Ariel | Sylvia Plath

Poeta y narradora para niños y adultos, crítica literaria, profesora, mujer “clínicamente deprimida” durante buena parte de su vida, Sylvia Plath nació el 27 de octubre en Boston, Massachusetts, Estados Unidos. Criada en un ambiente riguroso, la infancia de Sylvia se caracterizó por la búsqueda de una perfección que, años después, buscaría con rigor en su literatura: pintaba, estudiaba piano, escribía en sus diarios –actividad que la acompañaría toda su vida– y comenzaba con la composición de sus primeros poemas. A raíz del dogma norteamericano clasista, Plath renegó de la figura de la mujer sumisa, dispuesta a dar su cuerpo y energía por un sistema opresor que la superaba. Este debate consigo misma se prolongó a lo largo de toda su vida, que la llevaría a diversos períodos de angustia y depresión. Después de terminar la escuela secundaria se formó en la Smith College, como estudiante de la carrera de Letras, lo que le permitió acceder a una beca que la llevaría a Inglaterra, más precisamente a la Universidad de Cambridge, donde conocería a su esposo, Ted Hugues, poeta y docente de literatura inglesa. Junto a Anne Sexton Plath es reconocida, al día de hoy, como una de las principales exponentes del género de la poesía confesional. Además, hacia el final de su vida, Plath se reconoció comprometida con los movimientos feministas contemporáneos a su actividad literaria.
Ariel fue publicado en 1964, un año después de su muerte. Con el terceto como estructura principal, las rimas consonantes, asonantes y las aliteraciones dan forma a uno de los poemas más crípticos de S.P, que deja entrever la poderosa influencia de quizás la gran poeta del romanticismo norteamericano, Emily Dickinson. En el año 1967 Ted Hughes menciona, en una entrevista, que Ariel era el nombre del caballo que Sylvia montaba durante su adolescencia: sin esta información sería prácticamente imposible entender qué es lo que Plath nos quiere contar. Descenso hacia la locura, extraña y lúgubre narración del cuerpo montado al “éxtasis” de la velocidad del caballo, de su fuerza rodeada de oscuridad. Lo que quizás sea la aparición de sus dos hijos (“The child´s cry/Melts in the Wall”), junto a otros elementos, nos da la pista de que las imágenes trabajadas en el poema se basan en una vivencia guardada en su cuerpo, atesorada en su cuerpo, no sólo en el trabajo poético-imaginativo.
Sylvia Plath murió en 1963, al quitarse la vida en su casa de la calle de Fitzroy Road, en Londres. Tenía apenas treinta años. Su legado gira en torno a más de dos mil poemas escritos, dos novelas, cuentos, obras para niños y sus monumentales Diarios.

Ariel

Estasis¹ en la oscuridad.
Y ahí el azul sin sustancia
De colinas de piedra y distancias.

Leona de Dios²,
¡Cómo nos vamos haciendo una,
Eco de talones y rodillas! —El surco

Se abre y pasa, hermano del
Arco marrón
Del cuello que no puedo alcanzar,

Ojos negros
Bayas de raza oscura
Anzuelan—

Negras y dulces bocanadas de sangre,
Sombras.
Algo más

Me lleva por los aires—
Muslos, cabello;
Escamas de mis talones.

Blancas
Godiva³, me despojo—
Manos muertas, muertos aprietos.

Y ahora
Paso de ser espuma a ser trigo, centelleo de mares.
El llanto del niño

Se derrite en la pared,
Y yo
Soy la flecha,

El rocío que vuela
Suicida, unida al impulso
Que te lleva hacia el ojo

Rojo, hacia el caldero de la mañana.

Ariel

Stasis in darkness.
Then the sustanceless blue
Pour of tor and distances.

God´s lioness,
How one we grow,
Pivot of heles and knees! —The furrow

Splits and passes, sister to
The brown arc
Of the neck I cannot catch,

Nigger-eye
Berries cast dark
Hooks —

Black sweet blood mouthfuls,
Shadows.
Something else

Hauls me through air—
Thighs, hair;
Flakes from my heles.

White
Godiya, I unpeel—
Dead hands, dead stringencies.

And now I
Foam to wheat, a glitter of seas.
The child´s cry

Melts in the wall.
And I
Am the arrow,

The dew that files,
Suicidal, at one with the drive
Into the red

Eye, the cauldron of morning.

1 Del significado griego, “Estasis”. Etimológicamente, se traduce como “cese” o “parada”.
2 Ariel, en su definición hebrea, significa “león de Dios”. También refiere a un personaje de la obra de Shakespeare, La tempestad.
3 Lady Godiva es el personaje de un mito cultural inglés de principios del siglo XI.

Extraído de Sylvia Plath, Poesía Completa, Baterbly Editores, Madrid, 2008 | Traducción y presentación de Fermín Vilela para Buenos Aires Poetry, 2020.