Marianne Moore o el laboratorio -de Eleonora Finkelstein

Presentamos dos poemas de Eleonora Finkelstein, poeta argentina nacida en Mar del Plata y directora de RIL  -Universidad del Desarrollo (Chile) y la Universidad de Georgia (USA)-, autora de los libros “Las naves”, “Hamlet y otros poemas” y “Delitos menores”.  Damiris Calderón ha llegado a decir de este último : «Encontramos los poemas “Circe o las ruinas”, “Ofelia o el abandono”, “Marianne Moore o el laboratorio”, “Il miglior fabbro” y “Helena: doble o nada”, y destacamos en ellos que la mayoría de sus interlocutores son femeninos. También contribuye al distanciamiento -necesario- de esta experiencia agonal la ficción del diálogo dentro del monólogo, con un interlocutor al que se apela reiteradamente: “recuerdas”, “recuerden”, “con los ojos de que te hablé”, y también el empleo del coloquialismo, ciertos giros novedosos y la ironía».

Marianne Moore o el laboratorio

Lady Em.
¿De qué podría hablarle
yo a usted?
Pequeña porcelana que tiene
la facultad de envejecer.

Veo entre sus pertenencias
(como para buscar conversación)
redes de mariposa, una pecera y hasta
cultivos hidropónicos en el balcón.
Ornitólogos, entomólogos y cineastas.
Binoculares, balanzas, monedas.
un báculo, un biombo, un caracol.
¿Qué es esto, por Dios?

Y yo tan torpe
romperé algo apenas me mueva
apenas respire, aun apenas piense.
Si río, adiós a los espejos.

Confieso, Lady Em, no tengo modales, además
me fastidian las cosas. Me pesan.
Hasta las cartas de amor, hasta las fotografías.
Todo me pesa tanto.

Il miglior fabbro

Inseguro, débil, fugaz.
Esto que escribo no es nada.
Verás -al fin y al cabo-
lo que opinen tus colegas
es exactamente los que eres
y esa es tu obra.

Rodeados de tanta historia, adelante / atrás
y al final todo lo que sucede, sucede.
Te lo demostraré: estamos aquí, ¿verdad?
Aquí y ahora, para ser precisos.
Amigo, ese es tu piso, tu techo,
tu escritorio, tu ventana.
Ya lo ves, pura certezas.
¿Cómo no sentirse inseguro, débil, fugaz?

Esto que escribo no es nada.
Voces que llegan de la infancia, quizás.
Confío en tu juicio.
Quiero que sepas -sobre todo-
que vine especialmente para verte,
directo de un viaje al sur, y del psiquiatra
(ya sabes: inseguro / débil / fugaz).
Dios me perdone.

∇ Extraído de Eleonora FINKELSTEIN, Delitos Menores. Editorial Melusina, Mar del Plata.