Dylan Thomas – “Aquí en esta primavera” & “Veo a los muchachos del verano” – THE SWANSEA GROUP

AQUÍ EN ESTA PRIMAVERA

Dylan Thomas le escribió al poeta y crítico Richard Church de Dent (J. M. Dent) en respuesta a la crítica por sus difíciles poemas: “Tengo bastantes poemas simples como los tres que te gustaron” (Letters, p. 205). “Here in this spring” aparece fechado en el cuaderno de Thomas el 9 de Julio de 1933 (poema “Cuarenta y dos”). La versión publicada en Twenty Five Poems (Enero, 1936) aparece sin correcciones, ni esfuerzos por parte del autor (algo muy común en sus posteriores trabajos). Con el propósito de enviarle poemas más sencillos a Richard Church, Thomas le advirtió: “En mi opinión, no son tan buenos como los que no llegas a soportar” (Letters, p. 205).

J. A.

*

Aquí en esta primavera, las estrellas flotan por el vacío;
Aquí en este invierno decorativo
Cae a cántaros el tiempo desnudo;
Este verano entierra a un pájaro de primavera.

Los símbolos son elegidos desde el lento círculo
De los años por las costas de las cuatro estaciones,
En otoño enseñan el incendio de tres estaciones
Y las notas de cuatro pájaros.

Debería contar el verano desde los árboles, y los gusanos
Contar, en todo caso, las tormentas del invierno
O el funeral del sol;
Debería aprender la primavera por el canto del cuco,
Y la babosa me enseñaría la destrucción.

Un gusano cuenta mejor el verano que el reloj,
La babosa es un calendario vivo de los días;
¿Qué me diría si un atemporal insecto
afirma que el mundo se desgasta?

Here In This Spring

Here in this spring, stars float along the void;
Here in this ornamental winter
Down pelts the naked weather;
This summer buries a spring bird.

Symbols are selected from the years’
Slow rounding of four seasons’ coasts,
In autumn teach three seasons’ fires
And four birds’ notes.

I should tell summer from the trees, the worms
Tell, if at all, the winter’s storms
Or the funeral of the sun;
I should learn spring by the cuckooing,
And the slug should teach me destruction.

A worm tells summer better than the clock,
The slug’s a living calendar of days;
What shall it tell me if a timeless insect
Says the world wears away?

Extraído de Dylan THOMAS, Collected Poems 1934-1953, Everyman (J. M. Dent), London, p. 41. Traducción de Juan Arabia para Buenos Aires Poetry, 2017.

 


VEO A LOS MUCHACHOS DEL  VERANO

Este poema pertenece al primer libro del autor, Eighteen Poems, publicado por Fortune Press hacia 1934, cuando Dylan Thomas —con sólo veinte años de edad— era uno de esos “Muchachos del verano”.
El poema inaugura lo que será un inflexible proyecto en sus próximos trabajos: la constante pérdida de la juventud (ruin), las determinaciones espacio-temporales, los continuos ciclos vitales- estacionales…
El hermetismo en Dylan surge a partir de la yuxtaposición secreta de imágenes socialmente establecidas, y por tanto ocultas para el “no vidente”: sus versos, al mejor estilo Emersoniano, parecen reconstruir la raíz del lenguaje en deterioro de la sociedad y el hombre, a favor de la naturaleza (The sleepy man of Winter pulls, / Nor blows back moon-and-midnight as she blows). De hecho, y como buen esteticista, la música en sus poemas tiene una prioridad (incluso) sobre la imagen.
“Veo a los muchachos del verano” puede ser leído como una sucesión temporal de estadios (yo lírico) bien diferenciados, donde cómodamente Dylan se inserta (¡y auto-proclama) hacia la segunda parte del poema: Somos los oscuros negadores, convoquemos a la muerte a partir de una mujer de verano.

J. A.

*

I.

Veo a los muchachos del verano en su ruina
echar el diezmo de oro estéril,
descuidar las cosechas, congelar los suelos;
allí, en su calor, las inundaciones de invierno
de amores congelados donde ellos buscan a sus niñas,
y ahogan en sus mareas las cargas de manzana.

Estos muchachos de luz paralizados en su locura,
amargan la miel hirviente,
manosean los muñecos de nieve de las colmenas;
allí, en el sol, ellos nutren sus nervios
en los frígidos hilos de la duda y la oscuridad;
la señal de la luna en sus vacíos es nula.

