Dos cantos con trovadores (Bertran de Born & Arnaut Daniel) |Dante Alighieri

En La Divina Comedia, Dante Alighieri dedicó dos cantos a los trovadores provenzales. En el “Canto vigesimoctavo”, quien aparece en el Infierno es Bertran de Born; así como en el “Canto vigesimosexto” irrumpe en el Purgatorio el trovador  más admirado por él, “il miglior fabbro”, Arnaut Daniel.

Canto vigesimoctavo

¿Quién podría, aún con palabras sueltas, *
decir de la sangre y de las llagas a pleno
que allá vi, aunque mil veces lo narrara?

Toda lengua, por cierto, iría a menos,
porque nuestro sermón y nuestra mente
son, para tanto comprender, estrechos.

Si se aunase incluso toda la gente **
que allá en la afortunada tierra
de Pulla fue doliente de su sangre

por los troyanos y por la larga guerra,
que de anillos tuvo botín tan grande,
como escribe Livio, que no yerra;

con aquella que sintió dolor de golpes
por contrastar a Roberto Guiscardo;
y la otra, cuyos huesos aún acoge

Ceperano, allá donde fue falsario
todo pullés, y allá en Tagliacozzo,
donde sin armas venció el viejo Alardo;

y uno, hendido su miembro, y otro roto
mostrasen, no habría modo de igualar
de la novena bolsa el modo inmundo.

Un tonel cuyo fondo perdiese o duela,
como yo vi a uno, no se desbarata,
roto desde el mentón a donde se pea:

entre las piernas las tripas le colgaban;
se le veían las costillas y el triste saco
que todo lo que engulle lo hace mierda.

Mientras que me acerqué para mirarlo,
me miró, y con las manos se abrió el pecho,
diciendo: “¡Mira cómo me desgarro!

“¡Mira cómo a Mahoma han estropeado! ***
Delante de mí va llorando Alí,
herido el rostro del mentón al jopo.

“Y todos los que ves por este lado,
sembradores de escándalo y de cisma,
fueron vivos y ahora van cortados.

“Un diablo viene atrás, que nos siega
así cruelmente, al tajo de la espada,
remitiendo a cada uno a esta gavilla,

“cuando dan vuelta a la doliente senda;
porque las heridas son cerradas
antes que adelanten a la escuadra.

“¿Pero tú quién eres? ¿Sobre el escollo
husmeas, tal vez para retrasar la pena
que le fue adjudicada a tus acciones?”

“Ni muerte lo alcanza aún, ni culpa lo lleva”,
respondió el maestro, “a atormentarlo;
pero para darle una experiencia plena,

“a mí, que estoy muerto, cupo llevarlo
por el infierno abajo, de vuelta en vuelta;
y esto es tan cierto como que yo te hablo.”

Más de cien, cuando lo oyeron,
se pararon en el foso a contemplarme,
por asombro, olvidando su martirio.

“Entonces di a fray Dolcino que se arme, ****
tú que tal vez verás el sol en breve,
si no quiere pronto aquí encontrarme,

“bien de víveres, y que ceñido por la nieve
no entregue la victoria al novarés,
a quien conquistarla así no será leve.”

Luego que alzó un pie para girar,
Mahoma me dijo estas palabras;
entonces, lo apoyó para marcharse.

Otro, que tenía agujereada la garganta,
y trunca hasta la ceja, la nariz,
y no tenía más que una oreja sola,

parado para mirar maravillado,
antes que nadie abrió la caña,
que por afuera era bermeja,

y dijo: “Oh tú, cuya culpa no condena,
y a quien yo vi allá, en tierra latina,
si tanta semejanza no me engaña,

“acuérdate de Pier da Medicina, *****
si aún regresas a ver el dulce llano
que de Vercelli a Marcabó declina.

“Y haz saber a los dos mejores de Fano,
al maese Guido y así también al Angiolello,
que si el predecir de aquí no es vano,

“arrojados serán fuera de su barco
y masacrados cerca de Católica
por traición de un tirano falso.

