Francisco Madariaga – Tembladerales de oro

ABRIL-19

Francisco Madariaga

(1927-2000)

Vivió su infancia en la provincia de Corrientes, del litoral fluvial argentino. Tuvo una marcada influencia de la poesía surrealista francesa y los paisajes de su tierra devinieron fabulosos en su obra. Estuvo vinculado a la revista A Partir de Cero, de tendencia surrealista. Obra: El pequeño patíbulo (1964), Las jaulas del sol (1960), El delito natal (1963), Los terrores de la suerte (1967), El asaltante veraniego (1968), Tembladerales del oro (1973), Aguatrino (1976), Llegada de un jaguar a la tranquera (1980), La balsa mariposa (1982), Una acuarela móvil (1985), Resplandor de mis bárbaras (1985), País Garza Real (1997), Aroma de apariciones (1998), En la tierra de nadie (1998), Criollo del universo (1998) Sólo contra Dios no hay veneno (1998) y Contradegüellos. Obra reunida (2016).

Suntuosa, deslumbrante y, como en este poema, hipnótica, la obra de Francisco Madariaga es una de las más singulares de la poesía argentina. Como Enrique Molina, llevó los descubrimientos del surrealismo a un nuevo ámbito, el americano, superando, si cabe decirlo así, los estrechos límites programáticos del surrealismo francés, condenado apenas a librarse de la razón. Pero, a diferencia de Molina, que posó su mirada en todo el continente, Madariaga se dedicó a desmenuzar lo que él llamaba su “paisaje natal”; vale decir, las áreas más primitivas de la provincia de Corrientes. Así, supo ver con ojos nuevos una realidad que, vista desde la ciudad, “atrasa”.

Tembladerales de oro” tiene su origen en una noticia, que, según una conversación de 1992 con Félix della Paolera, Madariaga resume así: “Este es el poema que yo más quiero. Una vez en un viaje que hice a esa zona de campo –esto fue en el 67…68– yo tenía una de esas pequeñas radios, de esas primeras que salieron a transistor, y pesqué la parte final de un informativo de la radio de Corrientes que decía: ‘Paraná. Acaban de ser sepultados los restos del poeta Alfredo Martínez Howard, que han sido trasladados desde La Serranita en Córdoba a Paraná, su ciudad natal’. Ese fue el orígen del poema. Martínez Howard me hablaba siempre del tema del oro a través de toda la historia de la poesía. Me leía lo que él conocía sobre el tema del oro y leía poemas relacionados con el oro. Le gustaba hablar de eso. Cuando me enteré, este fue el homenaje. Salí, era la tardecita, estaba por entrar el sol, y tuve la sensación de que todo se transformaba, estaba todo como una especie de cuadro vivo, en el paisaje todas las palmeras parecían lámparas encendidas, todas doradas, las vaquitas estaban en unas cuchillas pastando, doradas por el sol, todo era un paisaje de oro. Entonces surgió el poema. Por eso está dedicado a él”. El poema fue publicado en 1973, en un libro homónimo.

Para cualquiera que lo haya escuchado en la voz del poeta –ya sea en vivo o en el cassette que en su momento le grabara la editorial Último Reino– difícilmente pueda sustraerse al efecto hipnótico que causa ese “oro” tantas veces repetido y que resignifica las cosas, borrándoles, paradójicamente, el sentido. Alguna de esas veces en que se lo oí decir, me acerqué a Madariaga y le dije que ese texto me abría abierto las puertas para entender a Rimbaud. Recuerdo que me agradeció la confesión y me dijo que entonces su poema había tenido sentido.

 

TEMBLADERALES DE ORO

In memorian Alfredo Martínez Howard

El dolor ha abierto sus puertas al agua de oro del oro que arde contra el oro el oro de los ocultos tembladerales que largan el aire de oro hacia los rojos destinos pulmonares con el acuerdo de los fantasmas de oro coronados por los juncos de oro bebiendo los caballos de oro los troperos de oro envueltos en los ponchos de oro –a veces negro a veces rojo celeste verde– y el caballero que repasa las lagunas de los oros naturalmente populares el que se embarca en las balsas de oro con todos los excesos de pasajeros de oro que manejan los caballos de oro con los rebenques de oro bebiendo en la limetilla de oro del barro de oro de los sueños de los frescos del oro entre la majestad de las palmeras de oro y de los ajusticiados y degollados en las isletas de oro bajo de yacarés de oro del oro del amor.

 

 

 


Uno por Otro – Columna de poesía Argentina por Jorge FONDEBRIDER Buenos Aires Poetry,  2019 .