Rester vivant (Mantenerse vivo) – de Michel Houellebecq

A menudo Michel Houellebecq (1956) huele a azufre. Y en general, pega adonde más duele. Los franceses lo saben muy bien desde hace 25 años. Por eso lo odian. Y lo leen.
Conocido sobre todo por sus novelas, como Les Particules élémentaires, La carte et le territoire y, más recientemente, Soumission, el Premio Goncourt 2010 ha publicado varios libros de poesía a lo largo de su carrera. Rester vivant, de 1991 y escrito en prosa, puede considerarse el primero de ellos.
Dividido en cuatro partes, la obra es un manifiesto del modo en que Houellebecq entiende la literatura y la creación artística. Su idea de poeta se inserta, en cierta forma, en el linaje de los poetas malditos franceses del siglo XIX. La traducción que presentamos corresponde a fragmentos del primer texto del libro, D’abord, la souffrance.

Rester vivant (Mantenerse vivo)
Primero, el sufrimiento

El mundo es un sufrimiento desplegado. En su origen hay un nudo de sufrimiento. Toda existencia es una expansión, y una aniquilación.. Todas las cosas sufren, hasta que son. La nada vibra de dolor, hasta llegar al ser: en un abyecto paroxismo.

Los seres se diversifican y se vuelven más complejos, sin perder nada de su naturaleza inicial. A partir de un cierto nivel de consciencia, se produce el grito. La poesía deriva de él. El lenguaje articulado, igualmente.

El primer paso poético consiste en remontar al origen. A saber: al sufrimiento.

Las modalidades del sufrimiento son importantes; no son esenciales. Todo sufrimiento es bueno; todo sufrimiento es útil; todo sufrimiento porta sus frutos; todo sufrimiento es un universo.

(…)

En las heridas que nos inflige, la vida alterna entre lo brutal y lo insidioso. Conozca esas dos formas. Practíquelas. Adquiera un conocimiento completo de ellas. Distinga lo que las separa, y lo que las une. Muchas contradicciones, entonces, serán resueltas. Su palabra ganará en fuerza, y en amplitud.

(…)

Ir hasta el fondo de la sima de la ausencia de amor. Cultivar el odio de sí. Odio de sí, desprecio de los otros. Odio de los otros, desprecio de sí. Mezclar todo. Hacer la síntesis. En el tumulto de la vida, ser siempre perdedor. El universo como una discoteca. Acumular frustraciones en gran número. Aprender a convertirse en poeta es desaprender a vivir.

Ame su pasado, u ódielo; pero que permanezca presente ante sus ojos. Usted debe adquirir un conocimiento completo de sí mismo. Así, poco a poco, su yo profundo se desprenderá, se deslizará bajo el sol, y su cuerpo permanecerá en el lugar: inflado, abotagado, irritado; maduro para nuevos sufrimientos.
La vida es una serie de pruebas de destrucción. Pasar las primeras pruebas, fracasar en las últimas. Malograr su vida, pero malograrla por poco. Y sufrir, siempre sufrir. Debe aprender a sentir el dolor por todos sus poros. Cada fragmento del universo debe ser para usted una herida personal. Sin embargo, debe mantenerse vivo – al menos un cierto tiempo.

La timidez no debe desdeñarse. Se la ha podido considerar como la única fuente de riqueza interior; no es falso. Efectivamente, es en ese instante de desfase entre la voluntad y el acto que los fenómenos mentales interesantes comienzan a manifestarse. El hombre en el que ese desfase está ausente permanece cerca del animal. La timidez es un excelente punto de partida para un poeta.

Desarrolle un profundo resentimiento hacia la vida. Ese resentimiento es necesario en toda creación artística verdadera.
A veces, es cierto, la vida le aparecerá simplemente como una experiencia incongruente. Pero el resentimiento deberá permanecer siempre cerca, al alcance de la mano – incluso si elige no darlo a conocer.
Y regrese siempre a la fuente, que es el sufrimiento.

Cuando suscite en los otros una mezcla de espantada pena y desprecio, sabrá que se encuentra en la buena senda. Podrá comenzar a escribir.

Rester vivant
D’abord, la souffrance

Le monde est une souffrance déployée. À son origine, il y a un noeud de souffrance. Toute existence est une expansion, et un écrasement. Toutes les choses souffrent, jusqu’à ce qu’elles soient. Le néant vibre de douleur, jusqu’à parvenir à l’être : dans un abject paroxysme.

Les êtres se diversifient et se complexifient, sans rien perdre de leur nature première. À partir d’un certain niveau de conscience, se produit le cri. La poésie en derive. Le langage articulé, également.

La première démarche poétique consiste à remonter à l’origine. À savoir : à la souffrance.

Les modalités de la souffrance sont importantes ; elles ne sont pas essentielles. Toute souffrance est bonne ; toute souffrance est utile ; toute souffrance porte ses fruits ; toute souffrance est un univers.

(…)

Dans les blessures qu’elles nous inflige, la vie alterne entre le brutal et l’insidieux. Connaissez ces deux formes. Pratiquez-les. Acquérez-en une connaissance complète. Distinguez ce qui les sépare, et ce qui les unit. Beaucoup de contradictions, alors, seront résolues. Votre parole gagnera en force, et en amplitude.

(…)

Aller jusqu’au fond du gouffre de l’absence d’amour. Cultiver la haine de soi. Haine de soi, mépris des autres. Haine des autres, mépris de soi. Tout mélanger. Faire la synthèse. Dans le tumulte de la vie, être toujours perdant. L’univers comme un discothèque. Accumuler des frustrations en grand nombre. Apprendre à devenir poète, c’est désapprendre à vivre.

Aimez votre passé, ou haïssez-le ; mais qu’il reste présent à vos yeux. Vos devez acquérir une connaissance complete de vous-même. Ainsi, peu à peu, votre moi profond se détachera, glissera sous le soleil ; et votre corps restera sur place ; gonflé, boursouflé, irrité ; mûr pour de nouvelles souffrances.
La vie est une série de tests de destruction. Passer les premiers tests, échouer aux derniers. Rater sa vie, mais la rater de peu. Et souffrir, toujours souffrir. Vous devez apprendre à ressentir la douleur par tous vos pores. Chaque fragment de l’univers doit vous être une blessure personnelle. Pourtant, vous devez rester vivant – au moins un certain temps.

La timidité n’est pas à dédaigner. On a pu la considérer comme la seule source de richesse intérieure ; ce n’est pas faux. Effectivement, c’est dans ce moment de décalage entre la volonté et l’acte que les phénomènes mentaux intéressants commencent à se manifester. L’homme chez qui ce décalage est absent reste proche de l’animal. La timidité es un excellent point de départ pour un poète.

Développez en vous un profond ressentiment à l’égard de la vie. Ce ressentiment est nécessaire à toute création artistique véritable.
Parfois, c’est vrai, la vie vous apparaîtra simplement comme une expérience incongrue. Mais le ressentiment devra toujours rester proche, à portée de main – même si vous choisissez de ne pas l’exprimer.
Et revenez toujours à la source, qui est la souffrance.

Lorsque vous susciterez chez les autres un mélange de pitié effrayée et de mépris, vous saurez que vous êtes sur la bonne voie. Vous pourrez commencer à écrire.

Michel Houellebecq, Poésie, Éditions J’ai lu, Paris, 2014. Traducción ©Mariano Rolando Andrade.