“Entre la isla de Chipre y la de Mallorca,
no vio nunca Neptuno tan grande engaño,
ni de piratas ni de gente argólica.

“Aquel traidor, que ve solo por uno,
y tiene la tierra que un tal aquí conmigo
querría de mirarla estar ayuno,

“los hará venir a parlamento rápido;
luego hará tal mal, que al viento de Focara
no les será menester voto ni ruego.”

Y yo a él: “Demuéstrame y declara,
si quieres que lleve arriba tu noticia,
quién es aquel de la mirada amarga.”

Entonces puso la mano en la mandíbula
de un compañero y le abrió la boca,
gritando: “Este es, pero no habla.

“Este, desterrado, sumergió en la duda
a César, afirmando que quien está listo,
siempre sufre daño cuando espera.” ******

¡Oh, cuán asustado me pareció,
con la lengua cortada en la garganta
Curión, que para decir fue tan ardido!

Y uno que tenía una y otra mano cortadas,
elevando los muñones en el aura fosca,
tal que la sangre la cara le ensuciaba,

gritó: “Acuérdate también del Mosca, *******
que dijo, ¡miserable!, ‘Está la cosa hecha’,
que fue mala simiente para la gente tosca.”

Y yo agregué: “Y muerte de tu casa”;
por lo que él, sumando dolor al duelo,
se marchó como persona triste y loca.

Mas yo quedé para mirar la turba
y cosa vi que me daría pavura
sin más trámite que contarla solo,

si no me asegurara la conciencia,
esa buena compañía que alienta
bajo el abrigo del sentirse pura.

Lo vi, por cierto, y parece que lo viera,
un busto sin cabeza andar tal como
andaban los otros de la triste fila;

y la cabeza cortada tenía por el pelo,
colgada de la mano a modo de linterna;
y “¡Ay de mí!”, al mirarnos, fue su metro.

De sí hacía a sí mismo lucerna,
y eran dos en uno y uno en dos:
cómo es posible, lo sabe quien gobierna.

Cuando derecho al pie del puente fue,
levantó el brazo con la cabeza,
para acercarnos las palabras de él,

que fueron: “¡Ahora mira la molesta pena,
tú que, respirando, vas mirando muertos:
mira si alguna es grande como esta!

“Y para que lleves noticia de mis duelos,
sabe que soy Bertran de Born, aquel ********
que al joven rey dio malos consejos.

“Que padre e hijo se pelearan provoqué:
Ajitófel no hizo más contra Absalón
y contra David con sus punzones.

“Porque separé lo que estaba junto,
separado llevo mi cerebro, ¡desdichado!,
de su comienzo en este tronco.
Así se observa en mí el contrapaso.”

* La expresión fue traducida como “prosa. El concepto de prosa correspondería a la idea de palabras no sujetas a metro.

** Luego de la declaración de las limitaciones de la prosa, sobreviene un largo y complejo procedimiento poético: primero se alude a la Segunda Guerra púnica (218-201 aC.) de los romanos contra Aníbal el Cartaginés, y a la gran matanza de los primeros (llamados por el autor “troyanos” por ser descendientes de Eneas) en diversas batallas, especialmente la de Cannas, donde se calcula que murieron 25.000, cuyos anillos fueron enviados a Cartago; se agrega enseguida a los muertos que desde mediados del XI cayeron luchando en la Pulla contra el normando Roberto Guiscardo; se suma enseguida a los caídos por causa de la traición de los barones pullenses, que dejaron entrar en el siglo XIII, hacia la fecha del nacimiento de Dante, a Carlos de Anjou, lo que provocó la matanza de Benevento. Y por fin, a los muertos en la batalla de Tagliacozzo contra los suevos. Los pullenses, tras perder casi todo su ejército, siguieron el consejo del viejo Araldo de Valery y corrieron sin armas, fingiendo una huida, para arrastrar a los suevos a una emboscada: con todos estos muertos destrozados se compara esta parte del infierno.

