Japonesas, pero también de gente blanca, y con muchos contactos con la comunidad en general. Conozco de un solo militar que regresa con interés en el Budismo. No tenía ningún contacto con la comunidad intelectual de San Francisco excepto por mí y se convirtió en un Budólogo académico. Por otro lado, Alan Watts, Gerald Heard, Christopher Isherwood, Aldous Huxley y yo mismo en California y los pintores Mark Tobey y Morris Graves en Seattle, fueron centros de interés de la religión Oriental, pero especialmente más en revivir la vida contemplativa, después de todos los años de guerra. La mayoría de nosotros dirigimos seminarios, grupos de discusión y retiros, enseñándole a los más jóvenes los elementos y las técnicas de no violencia y meditación. Estas actividades por supuesto que todavía continúan de alguna forma y a escala mucho más grande. Gary Snider es un monje Zen ordenado e instruido, y aprendió de poesía y literatura religiosa en India, China y Japón. Siempre recordaré la noche que Kerouac apareció en mi casa sin ser invitado, se sentó con una jarra de oporto barato junto a él en el suelo, anunciando que era un Budista Zen, y descubrió que todos en la habitación leyeron al menos un lenguaje Oriental.

El retrato de Kerouac de este aspecto de la cultura de San Francisco, en Dharma Bums, podría ser una calumnia malintencionada si fuese deliberada. Es solamente una expresión de su equívoca ignorancia frente a las motivaciones y creencias humanas, las que fue incapaz de comprender por sí mismo. Esta ignorante confabulación es la que se le presentaba como realidad dando cuenta del eclipse casi total de la reputación de Kerouac. La gente joven ya no lo leía y lo consideraba absurdo, una estricta apoteosis. No es sólo la representación errónea de los hechos sino el malentendido motivacional, la distorsión del carácter y la ignorancia de las ideas involucradas lo que le causó no ser más leído por la gente que realmente entendía de lo que está hablando. La visión mundial de la cultura postmoderna y especialmente la versión de San Francisco de ella, se ha vuelto hoy, parte del acervo común de millones de jóvenes y está respaldada por un montón de literatura y estilo de vida que mantiene una semejanza no real de la turbulenta conducta, para su propio beneficio, de los personajes de Kerouac.

Otra influencia en la escena de San Francisco fue Henry Miller, quien había vivido en Big Sur desde 1941 y fuera conocido por la mayoría de los escritores de San Francisco. Dudo si tanto Ginsberg o Kerouac leyeron alguna vez lo que Miller había escrito. Una vez hicieron dedo ciento treinta millas por la costa para visitarlo y no fueron admitidos. Poco tiene que ver el nihilismo beatnik, con las poderosas y religiosas convicciones y el amor a la vida del pensamiento de Miller.

Debería mencionar por cierto que la palabra “Beatnik” fue inventada por el columnista de San Francisco, Herb Caen. El término “Beat” fue un modismo común entre los músicos bops y usualmente, como “funky”, y otras palabras del modismo bop, fue usada en un sentido contrario, aunque usualmente indica emocionalmente exhaustos. El término “Beat Generation” fue usado simultáneamente por primera vez por Clellan Holmes, en un artículo del New York Times Magazine, y por mí en New World Writing. Este artículo y otros parecidos, que escribí por aquella época sobre las entonces jóvenes generaciones de poetas –la nueva era de experimentación y revuelta-, incluyeron a Ginsberg y Corso, Charles Olson, Robert Creeley, Denise Levertov, Lawrence Ferlinghetti, Robert Duncan, Brother Antonius y muchos otros. Este fue un desafortunado vínculo que ha durado hasta nuestros días. Ninguna de estas personas tenía algo que ver con ningún  imaginado movimiento Beat. Sus escrituras son de amplia variedad y sólo comparten el rechazo a las moralidades de una civilización mercantil y el retorno a un idioma internacional del verso moderno, que había sido reprimido en Norteamérica por la Generación Reaccionaria de los cuarenta y Proletaria de los treinta.

