Carta a Jon Webb (finales de enero de 1961) | Charles Bukowski

Corrington dice que Corso y Ferlinghetti tienen talento. No leo tanto como debería, pero creo que el poeta moderno tendría que reflejar la corriente de la vida moderna, no hay que seguir escribiendo como Frost, Pound, Cummings o Auden, es como si se hubieran desviado de la meta dando traspiés, se han quedado antiguos. Siempre he pensado que Frost daba traspiés y que se salió con la suya a base de sandeces.



A Jon Webb | finales de enero de 1961

(…) Fracasamos cuando comenzamos a mentirnos en los poemas solo porque queremos crear un poema. Por eso nunca reviso nada y dejo todo tal cual lo escribo; si he mentido en un principio, no sirve de nada revisar los poemas, y si no he mentido no tengo nada de lo que preocuparme. A veces leo poemas en revistas como Poetry de Chicago y noto que los han cepillado y pulido. Paso las páginas y nada, solo mariposas, mariposas casi sin vida. Me quedo anonadado cuando leo la revista porque no tiene chispa, no pasa nada. Y supongo que creen que eso es poesía: una gran nada sin chispa. Hablan de algo bien presentado, pero es tan sutil que no transmite nada. Y piensan que eso es arte inteligente. ¡Idioteces! El arte solo es inteligente si sacude las entrañas, de lo contrario es pura cursilería, ¿y cómo es posible que Poetry esté llena de cursiladas? Ya me dirás.

Allá por 1956, cuando empecé a escribir poesía ya mayorcito a los 35 años después de haberme desangrado por la boca y el culo (ahora soy más sensato y no bebo whisky, aunque una mujer dice que el viernes pasado estuve tambaleándome en su casa bebiendo oporto), pues bien, en 1956 la revista Experiment aceptó varios poemas míos y ahora, al cabo de 5 años, me dicen que publicarán uno de ellos. Nunca había visto a nadie tomarse las cosas con tanta calma. Me dicen que saldrá en junio de 1961 y supongo que cuando lo lea será como una especie de epitafio. La editora me sugirió que enviase 10 dólares y participase en el Experiment Group. Por supuesto, le dijo que no. Joder, si hoy hubiera apostado diez dólares más al caballo ganador ahora estaría saltando de alegría.

Corrington dice que Corso y Ferlinghetti tienen talento. No leo tanto como debería, pero creo que el poeta moderno tendría que reflejar la corriente de la vida moderna, no hay que seguir escribiendo como Frost, Pound, Cummings o Auden, es como si se hubieran desviado de la meta dando traspiés, se han quedado antiguos. Siempre he pensado que Frost daba traspiés y que se salió con la suya a base de sandeces. Y sí, cierto, le dejaron que hablara en medio de la nieve el día de la inauguración, y parecía un muñeco sin vida y ciego, balbuceando ideas pobres. Pues muy bien. Si sigo viendo cosas así acabaré haciéndome miembro del partido comunista o me pondré un brazalete negro o dejaré que un marica me haga lo que quiera. Espero no olvidarlo cuando me haga viejo, pero Frost siempre ha sido el favorito, y si alguna vez ha arriesgado, se lo ha tenido bien callado. (…)

Una vez estaba en Atlanta y apenas veía el final de cable de luz…, estaba cortado y no había bombilla y vivía en una casucha sobre un puente que me costaba un dólar y veinticinco centavos a la semana…, me moría de frío mientras intentaba escribir, aunque lo que más deseaba era beber y el sol de California estaba bien lejos, y pensé: que mierda, me calentaré un poco, y alargué la mano y toqué el cable, pero no había electricidad y salí fuera y me quedé debajo de un árbol congelado y por una ventana empañada por el frío gélido vi a un tendero vendiendo un pan a una señora y se pasaron diez minutos hablando de nada, y los observé y juro juro que dije: ¡a la mierda con todo!; y miré hacia lo alto y las ramas del árbol congelado apuntaban hacia un cielo que nunca me había visto, y me dijo: no te conozco y eres un don nadie. Cómo me dolió. Si los dioses existen, su función no es torturarnos y ponernos a prueba para ver si sobreviviremos en el futuro sino hacernos algo bueno en el presente. El futuro no es más que una mala corazonada, ya lo dijo Shakespeare; de lo contrario iríamos de cabeza allí. Pero solo vemos las cosas con claridad cuando estamos entre la espada y la pared. Todo lo demás son conjeturas, conjeturas e idioteces y panfletos.



Extraído Charles Bukowski, La enfermedad de escribir. Edición y traducción de Abel Debritto, Editorial Anagrama, Barcelona, 2021, pp. 50-52 | Buenos Aires Poetry, 2021