*** La Comedia resuelve que el islam no es herejía ni estrictamente cisma religioso, pues Mahoma no está entre los herejes del Décimo Canto. De hecho, no dividió el judeocristianismo ni pretendió darle otra interpretación, sino que declaró un nuevo profeta. De acuerdo con su propia información, Mahoma está entre los seminatori di scandalo e de scisma (sembradores de escándalo y de cisma). La amplitud de ambos términos se deduce del canto: se consideran cismas diversos tipos de discordias.
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**** El frate Dolcino da Novara, cabeza de los apostólicos, de doctrina albigense y franciscana. Los dolcinistas predicaban la igualdad y la vida comunitaria. Hermanos guerreros, los de Dolcino resistieron en las montañas del norte de Italia los embates de los obispos de Vercelli y Novara y al marqués de Montferrato. Aunque llegaron a sumar más de diez mil combatientes, debieron rendirse en 1307. Dolcino fue quemado luego de presenciar la quema de su compañera, Margherita, y de su lugarteniente, Longino da Bergamo. Mahoma, que fue soldado, lo aconseja aquí más como estratega que como religioso acerca de hechos futuros, ya que la Comedia sucede en 1300: con buen avituallamiento, Dolcino podría haber resistido más, acantonado tras la nieve en los montes, y quizá hubiese logrado dominar cierto territorio. De este modo, presume el Profeta, podía liberarse de caer en este círculo del infierno. Es el pensamiento de Dante puesto en la boca de Mahoma, quien desde luego no conoció a Dolcino.

***** El reo Pier da Medicina es un personaje del que no sobran datos. Los comentaristas dicen que era famoso por sus intrigas entre nobles boloñeses. La historia que cuenta es la de Guido da Casera y Angiolello da Cignano, nobles de Fano, sobre el Adriático, unidos contra las pretensiones de Malatesta da Verrucchio, el Tuerto. Como solo eso los unía, el tirano Malatesta los invitó a conferenciar en Católica, los apresó y los arrojó al mar en un saco. Del monte Focaro se suponía que provenían vientos tormentosos, por lo que los navegantes solían rogarle. Guido y Angiolello ya no necesitarán hacerlo.

****** Cayo Curión, tribuno romano. Aconsejó a Julio César no demorarse en iniciar la guerra civil contra Pompeyo. Al parecer, solía hablar en exceso, por lo que ahora, privado de la lengua, no habla.

******* Mosca dei Lamberti tomó en sus manos la venganza de la familia Amidei, una de cuyas hijas había sido deshonrada. Comunicó su decisión a la familia con la frase: “Cosa cumplida, cosa hecha”. Y mató al ofensor, un señor Buondelmonte. Esto fue germen de grandes discordias entre güelfos y gibelinos. En 1258, a causa de tales reyertas, su propia familia fue expulsada de la ciudad. Él dice que su crimen trajo desgracia a los “toscos” (toscanos) y Dante le agrega: “Y a los tuyos”.

******** El gran poeta provenzal y guerrero, vizconde de Hautffort (c.1140-1215). Instigó al hijo de Enrique II de Inglaterra a rebelarse contra su padre. Compara el resultado de su acción, un poco exageradamente, con la rebelión bíblica de Absalón contra David. En esta conjura, Absalón fue aconsejado por Ajitófel. Sin embargo, el no aceptar Absalón la propuesta de Ajitófel sobre el mejor modo de terminar con David, lo condujo a la ruina (II Samuel, 15 a 18).

Canto vigesimosexto

Mientras por el borde, uno detrás de otro,
íbamos, y a menudo el buen maestro
decía: “Cuidado: mira que te advierto”,

me hería el sol sobre el hombro diestro,
que ya rayando todo el occidente
mudaba el blanco en celeste aspecto;

y con mi sombra hacía más incandescente
parecer la llama; de modo que tal indicio
vi que muchas sombras andando lo miraban.