Williams Carlos Williams y Ezra Pound, pero Williams especialmente, fueron grandes influencias en todo este grupo, como fueron los modernistas deconstructivistas que sobrevivieron a los años de entreguerras –Louis Zukofsky, Walter Lowenfels, Sam Beckett, Kenneth Patchen y yo. Otro factor muy importante en la cultura de San Francisco es su cercanísima conexión con Londres y París más que con Nueva York. Los intelectuales de San Francisco primero hicieron contacto con los anarquistas londinenses durante la Guerra Española, y durante toda la Segunda Guerra Mundial la correspondencia continuó con personas tales como Sir Herbert Read, Alex Comfort, George Woodcock, Charles Wrey Gardner, Tambimuttu y otros. Yo por ejemplo leí por primera vez los poemas de Denise Levertov cuando era una Land Girl[1] en Essex y la introduje por correo a Charles Wrey Gardner, quien había publicado Poetry Quarterly en Billericay. George Baker vivía en Big Sur por los cuarenta. Dylan Thomas pasó dos largos períodos en San Francisco.

Ediciones francesas de la résistance como Éditions de minuit y Poésie de Pierre Seghers llegaron por correo militar en cantidades considerables tan pronto como los norteamericanos llegaron a África, y en menor medida han trascendido desde esa época. Escritores como Simone Weil, Sartre, Camus, y poetas de la résistance como Char, Frénaud, Rousselot, Seghers, Follain, Guillevic, fueron leídos en San Francisco antes que cualquiera del círculo literario de Nueva York haya escuchado de ellos. Gente en San Francisco tuvo correspondencia con Simone Weil desde los días de la Guerra Española.

Todo esto forma la imagen del surgimiento de la cultura intelectual posmoderna mundial en la cual la Generación Beat fue sólo un episodio menor, una  especie de malentendido por parte de unos pocos intelectuales amateurs, seguido de los periodistas literarios de la prensa sensacionalista. La actual revuelta juvenil, el nuevo radicalismo, la democratización de la vanguardia, son todos aspectos de una revolución mundial en los cimientos mismos de la cultura, cambios básicos en las formas de vivir, la emergencia de una civilización fundamentalmente nueva. Allen Ginsberg sobrevivió dentro de esta nueva civilización y es hoy en día una de las principales figuras en Tel Aviv, Calcuta, Moscú, pero la carga de la Generación Beat que colgaba de su cuello hace mucho había desaparecido. Solamente los burócratas comunistas más cerrados y viejos de los pequeños países Balcánicos usaban el término “beatnik” después de 1960.

¿Cuál fue la importancia del así llamado Movimiento Beat? ¿Cuál fue su efecto sobre la evolución literatura y cultural de Norteamérica? Fue la forma que la joven masa de postguerra se desafilió de una sociedad comercial, rapaz y criminal, lo que por primera vez llegó a la atención misma de esta sociedad. On the Road de Kerouac fue un bestseller. Respondía al propósito de una historia detectivesca y romance vaqueril y chicas de revista para la incipiente nueva clase de cuello blanco; el hombre suburbano escapó al onírico mundo de los autos veloces, las mujeres fáciles, las fiestas llenas de alcohol. Este mundo de Jack Kerouac tuvo esencialmente los mismos principios que tuvieron el mundo de los discursos cada vez más pasatistas. Toda una literatura de la droga, de prostitución homosexual, de peleas callejeras, de sado masoquismo, los gang bang han seguido en su tren –las telenovelas y los western de la poderosa elite de los pueblos, el pequeño Jet o Squirt Set en las décadas de su publicación. Sus vidas han gradualmente llegado a parecerse a su literatura de escape. El efecto de Kerouac sobre la gente joven, sobre la revuelta de juventud, sobre la genuina desafiliación, fue mínima. Cierto, todo los tipo de delincuentes juveniles abandonaron sus turbulentas conductas en las fuentes de soda cerca de las secundarias de Cle Elum, Fort Dodge y Tucumcari, haciendo dedo a San Francisco, y comenzaron a hacer como los personajes de Kerouac en North Beach. Pero esta invasión se desvaneció como los Galos de Roma. Fue imposible mantener el territorio. Mientras duró tuvo ciertas características que lo distinguieron de la antigua bohemia o de la presente cultura mundial de secesión. Fue la negación de la vida. Odiaban el sexo. Tomaban alcohol solamente para olvidar. Uno de los síntomas del síndrome Beat, bastante obvio en los libros de Kerouac y Burroughs, fue el desprecio por las mujeres. La avanzada Beat fue tratar una chica, exactamente como uno pudiera tratar un casual encuentro homosexual en  una  reunión pública. Una cosa interesante sobre el invierno de 1957 en North Beach fue la marea de chicas suicidas, una de ellas la amante del héroe de On The Road. Otro hombre había matado a su esposa en Méjico años antes, jugando William Tell[2] en una fiesta. Este tipo de nihilismo insensible fue dejado de lado por la creciente ola de verdadera revuelta con una nueva ética y una nueva especie de responsabilidad social y una nueva y marcada sexualidad de hombre y de mujer –incluso aunque los cuadrados sigan preocupados porque todos usan pelo largo.