Veo a los niños del verano dentro de sus madres,
separar la carne del cálido útero,
dividir la noche y el día con dedos de duende;
allí, en lo profundo, con las cuatro sombras
del sol y la luna ellos pintan sus diques,
así como la luz del sol pinta el contorno de sus frentes.

Veo que de estos muchachos han de surgir hombres de nada
destinados hacia la perdición,
a lisiar el aire en el arrebato de sus calores;
desde sus corazones, el pulso más caluroso del día
estalla de amor y luz en sus gargantas.
Oh, miren el pulso del verano en el hielo.

II.

Pero las estaciones deben ser desafiadas o se tambalearán
en el momento en el que suene el cuarto de hora
cuando, puntual como la muerte, tocamos las estrellas;
allí, en su noche, el soñoliento hombre del invierno
toca de las campanas de lengua ennegrecida,
nunca antes que el aire de luna-de-medianoche.

Somos los oscuros negadores, convoquemos
a la muerte a partir de una mujer de verano,
a la fuerza de la vida desde el calambre de los amantes,
desde la pálida muerte que el mar levanta en la superficie,
el gusano de ojos brillantes en la lámpara de Davy,
hasta el hombre de paja en el útero sembrado.

Nosotros, muchachos del verano en este hilar de cuatro vientos
verde por el hierro de las algas marinas,
levantemos al escandaloso mar y soltemos sus pájaros,
recojamos las olas y la espuma de la bola del mundo,
para ahogar los desiertos con sus mareas,
y peinar los jardines del condado por una guirnalda.

En primavera coronamos nuestras frentes con acebo,
¡Salud a los frutos y a la sangre!
Y crucificamos en los árboles a los alegres escuderos;
aquí el músculo húmedo del amor se seca y muere,
aquí se rompe un beso en la cantera del desamor,
Oh, miren en los muchachos los polos de la promesa.

III.

Veo a los muchachos de verano en su ruina.
Al hombre en la esterilidad del gusano.
Y los muchachos están plenos y extraños en el vientre.
Yo soy el hombre que fue tu padre.
Oh, miren cómo se besan los polos al cruzarse.

 

*

I see the boys of summer

I.

I see the boys of summer in their ruin
Lay the gold tithings barren,
Setting no store by harvest, freeze the soils;
There in their heat the winter floods
Of frozen loves they fetch their girls,
And drown the cargoed apples in their tides.

These boys of light are curdlers in their folly,
Sour the boiling honey;
The jacks of frost they finger in the hives;
There in the sun the frigid threads
Of doubt and dark they feed their nerves;
The signal moon is zero in their voids.

I see the summer children in their mothers
Split up the brawned womb’s weathers,
Divide the night and day with fairy thumbs;
There in the deep with quartered shades
Of sun and moon they paint their dams
As sunlight paints the shelling of their heads.

I see that from these boys shall men of nothing
Stature by seedy shifting,
Or lame the air with leaping from its heats;
There from their hearts the dogdayed pulse
Of love and light bursts in their throats.
O see the pulse of summer in the ice.

II.

But seasons must be challenged or they totter
Into a chiming quarter
Where, punctual as death, we ring the stars;
There, in his night, the black-tongued bells
The sleepy man of winter pulls,
Nor blows back moon-and-midnight as she blows.

We are the dark derniers let us summon
Death from a summer woman,
A muscling life from lovers in their cramp
From the fair dead who flush the sea
The bright-eyed worm on Davy’s lamp
And from the planted womb the man of straw.

We summer boys in this four-winded spinning,
Green of the seaweeds’ iron,
Hold up the noisy sea and drop her birds,
Pick the world’s ball of wave and froth
To choke the deserts with her tides,
And comb the county gardens for a wreath.

In spring we cross our foreheads with the holly,
Heigh ho the blood and berry,
And nail the merry squires to the trees;
Here love’s damp muscle dries and dies
Here break a kiss in no love’s quarry,
O see the poles of promise in the boys.

III.

I see you boys of summer in your ruin.
Man in his maggot’s barren.
And boys are full and foreign to the pouch.
I am the man your father was.
We are the sons of flint and pitch.
O see the poles are kissing as they cross.

 

∇ Extraído de Dylan THOMAS,  18 Poems, The Fortune press, 1934. Introducción y traducción de ©Juan Arabia, 2016.