Esa fue la ocasión que dio comienzo
a su hablar de mí, y que comenzaran
a decir: “Este no parece un ser ficticio”;

luego, hacia mí, cuanto podían acercarse,
lo hicieron, siempre con cuidado
de no salir a donde no se ardiese.

“Oh tú que vas, no por ser tardo,
sino tal vez reverente, detrás de los otros
respóndeme, que en sed y en fuego ardo.

“No solo para mí es valiosa tu respuesta,
que todos estos tienen sed mayor
que el etíope o el hindú del agua fresca.

“Dinos cómo es que haces pared
al sol, a menos que no te haya todavía
la muerte atrapado con la red”.

Así me hablaba uno, y le habría
respondido, si no hubiera estado atento
a otra novedad que apareció.

Por el medio del camino ardiente
venía gente al encuentro de esta,
lo que me dejó en mirarlos suspendido.

Veo de todas partes acercarse presta
cada sombra a besarse una con otra
sin parar, contentas de la breve fiesta;

así, en medio de su hilera oscura
topa la trompa una con otra hormiga,
tal vez por espiar senda y fortuna.

No bien terminada la recepción amiga,
antes que el primer paso las aleje,
en vociferar cada una se fatiga

la nueva gente: “Sodoma y Gomorra”,
y la otra: “A la vaca entra Pasifae
para que el torito a su lujuria corra”. *

Luego, como grullas que a las montañas Rife
vuelan en parte, y en parte a las arenas,
estas de hielo, aquellas de sol esquivas,

una gente se va, y la otra gente viene
y vuelven, lagrimeando, a los primeros cantos
y a gritar lo que les concierne;

y se acercaron a mí, como estaban antes,
los mismos que me habían rogado,
con la intención de oír en los semblantes.

Yo, que dos veces viese tal deseo,
comencé: “Oh ánimas seguras
de llegar a la paz cuando es debido,

“no quedaron verdes ni maduras
mis partes allá, que son conmigo,
con su sangre y con las coyunturas.

“Voy arriba para no ser más ciego;
dama hay allá que me adquiere gracia
y lo mortal por este mundo llevo.

“Sea saciado vuestro mayor deseo
pronto, y que el cielo los acoja,
tan lleno de amor y tan abierto,

“si me dicen, para que lo escriba,
quiénes son ustedes y aquella turba
que se aleja detrás a sus espaldas”.

No de otro modo, estúpido se torna
el montañés, y mira todo enmudecido,
tosco y silvestre entrando a la ciudad,

cual en su aspecto lo hizo cada sombra;
pero ya del asombro liberadas,
el cual en altos corazones pronto cesa,

“¡Feliz tú, que de nuestras comarcas”,
recomenzó el que primero preguntara,
“para morir mejor, ganas sapiencia!

“La gente que no va con nosotros ofendía
con lo que ya al César, triunfando,
‘reina’ le costó que le gritaran; **

“por eso se van ‘Sodoma’ clamando,
reprobándose, como lo has oído,
y ayudan al ardor avergonzándose.

“Fue nuestro pecado hermafrodítico,
y puesto que no honramos ley humana,
como bestias siguiendo el apetito,

“en nuestro oprobio al partir decimos,
como se lee, el nombre de aquella
que embruteció entre brutos leños.

“Ahora sabes de nuestros actos y pecados:
si saber quieres los nombres que tenemos,
no los sabría, ni es tiempo de decirlos.

“Saber el mío te haré quererlo menos:
soy Guido Guinizelli, y aquí me purgo ***
por haberme dolido ante el extremo”.

Cual en la tristeza de Licurgo
corrieron los hijos a ver la madre,
tal hice yo, pero con menos ansia,

cuando lo oí nombrarse al padre
mío y de otros que mejor usaron
rimas de amor dulces y gallardas;

y sin oír ni decir, anduve pensativo
un largo trecho, contemplándolo,
separado de él por aquel fuego.

