Lluvia de conmemoración – de Archibald MacLeish

“Nací el 7 de mayo de 1892 -dice MacLeish en unos lacónicos apuntes que escribiera en 1932 para un manual de información sobre autores contemporáneos angloamericanos-, en un castillo de madera que, desde un robledal y un arrecife, se mira en las aguas del Lago de Michigan. Mi padre,. escocés de Glasgow, presbiteriano y siempre protestante devoto, uno de los prinmeros colonos que se establecieron en Chicago. Tenía cincuenta y cuatro años cuando yo nací. Mercader, de profesión. Instructor en Harvard por un año. Labor literaria y sin éxito. Primer libro de versos, Torre de marfil 1917, publicado durante mi permanencia en Francia. Mi ambición suprema: escribir los poemas que quería escribir y no los que estaba escribiendo”. Influido por Pound y Eliot, posteriormente, ya afincado de nuevo en los Estados Unidos, publicó un largo poema épico, Conquistador, que recibió el Premio Pulitzer de Poesía de 1932. Se trata de un extenso relato en verso de la conquista de México, basado en la Verdadera historia de los sucesos de la conquista de la Nueva España, del historiador vallisoletano Bernal Díaz del Castillo.

LLUVIA DE CONMEMORACIÓN

El embajador Puser, el embajador,
hablando en buen francés, recuerda
por qué éstos (ya no jóvenes) yacen en este sitio
en hileras que fueron, una vez y en alguna parte,
jóvenes –

…..En Bruselas, anoche, tuve el viento a mi puerta:
…..tiraba de mi puerta y combaba los árboles,
…..y para mí, recién llegado en aquel país,
…..era un extraño viento que soplaba
…..sin cesar, envarando las paredes, el piso,
…..el techo de mi cuarto. No podía dormir
…..pensanso que él también era un muerto extranjero
…..y, bajo tierra, sentía en el flujo del viento
…..las raíces tirantes, sin poder comprender,
…..recordando los vientos lacustres de Illions,
…..a aquel extraño viento. Y en la arena sus huesos
…..escuchaban.

…………..– Afirma que ellos gozan
del agradecimiento de su patria,
de aquel hondo descanso y de aquella gran paz
que ni dolor ni daño pueden interrumpir,
de aquel descanso y sueño –

…………..En Gante se alzó el viento.
El aire olía a lluvia y una pesada ráfaga
se arrastraba en los setos, no como cuando el viento
corre sobre las tardas olas espumeantes,
y los sauces se agachan, y se acerca la lluvia:
le sentía esperar.


MEMORIAL RAIN, by ARCHIBALD MACLEISH. Traducción de Agustí Bartra.