Burroughs es un caso especial. Su trabajo es material de estudio para la historia social, no de literatura, y de muy poca importancia. Él es también uno de los muchos escritores que explotan las manías actuales. Corso es otro caso especial. Como la mayoría de los ingenuos, tiene una pequeña relación con la literatura literaria. Es posible relacionar le douanier Rousseau a los comienzos del Cubismo, pero la relación es fortuita. En todo caso, fueron influenciados por él, ciertamente no al revés. Él quiso pintar lo más fotográfico posible. Esto no significa que Corso no sea un poeta considerable; lo es, tanto como Rousseau es un gran pintor.

De los cuatro escritores Beat, Ginsberg es el más importante. Howl había vendido cientos de miles de copias y traducido a los lenguajes más civilizados y a muchos semi civilizados. Es una verdadera voz profética, el discurso de Nabi, un entusiasta profeta Hebreo, y el paralelo más cercano en literatura son Oseas y Jeremías. Durante muchos años fue fantásticamente popular con los estudiantes de Norteamérica y jugó un importante rol al fortalecer y consolidar su descontento frente a la conspiración de la Mentira Social –el Estilo de Vida norteamericano. Ginsberg no tenía nada del odio a la vida, del nihilismo, del rezar para olvidar, de la repulsión sexual, o de la capacidad social destructiva de Kerouac o Burroughs. Nunca había perdido cierta ingenuidad juvenil que lo llevaba a mostrarse en televisión y a provocar argumentos sobre droga y homosexualidad frente a los burócratas Bolcheviques. De alguna manera recordaba, especialmente por su insaciable juventud, a Colin Wilson. La mayor diferencia entre los Angries y los Beats es que los norteamericanos rechazaron toda estructura social. No quisieron ser admitidos por el antiguo Sistema o encontrar uno nuevo. Querían derribar todo tipo de Sistema. Mucho más importante que esto –todo ellos, incluso Kerouac y Burroughs, estaban interesados en lo que la vanguardia de entre guerras llamó la Revolución del Mundo. Estaban interesados en atacar, desorganizar, y en el caso de Ginsberg y Corso, reorganizar la estructura de la sensibilidad humana tanto como revolucionar el uso del lenguaje, derrumbar los viejos patrones de lógica y sintaxis. Esta última frase es casi exacta a lo que el teórico surrealista André Breton y los suyos creían apasionadamente por poetas Beats. Por otro lado, he encontrado en entrevistas hechas a los Angries[3] que cuando les preguntas sobre este tema, son incapaces de entender de qué les estás hablando –es una cosa francesa, como comer ranas y caracoles. Un entrevistador norteamericano de televisión, después de un largo inconveniente tratando de articular los enunciados de los Angries para entender a qué se estaban refiriendo, se dio por vencido con el comentario, transmitido a lo largo del mundo, “supongo que también estaría enojado si me encontrara con todos estos problemas y acabara escribiendo como el vagabundo de Galsworthy”. Cualquiera sean los errores de los Beats, fueron el primer desafío a lo que llamamos los valores básicos de la civilización en alcanzar una audiencia popular, pero debe ser recordada como lo que fue esencialmente, un pequeño punto focal dentro de un apabullante movimiento social, una avasalladora marea dentro de una Nueva Oleada Mundial.

NOTAS

NOTA-

[1] Grupo de mujeres que durante la primera y segunda guerra mundial reemplazaron a los hombres en labores agrícolas

[2] Juego donde una persona trata de dispararle a una manzana sobre la cabeza de otra persona. En este caso en particular parece referirse a Burroughs, quien mató a su esposa jugando y luego escapó a Méjico.

[3] Grupo de escritores británicos de la década de 1950. En sus obras expresan su descontento a las formas de reproducción social y cultural existentes en Inglaterra. El movimiento duró una década.