Luego que me complací en mirarlo,
me ofrecí enteramente a su servicio,
con la firmeza de seguro juramento.

Y él me dijo: “Dejas tal vestigio,
por lo que oigo, en mí, y tan claro,
que el Leteo no podrá quitármelo.

“Pero si tus palabras de verdad juraron,
dime por qué razón tanto demuestras,
en el mirar y el decir, que te soy caro”.

Y yo: “Por los dulces dichos tuyos,
que, cuanto dure el decir moderno,
harán queridos todos tus escritos”.

“Oh hermano”, dijo, “este que te muestro
con el dedo”, y señaló un espíritu delante,
“fue el mejor herrero del hablar materno.

“Versos de amor y prosas de romances
las hizo todas; y deja hablar a los estúpidos
que aquel de Lemosín creen que lo vence.

“A voces, más que a verdad, alzan el rostro,
y se afirman así en sus opiniones,
sin escuchar bien arte o comentarios.

“Así lo mismo hicieron con Guittone,
de grito en grito por él alzando el precio,
hasta que la verdad de muchos los venciese.

“Ahora, si tienes tan amplio privilegio,
que es lícito para ti llegar al Claustro
en el que es Cristo abad de aquel colegio,

“reza por mí, ante él, un Padrenuestro,
que tanto hace falta en este mundo,
donde el poder de pecar ya no tenemos”.

Luego, tal vez por dar sitio a un segundo
que había llegado, se perdió en el fuego,
como el pez en agua se va al fondo.

Me adelanté un poco al señalado
y dije que mi deseo a su nombre
preparaba gracioso acogimiento.

El comenzó diciendo libremente:
“Tan m’abellis vostre cortes deman, ****
qu’ieu no me puesc ni voill a vos cobrire.

“Ieu sui Arnaut, que plor e vau cantan;
consiros vei la passada folor,
e vei jausen lo joi qu’esper, denan.

“Ara vos prec, per aquella valor
que vos guida al som de l’escalina,
sovenha vos a temps de ma dolor!”.

Y se ocultó en el fuego que refina.

* La reina Pasifae, esposa del rey Minos, sació su zoofilia ocultándose en una vaca de madera y cuero que le permitió acercarse a un toro blanco. Hijo de tales apetitos fue el Minotauro.

** Suetonio refiere que, triunfador en las Galias, César oyó que algunos soldados lo llamaban “reina” por supuestas relaciones carnales con el rey de Bitinia, en su juventud.

*** Guinizelli, padre adoptado del dolce stil nuovo, nació en Boloña hacia 1230 y murió en 1276, en Padua. Participó, como Dante, de la vida política, aunque del lado de los gibelinos. Los florentinos consideraron su canción Al cor gentil rempaira sempre amore, en la que proclama la asociación del amor con la virtud del alma, el manifiesto de la “moderna” escuela. En los versos siguientes, Guinizelli descalifica a Gerardo de Bornell, poeta de Limoge, y a Guittone d’Arezzo, después de señalar al miglior fabbro del parlar materno, el poeta provenzal Arnaut Daniel, muerto un siglo antes. Donde se entiende que aquel “parlar materno” es, en general, la lengua vulgar en la que escribieron los trovadores y los poetas del siglo XIII en Italia.

**** En provenzal en el original. La versión de los comentaristas en italiano permite esbozar esta: Tanto me place vuestra cortés demanda / que no puedo ni quiero a vos celarme. / Yo soy Arnaut, que lloro y voy cantando; / miro afligido la locura pasada / y la dicha que espero veo ya, delante. / Te ruego ahora por aquel valor / que te guía al sumo de la escala, / recuerdes atemperar a su tiempo mi dolor.

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Extraído de Dante Alighieri, La Divina Comedia. Traducción y comentarios de Jorge Aulicino, LOM Ediciones, Santiago de Chile, 2018.