Los poetas “Sículo-Toscanos”: Guittone de Arezzo | Guiseppe Ledda

La personalidad más relevante es ciertamente la de Guittone de Arezzo (…). Tanto en la primera como en la segunda fase los textos de Guittone se caracterizan, sin embargo, sobre todo por un estilo artificioso, rebuscado y oscuro, rico en juego de palabras, aliteraciones, rimas raras y difíciles, complicadas construcciones sintácticas, que acercan al rimador aretino a las experiencias provenzales del trobar clus, cuyo máximo representante es Arnaut Daniel (ca. 1150-ca. 1200).

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A consecuencia del fin del poder suabo, con la muerte de Federico en 1250 y la derrota de Manfredi (1231-1266) en la batalla de Benevento (1266), se concluye también la experiencia de la Escuela poética siciliana. Sin embargo, la lección de los sicilianos es acogida por una serie de rimadores de Emilia y sobre todo de la Toscana que dan vida a un complejo movimiento poético al que los estudiosos le ponen la etiqueta de “poesía sículo-toscana” para indicar una continuidad con respecto a la experiencia de la primera lírica en una lengua vulgar italiana pero también autónoma y el desplazamiento geográfico y lingüístico al área toscana. No se trata, pues, de una experiencia unitaria que se pueda definir como escuela, sino de una pluralidad de voces. La diversa situación sociopolítica de los vivaces municipios toscanos, muy lejana de la del Estado centralizado federiciano, trae consigo una serie de consecuencias también en el repertorio temático y en las opciones métricas. Los temas políticos, excluidos de la lírica siciliana, vuelven a ser objeto de atención de los poetas sículo-toscanos siguiendo el modelo del serventesio provenzal. Se retoman también algunos otros géneros provenzales, como la pastorela, que habían quedado excluidos de la selección siciliana. Por cuanto se refiere a formas métricas, los sículo-toscanos acogen la propuesta del soneto, que se impone como una de las formas canónicas, y lo desarrollan también con nuevas variantes. Por otra parte recuperan directamente de la tradición trovadoresca formas métricas ausentes en los sicilianos, como la balada, que de esta manera entra a formar parte del canon métrico italiano.
En el plano lingüístico falta el talante unitario para crear una lengua homogénea que se pueda reconocer en los sicilianos y es más débil tendencia a forma de lengua vulgar “ilustre”. Estos poetas parecen, por el contrario, más cercanos a las situaciones locales, tanto que Dante les reprochará soluciones demasiado “municipales”, su incapacidad de tender a modelos más elevados, regulados y unitarios.
Por cuanto se refiere a personalidades singulares, un papel significativo lo desempeña el luqués Bonagiunta Orbicciani, que será criticado por Dante en el Purgatorio en el marco de una perspectiva del desarrollo de la lírica que va de los sicilianos al estilo nuevo dantesco (Purgatorio, XXIV, 19-63). Bonagiunta parece estar cerca de los sicilianos y desempeñar una función mediadora que lleva a las experiencias más autónomas. Con respecto a Guittone (ca. 1235-1294), con quién incluso comparte la reanudación de las temáticas políticas y morales, muestra una predilección por un estilo claro y lineal, alejado de las arduas soluciones del rimador aretino. Su posición de relieve está atestiguada también por la participación en varios intercambios poéticos, entre los que se destaca el intercambio con Guido Guinizzelli (ca. 1235-1276), a quien el soneto Voi ch´avete mutata la maniera (Ustedes que han mudado la manera) reprocha las novedades que ha introducido y en particular la excesiva “sutileza”. A la consiguiente oscuridad que se reconoce en el estilo de Guinizzelli, Bonagiunta contrapone el ejemplo del florentino Claro Davanzati, otra personalidad eminente entre los sículos-toscanos, caracterizado por un estilo claro y ligero, en continuidad con los modelos sicilianos.
Pero la personalidad más relevante es ciertamente la de Guittone de Arezzo. El poeta aretino pone en el centro de su vida un vuelco decisivo constituido por la “conversión” y el ingreso hacia 1265 en la orden laica de los Caballeros de Santa María (los así llamados “Frati Guadenti”). A la primera fase de la vida y de la carrera poética pertenecen textos que en los modos acostumbrados desarrollan la temática amorosa, pero también una serie de composiciones dedicadas a los temas políticos con apasionada participación polémica y militante. En la segunda fase se enfrenta la temática política y civil con una perspectiva más meditada y universalizante, mientras que a sus flancos se ponen textos sobre temas morales y religiosos. Tanto en la primera como en la segunda fase los textos de Guittone se caracterizan, sin embargo, sobre todo por un estilo artificioso, rebuscado y oscuro, rico en juego de palabras, aliteraciones, rimas raras y difíciles, complicadas construcciones sintácticas, que acercan al rimador aretino a las experiencias provenzales del trobar clus, cuyo máximo representante es Arnaut Daniel (ca. 1150-ca. 1200).
Por su virtuosismo estilístico y sus grandes capacidades de experimentador, Guittone se vuelve pronto el jefe de escuela admirado e imitado de un conjunto de rimadores definidos por los críticos como “guittonianos”. Entre los más destacados se pueden citar a Maeo Abbracciavacca de Pistoya, a Inghilfredi de Luca, al florentino Dante de Maiano. Pero el más significativo es quizás el otro florentino Monte Andrea (siglo XIII), que compite con Guittone en el estilo artificioso, consiguiendo resultados de notable valor. Pero en realidad ningun de los poetas del Doscientos tardío puede decirse inmune a la influencia del poeta aretino, ni siquiera Guinizzelli, quien iniciará, sin embargo, la “nueva manera” del stil novo, e incluso Dante, que será siempre crítico respecto de Guittone.

Extraído de La Edad Media, III. Castillos, mercaderes y poetas / coord. de Umberto Eco. Traducción de José Andrés Ancona Quiroz, México : FCE, pp. 668-670 | Selección de Juan Arabia, Buenos Aires Poetry, 2020.